La Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy

La Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy

Índice

LA NUEVA CRONOLOGÍA DE FOMENKO Y NOSOVSKIY

  • El origen de la historia antigua
  • La reconstrucción de la historia real
  • Historia de la crítica a la cronología oficial
  • Los fundamentos científicos de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy
  • Los métodos de datación basados en la astronomía
  • Los métodos de datación basados en el análisis estadístico
  • El análisis del mapa cronológico reconstruido

LA NUEVA CRONOLOGÍA DE FOMENKO Y NOSOVSKIY

El origen de la historia antigua

La primera historia global de la humanidad aparece en la Roma italiana de finales del siglo quince, una vez cae Constantinopla en manos de los otomanos. Se enmarca en una glorificación deliberada de Roma y los monarcas afines que, entonces, tenían que convertirse en los líderes de la reocupación del mundo: los Reyes Católicos, bajo la protección del papa Borgia, y, posteriormente, el emperador Carlos primero.

El dominico Giovanni Nanni (1432-1502), conocido como Annio da Viterbo por haber nacido en Viterbo, una ciudad situada junto a Roma, crea un pasado etrusco legendario, asociado a la Biblia. Se propone desmontar la hegemonía griega entonces dominante, afirmando que Noé, también llamado Janus, se habría instalado en Italia y habría fundado Viterbo, la capital etrusca que sería la raíz de Roma, haciendo de los etruscos los principales descendientes de Noé y de Viterbo la principal de las ciudades de Europa. Para hacerlo posible, se propone reconstruir toda la historia, y lo hace, con una obra que inicia en 1493 y publica en 1498, con un total de diecisiete volúmenes. La obra se conoce como Antiquitatum Variarum. Se hace famoso y, al publicarla, se convierte el teólogo primero del papa Alejandro sexto, Rodrigo Borgia. Para hacerla creíble, a medida que habría ido difundiendo esta historia, el mismo Annio inicia una prospección arqueológica en Viterbo y encuentra estatuas e inscripciones etruscas, referidas a la mitología romana y egipcia, y a la tradición bíblica, así como el mapa de la Roma fundada por Rómulo. Los hallazgos, por lo tanto, lo corroboran. Incluso, destaca una inscripción de mármol en el que se encuentra el dios Osiris llegando a Italia. Para completar la empresa, asimila el hebreo al etrusco y, por otro lado, hace el papa Alejandro sexto descendiente de Isis y Osiris, como también pasan a serlo los Reyes Católicos. De este modo, Viterbo, bajo la supervisión papal y con un ejército de falsificadores a su servicio inician la práctica de la falsificación arqueológica y documental.

En esta línea, no es de extrañar que, en 1536, el papa Paulo tercero, de nombre Alessandro Farnese, el hermano de la famosa amante del papa Rodrigo Borgia, Giulia Farnese, entregue al emperador Carlos primero de Habsburgo el árbol genealógico para su hijo Felipe, haciéndolo descendente de Janus, Noé, Osiris y Hércules, por este orden, y reconstruyendo todos sus descendientes directos a lo largo de miles de años hasta el siglo dieciséis, cada uno de ellos con una breve biografía. Con esta práctica, además de la falsificación arqueológica y documental, se iniciaba una falsificación genealógica que tendría el fin de crear unos poderes imperiales directamente vinculados con los grandes dioses y los grandes profetas. La historia antigua se crea de la nada, y ocupa un pasado misterioso que desde entonces deja de serlo. La finalidad última es imponer una historia oficial que posicione a los poderes europeos y a un Dios cristiano al frente.

La Compañía de Jesús está a punto de nacer, oficialmente, en Roma, en 1540, y de ser fundada por el mismo papa Paulo tercero. Ellos se encargarían de iniciar la empresa de la reconstrucción de la historia de una forma integral, a gran escala, más de lo que oficialmente se conoce, afectando a toda la documentación existente hasta el siglo dieciocho. El espíritu de la Compañía se concebiría, oficialmente, en Manresa y Montserrat en 1523, el mismo año que la Orden de San Juan es derrotada en Rodas ante el sultán Solimán el Magnífico. Después maduraría y acompañaría a su fundador, Ignacio de Loyola, en Barcelona, ​​de la mano de insignes mujeres catalanas vinculadas a la alta nobleza y a la Orden de San Juan; y más adelante se planificaría en el Monte de Marte de París, al actual Montmartre, el 15 de agosto de 1534, antes de su fundación oficial. Esta compañía, desde el Vaticano y con el apoyo y la colaboración de los poderes imperiales del mundo, sería la encargada de crear la base documentada y documental de la historia sagrada con un mapa cronológico hecho a medida.

De forma sorprendente, en los siglos dieciséis y diecisiete oficiales aparecen, en todas partes, importantes hallazgos de crónicas, consideradas inéditas, de historiadores antiguos. Gracias a ellas se puede reconstruir la historia entera hasta la hegemonía cristiana dentro del Imperio Romano. Por otro lado, en los monasterios, los archivos eclesiásticos y los archivos privados de los reyes se encuentran documentos y crónicas detalladas, junto con la obra detallada de otros historiadores, por lo que se puede reconstruir el resto de la historia, desde el Imperio Romano hasta el siglo dieciséis. Al parecer, toda esta valiosa información se ha conservado gracias a la tenacidad de los religiosos, que la habría preservada junto con casi toda la producción científica y filosófica greco-egipcia y romana de la Biblioteca de Alejandría, y gracias a la diligente administración documental de los monarcas. Pero eso no es todo, en el siglo dieciséis se descubre la historia del resto de las civilizaciones humanas, con motivo del traslado generalizado de documentación proveniente de Oriente hacia Occidente. Es decir, de repente, la Europa cristiana tiene en sus manos la oportunidad de reconstruir la historia entera y las bases greco-egipcias y romanas del pensamiento y la ciencia modernos. En el caso de España, destaca la obra del historiador vasco Esteban de Garibay, que en 1570 publica el Compendio Historial de las Chronicas y Vniversal Historia de todos los reinos de Espanna, en el que corona al nieto de Noé, Túbal, como el primer rey de España, y Hércules como el séptimo, haciéndolo hijo de Osiris Dionisio, estableciendo un total de 26 reyes prerromanos, 64 emperadores romanos señores de España, 34 reyes visigodos y 23 reyes de Asturias, Oviedo y León desde Don Pelayo, anteriores a los reyes de Castilla. Y así, después de unas décadas de gran trabajo colectivo, en el 1583 aparece la primera gran crónica de las civilizaciones humanas, que fusiona todos los calendarios del Mundo, titulada De Emendiatone Temporum, obra del religioso Joseph Justus Scaliger, que es capaz de encontrar la “justa escala”. Un año antes, en 1582, se introduce el nuevo calendario, dicho Gregoriano (en honor al papa Gregorio decimotercero), que persiste hasta el día de hoy. Un año después, en 1584, aparece la primera versión oficial del Martirologio romano, titulada Martyrologium Romanum ad novam Kalendarii rationem et ecclesiasticae histórice veritatem restitutum.

Estas obras son el fundamento del cuerpo historiográfico de la antigüedad, en la que se añade una reconstrucción cronológica de los textos sagrados, que se hacen encajar hasta la Génesis y la creación del Mundo y del Universo por parte de un Dios todopoderoso. En el año 1592, se publica la última versión de la Biblia católica, la que nos ha llegado a día de hoy. Desde entonces, nunca más se duda de su autenticidad. Así, desde la Iglesia romana, aparecen la Historia, el Calendario y el fundamento del Cristianismo romano.

En el siglo dieciséis, en medio de unas intensas luchas entre los poderes en competencia, europeos y otomanos, por el control del continente y las colonias; en plena persecución hugonota y protestante; en un cisma que fractura la iglesia cristiana romana; los historiadores hacen un trabajo ejemplar, prescindiendo de todas las fronteras que se han levantado, accediendo al privilegio de poder consultar todos los archivos de Europa y de medio mundo. Y su extraordinaria labor llena las librerías de lo que acabará siendo el cuerpo enciclopédico del siglo dieciocho.

Pero a lo largo de los años la historia se va puliendo. Se crea un origen alternativo para la creación de la vida y del Universo, y se descubre la prehistoria y la evolución de las especies. Sin embargo, los textos sagrados persisten, a pesar del anacronismo histórico que les hace sombra. De lo contrario, se arrincona la obra de Annio da Viterbo, que se ve superada por una versión más poderosa. Al final, se lo acaba tachando de farsante y se desvincula al papado de toda responsabilidad. Se demuestra que se lo inventó todo, pero el gran Reino Etrusco persiste y, con él, la gloria de una Gran Roma italiana. Del mismo modo, a día de hoy se conoce que a lo largo de los siglos dieciséis y diecisiete hubo una gran profusión de mártires locales que significaron todas las iglesias, pero los mártires han persistido. Y, por otro lado, también se conoce que en la misma época se difunden las reproducciones de los grandes linajes nobiliarios. En el caso de España, todos eran fundamentalmente toledanos. Se considera una época fantasiosa, pero los apellidos y sus títulos se han mantenido.

En el siglo veintiuno, la falsificación de la historia es un hecho constatable, y parece que esta práctica tiene lugar de forma especial a partir del siglo dieciséis. Pero nadie, prácticamente nadie, lo investiga.

De forma generalizada, en nombre de la ciencia se adopta la herencia de un conocimiento para crear uno nuevo. Haciéndolo, se mejora y se le da continuidad. Incluso en determinados casos se transforma, como ha ocurrido a lo largo de los siglos diecinueve y veinte en lo referente a la comprensión del origen de la vida y las leyes del universo. Pero en el campo de la historia, salvo en lo concerniente a todo lo relacionado con los orígenes de la vida hasta la prehistoria, este proceso es diferente. Al tratar la historia, se entiende contrastada y bien documentada, y en ella hemos incorporado los libros sagrados sin reparos, sin darnos cuenta que se ha creado un mapa cronológico para ambos textos sin una base científica.

De este modo, se inhibe la capacidad de reconstruir la historia real. Por ello, lo más común es añadir información a la existente, ya que ésta está fuera de toda duda y se encuentra amparada por un contundente consenso institucional que no contempla la lógica de su manipulación. Sólo estamos dispuestos a cuestionar aspectos puntuales dentro de un relato histórico que nos sobrepasa, cuando el tema principal que hay que cuestionar es el relato en su totalidad. O, dicho de otro modo, al referirnos a la historia “estamos acostumbrados a buscar las piezas de un puzle, pero nunca cuestionamos el puzle”, que se ha erigido como un constructo sagrado, y eso no nos permite avanzar en el conocimiento de la historia real ni hacer un estudio riguroso sobre la autenticidad de sus fundamentos documentales. En especial, cuando las piezas fundamentales de este puzle son un encaje cronológico dilatado en el tiempo que, inicialmente tuvo la intención de llenar el vacío de su conocimiento y dotarlo de un significado eminentemente simbólico.

Por lo tanto, la opción de transformar la historia no es factible, y menos de transformar el mapa cronológico, aunque lo cierto es que, hasta hace bien poco, hará apenas unos siglos, este debate fue primordial y ampliamente discutido.

La reconstrucción de la historia real

Tal y como demuestran múltiples evidencias, no reconocidas por los estamentos oficiales que gobiernan el mundo y tutelan las academias de historia, vivimos en un imaginario histórico erróneo, en el cual se ha creado una ingente falsificación arqueológica y documental, por lo cual es difícil avanzar en su interpretación y en el significado que atesora. 

La Nueva Cronología de los matemáticos Anatoly Timofeevich  Fomenko y Gleb Vladimirovich Nosovskiy es el fundamento científico de esta reconstrucción (http://chronologia.org). Su trabajo analiza el origen de la historia oficial, que se sitúa especialmente en los siglos diecisiete y dieciocho, e identifica múltiples pruebas y evidencias que indican que existen razones para dudar del rigor y la veracidad del mapa cronológico oficial hasta el siglo diecisiete, poniendo en duda el sentido y el significado de toda la historia escrita hasta entonces, incluidos los llamados textos sagrados. Resultado de este trabajo, mediante el desarrollo de unos métodos de datación alternativos a los comúnmente aceptados, junto con una crítica razonada a la lógica de la elaboración del mapa cronológico oficial, se concluye que la historia realmente documentada es mucho más breve de lo que ha instaurado la autoridad dominante (y ha sido aceptado por el consenso académico), de modo que se ha dilatado artificialmente. Pero de este trabajo surge otro de complementario, centrado en este caso en la reconstrucción del pacto o alianza que precede a la creación de la actual historia oficial.

Historia de la crítica a la cronología oficial

Existe una corriente científica que identifica un escenario cronológico alternativo, en el que todo adquiere otro sentido. Se trata de un camino trazado en los últimos siglos por diferentes autores, como Isaac Newton o Alexander Morozov, que en el siglo veintiuno está liderado por dos matemáticos rusos, Anatoly T. Fomenko y Gleb V. Nosovskiy. Su obra se conoce como la “Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy”.

La investigación de la duda cronológica hace tiempo que se ha iniciado. La crítica al mapa cronológico existe desde el momento en que se crea el mapa cronológico oficial, oficialmente a finales del siglo dieciséis, como una denuncia de la creación arbitraria de la historia que, según diversos testimonios, se basa en hechos que tuvieron lugar durante la Edad Media.

Para más información, ver el resumen en el trabajo Historia de la Nueva Cronología. En él se informa de las aportaciones de De Arcilla (siglo dieciséis), profesor de la Universidad de Salamanca; del físico, matemático, teólogo e historiador inglés Isaac Newton (1643-1727); del científico alemán Jean Hardouin (1646-1729); del secretario personal del zar ruso Pedro el Grande, Petr Nikiforovich Krekshin (1684-1763); del filólogo alemán Robert Baldauf (siglos diecinueve y veinte); del historiador inglés Edwin Johnson (1842-1901); del científico y enciclopedista ruso Nicolay Alexandrovich Morozov (1854-1946), que fue quien convirtió la cronología en una ciencia; del científico y abogado alemán Wilhelm Kammeyer (finales del siglo diecinueve a 1959); y del médico psicoanalista Immanuil Velikovskiy (1895-1979). Todos ellos han puesto en duda el mapa cronológico, lo han comprimido, y han denunciado su manipulación y/o falsificación, directa o indirectamente.

Fomenko y Nosovskiy, y otros colaboradores (Tatiana Nikolaevna Fomenko y Vladimir Vyacheslavovich Kalashnikov), han recogido su testimonio. Mediante el análisis astronómico, estadístico e histórico han desarrollado el fundamento de una reconstrucción integral del mapa cronológico oficial, que permite dotar de un nuevo significado al constructo histórico y, complementariamente, explorar la lógica de su origen. 

Los fundamentos científicos de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy

La Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy no es una hipótesis ni una teoría, es un conjunto de múltiples y variados métodos de datación que muestran que la historia oficial, y su cronología asociada, son erróneas y han sido manipuladas. En un lenguaje académico, se trata de una teoría contrastada que presenta un nuevo tronco cronológico para la historia de las civilizaciones humanas. En el siguiente enlace se puede encontrar su obra en inglés (http://chronologia.org/en/books_nx.html), y en el siguiente en ruso (http://chronologia.org/bibliography.html), que es el idioma que recoge toda su producción. En su página web oficial se pueden encontrar trabajos en ocho idiomas. A modo de síntesis introductoria, éstos son sus fundamentos:

El punto de inicio de la duda cronológica es la constancia de que los eclipses antiguos sólo son correctos en las dataciones que hacen referencia al siglo trece después de Cristo en adelante, y que todos los anteriores son una invención basada en cálculos que incluyen errores. La Nueva Cronología demuestra que sólo a partir del siglo trece después de Cristo se puede afirmar que existe una correcta datación de los eclipses documentados, y eso significa que no existió el Almagesto griego atribuido a los astrónomos Hiparco de Nicea y Tolomeo, sino que se confeccionó en el tiempo histórico que hoy se considera la Baja Edad Media, precediendo los estudios de Copérnico y Galileo, como es lógico. El Almagesto, para quien no esté informado al respecto, es la primera enciclopedia astronómica que se conoce. Proviene de Oriente y se difunde en Europa a partir del siglo dieciséis, oficialmente. Es decir, debido a ello se deduce que, en un determinado momento, en el que ya se dispone del conocimiento necesario para predecir los eclipses, se crean textos antiguos con eclipses predichos hacia el pasado que, sin embargo, incorporan errores que se pueden demostrar. Este imaginario antiguo y poderoso habría sido deliberadamente dotado de eclipses para hacerlo infalible, pero habría errado en la precisión que se logra en los siglos dieciséis y diecisiete, y, en el siglo veinte, con el avance implacable de la astrofísica, se descubre el engaño.

A partir de la demostración científica de esta evidencia, explorada y desarrollada en la década de 1970 por Fomenko, se inicia un trabajo de investigación que acumula décadas de dedicación, cuyo colaborador principal es Nosovskiy. En base a este planteamiento, los matemáticos rusos han desarrollado una extensa exploración de la historia y distintos métodos de datación astronómicos, y otros complementarios, en los que se identifican numerosas evidencias de duplicidades de ciclos genealógicos y hechos históricos, mediante la técnica estadística.

Paralelamente, han desarrollado e investigado espacios de crítica, resultado de las dudas y resistencias razonables que se han ido introduciendo a medida que se ha ido avanzando en esta investigación, que se agrupan en las siguientes temáticas:

  • Crítica a la cronología oficial a partir del siglo dieciséis.
  • Crítica a la cronología de los acontecimientos bíblicos.
  • Crítica a la cronología y a los hechos de la Antigüedad.
  • Crítica a la medición del tiempo en la Edad Media.
  • Crítica a los métodos arqueológicos basados en la cronología oficial.
  • Crítica a la dendrocronología.
  • Crítica al método de datación del radiocarbono (Carbono-14).
  • Crítica a la datación numismática.

En conjunto, los métodos de datación de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy son su principal aportación científica. Sus resultados, junto al desarrollo de la lógica de la crítica citada, aportan pautas para la reconstrucción de la historia. En este sentido, conviene diferenciar el carácter eminentemente científico de los métodos de datación aportados respecto la reconstrucción histórica que los acompaña, sin que ello signifique que se base en fundamentos erróneos. Sencillamente se debe comprender que la historia reconstruida es otra empresa, cuyo significado evoluciona y seguirá evolucionando a medida que se vayan incorporando pruebas, agentes y razones.

Hecha esta aclaración, es posible trasladar la atención a los métodos de datación desarrollados por la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy. En primer lugar, dispone de una sólida base astronómica que incorpora la datación de los zodíacos presentes en los templos antiguos, en especial los egipcios, que informan de una civilización mucho más reciente, así como de un origen alternativo de los símbolos cristianos. En segundo lugar, ha desarrollado unos métodos de datación complementarios que se basan en el análisis estadístico y el razonamiento empírico y documental. Dichos métodos muestran que efectivamente existe una creación artificial del pasado hasta el inicio del siglo diecisiete que afecta especialmente a las crónicas de los antiguos imperios grecorromano, egipcio, inglés, chino y japonés, así como a los poderes espirituales indios y a las crónicas de los imperios medievales de los mundos musulmán y cristiano. Por lo tanto, tal y como se ha introducido, el trabajo desarrollado es mayúsculo.

Los métodos de datación empleados para la reconstrucción de la Nueva Cronología se pueden agrupar en tres familias principales:

  1. el análisis astronómico de los zodíacos presentes en los templos antiguos (principalmente egipcios, romanos y cristianos), que informan de una fecha real que se puede reconstruir de forma precisa a través de la posición de las constelaciones y los planetas que se representan (como en una carta astral);
  2. múltiples métodos de análisis empírico y estadístico aplicados a los textos antiguos, en las grandes crónicas históricas, en los textos sagrados y en las genealogías de los grandes gobernantes, que permiten identificar sus duplicidades e incluso ubicarlos en su tiempo real; y
  3. un nuevo mapa cronológico global para la historia de las civilizaciones humanas, que incluye la lógica de un proceso lineal de desarrollo tecnológico. Es decir, la lógica del progreso científico, que se inicia aproximadamente en el siglo diez después de Cristo.

Los métodos de datación basados en la astronomía

Respecto al análisis astronómico se obtiene:

  • Gracias a la comprobación de los eclipses narrados en el relato histórico se constata que sólo son reales a partir del siglo trece después de Cristo.
  • Gracias a los horóscopos transcritos en los zodíacos egipcios (y en otros lugares del mundo, como el Vaticano) se constata que los más antiguos son del siglo diez después de Cristo, y que antes no hay o no se han conservado. Los más modernos son del siglo diecisiete, habiendo resultados con más de una solución que apuntan a los siglos dieciocho y diecinueve después de Cristo. Es decir, Egipto construye templos hasta antes de su expolio sistemático por parte de las potencias europeas, en el siglo diecinueve.

La Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy informa de las fechas de los templos u obras que contienen zodíacos en diversos trabajos. Respecto a los zodíacs egipcios, más concretamente, el libro Misteries of Egyptian Zodiacs and Other Riddles of Ancient History (2004), hace un trabajo específico, que construye parcialmente el trabajo paralelo de la obra History: Fiction or Science? (Del 2005), en su volumen 3 titulado Astronomical methods as applied to Chronology. Se recoge el análisis de hasta 53 zodíacs con sus horóscopos. El resultado de sus dataciones se puede consultar haciendo clic aquí. Por otro lado, también se pueden encontrar los resultados en el libro How it was in reality (de 2012). Al final de cada capítulo (correspondiendo a cada siglo reconstruido) se indican los resultados de las fechas de los zodíacos analizados hasta la fecha (consultable en http://chronologia.org/en/how_it_was/index.html).

Asimismo, continuando con el análisis astronómico:

  • Gracias al análisis del zodíaco egipcio de Denderah (que se encuentra en el Louvre), dedicado a Osiris, se documenta que el templo que lo acoge se refiere a la fecha de 21 de marzo de 1185. Dicha fecha coincide, en la historia oficial, con la muerte del emperador de Constantinopla, Andrónico Comneno, tras tres años de gobierno y una detención debida a un tumulto popular propiciado por su propia oposición al poder, quien lo condena a martirio público, del mismo modo que le ocurrió a Jesús. Fomenko y Nosovskiy, en su reconstrucción de la historia, ven en esta fecha la conmemoración de la muerte de Cristo, si bien asimilan los hechos a una empresa que la historia oficial ha diseminado en otros episodios equivalentes, como la muerte de Alejandro Magno, y la ubica en un proto-cristianismo egipcio. 
  • Gracias a la identificación del zodiaco presente en el libro del Apocalipsis bíblico, descubierto por el filósofo francés Ernest Renan (1823-1892), se puede afirmar que éste se refiere a los días del 1 al 10 de octubre del año 1486 después de Cristo. Dicha fecha coincide con los 33 años después de la caída del Imperio Romano de Oriente, en Constantinopla, en 1453, y con el inicio oficial de la reconstrucción del “Nuevo Mundo”, que se planifica oficialmente en el año 1486 y se consuma seis años después, el 1492. En este sentido, Fomenko y Nosovskiy, en base a la reconstrucción de la historia y a la luz del libro apocalíptico, ven en esta fecha la división definitiva del Imperio Egipcio (y tártaro o mongol) entre Oriente y Occidente. Dichos poderes estarían entonces capitaneados por los mongoles otomanos y los mongoles cristianos de la Horda rusa, respectivamente, los cuales adorarían al Cristo original (Andrónico) con la salvedad de que, los otomanos, lo harían también con su descendiente Mehmet, el flamante conquistador de Constantinopla, que desde entonces se erigiría como el profeta Mahoma.

Respecto al mes de octubre de 1486, concurren otras singularidades. Oficialmente: a) en abril de 1486 el almirante Colón informa a sus majestades los reyes de Aragón y de Castilla de su proyecto de la ruta atlántica hasta las Indias (en el monasterio jerónimo de Guadalupe, en Extremadura); y b) el 10 de octubre de 1486, el rey Juan II de Portugal envía una expedición doble, por tierra y por mar, para contactar con el Preste Juan de Etiopía. Dicha expedición marítima representa la primera circunvalación del continente africano oficial, bautizando de este modo al cabo de “Buena Esperanza”, en Sudáfrica.

Es decir, el año 1486 coincide, simbólicamente, con la “resurrección” del Imperio Romano cristiano, y en el significado y los 33 años de la vida, muerte y resurrección de Jesús, del mismo modo que coincide con el inicio del desafío de Occidente sobre Oriente, y al revés, que iniciará siglos de luchas que en cierto modo perduran hasta la actualidad.

Por otro lado:

  • Gracias al horóscopo ubicado en el techo interior de la Sala de los Pontífices de la Ciudad del Vaticano, una de las salas de los conocidos “apartamentos Borgia”, se constata que informa del año 1670, en contraposición a los años 1492 a 1494 que fechan su creación oficial (con el matiz que en los años 1513 a 1521 se reconstruye el techo debido a su derrumbe en el 1500). Dicha sala fue, oficialmente, un encargo del papa valenciano Roderic Borgia, conocido como Alejandro VI (Papa entre 1492 y 1503). Dicho dato sitúa la construcción del grueso del conjunto de San Pedro del Vaticano en el siglo dieciocho, en pleno “barroco”, y nos habla de la recreación del origen del Vaticano, que en realidad habría honrado al conquistador de Europa, Batu Khan, el nieto de Gengis Khan.

Los templos sagrados y el libro del Apocalipsis informan de fechas reales que, de algún modo, se desean memorar. Asimismo, otros zodíacos en templos romanos dedicados a Mitra, y otros cristianos dedicados a los doce apóstoles, fechan años compatibles con esta reconstrucción, siendo todos ellos más próximos a la actualidad que los años de su creación acordados oficialmente.

Los métodos de datación basados en el análisis estadístico

Respecto al análisis estadístico se obtiene:

  • Gracias al contraste de las genealogías de los grandes reyes, emperadores y/o monarcas (y papas) desde la antigüedad hasta el siglo diecisiete, se constata que son una recreación, basada en una crónica común de la Edad Media.

En este sentido, la crónica oficial de los Zares-Khanes de los años 1276 al 1600, según la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, muestra que sirvió de base para la reconstrucción cronológica del religioso Joseph Justus Scaliger, quien, oficialmente, en el año 1583 crea el mapa histórico-cronológico principal que se mantiene hasta la actualidad. 

Para más información, en el siguiente enlace se encuentran ejemplos de la correspondencia entre linajes de distintos lugares y épocas: The dynastic parallelism of great lineages: The phantom reflections of the same mediaeval dynasty. Asimismo, la información de referencia se encuentra en el Volumen 2 del libro History: fiction or science?, también accesible en línea. Éstos son algunos de sus resultados:

  • Paralelismo dinástico 01 (Clica) El paralelismo dinástico entre el Segundo Imperio Romano “antiguo” de los presuntos años 82 aC – 217 aC y el Tercer Imperio Romano “antiguo” de los supuestos años 270-526 dC.
  • Paralelismo dinástico 02 (Clica) La correlación del reinado del “antiguo” reino bíblico de Israel y el “antiguo” Tercer Imperio Romano.
  • Paralelismo dinástico 03 (Clica) El paralelismo entre el “antiguo” Primer Imperio Romano (Roma real descrita por Tito Livio) y “el antiguo” Tercer Imperio Romano.
  • Paralelismo dinástico 04 (Clica) El paralelismo entre el Segundo Imperio Romano de los pretendidos siglos I aC – III dC y el Sacro Imperio Romano de los pretendidos siglos X-XIII dC.
  • Paralelismo dinástico 05 (Clica) El paralelismo entre el “antiguo” Tercer Imperio Romano de los pretendidos siglos III-VI dC y el Sacro Imperio Romano Germánico de los presuntos X-XIII dC.
  • Paralelismo dinástico 06 (Clica) La correlación entre el “antiguo” reino de Israel (los supuestos años 922-724 aC) y el Sacro Imperio Romano medieval de los pretendidos X-XIII dC.
  • Paralelismo dinástico 07 (Clica) La correlación entre el reino “antiguo” de Judá (los supuestos años 928-587 aC) y el Sacro Imperio Romano medieval de los pretendidos X-XIII dC.
  • El paralelismo dinástico 08 (Clica) La correlación entre el “antiguo” reino bíblico de Judá (los supuestos años 928-587 aC) y el Imperio Romano oriental “temprano medieval” de los presuntos siglos IV-VII dC.
  • Paralelismo dinástico 09 (Clica) La correlación de dos períodos consecutivos en la historia papal de la “Edad Media”.
  • Paralelismo dinástico 10 (Clica) La correlación del Imperio Carolingio “medieval” de los supuestos años 681-888 dC y “el antiguo” Tercer Imperio Romano de los supuestos años 324-527 dC.
  • Paralelismo dinástico 11 (Clica) La correlación del reinado del Sacro Imperio Romano medieval de los presuntos siglos X-XIII dC y el Imperio Habsburgo medieval de los siglos XIII-XVII, con un cambio rígido de unos 360 años.
  • Paralelismo dinástico 12 (Clica) La correlación del reinado de los zares-khanes rusos del 1276-1600 dC y los gobernantes del imperio de los Habsburgo del 1273-1600 dC.
  • Paralelismo dinástico 13 (Clica) La triple correlación de los reinados del Primero, del Segundo y del Tercer Imperio Bizantino, con cambios de 340 y 330 años. Esquema detallado de nombres.
  • Paralelismo dinástico 14 (Clica) La correlación entre el reinado de los reyes ingleses y el de los emperadores bizantinos.
  • Paralelismo dinástico 15 (Clica) El paralelismo entre los “antiguos” reyes griegos y los emperadores bizantinos medievales.
  • Paralelismo dinástico 16 (Clica) El paralelismo entre los reyes “antiguos” de Lacedemonia y los déspotas griegos medievales de Mitra.
  • Paralelismo dinástico 17 (Clica) El paralelismo entre el “antiguo” Primer Imperio Romano (Roma real tal como lo describe Tito Livio) y “el antiguo” Tercer Imperio Romano.
  • Paralelismo dinástico 18 (Clica) Representación gráfica del paralelismo dinástico encontrado entre los reyes de Navarra y los reyes de Suecia. http://hbar.phys.msu.ru/gorm/fomenko/dynasty.htm [2017-11-15]

De este modo, llegado a este estadio del análisis, mediante el estudio comparativo de los resultados de los métodos de datación astronómica y los paralelismos dinásticos, se obtiene una primera reconstrucción del mapa mental cronológico de la historia. Pero, asimismo, para comprender el alcance, es necesario descifrar las crónicas históricas en su totalidad, mediante el método estadístico. El resultado principal es que:

  • Gracias al análisis de las crónicas oficiales, con diferentes metodologías, se constatan múltiples duplicidades e invenciones, entre la Bíblia, la Antigüedad y la Edad Media.
  • De forma destacada, resalta el salto de 1800 años entre los hechos de la Biblia y los de la historia de Eurasia hasta la Edad Media, y su correspondencia con una crónica que llena hasta 2400 años “documentados”, en el intervalo entre los siglos nuevo antes de Cristo y el siglo quince de después. Para ver la tabla comparativa clicar aquí (primera parte); aquí (segunda parte); y aquí (tercera parte).
  • Asimismo, la siguiente tabla complementaria (clicar aquí) vincula este salto de 1800 años con la crónica equivalente de los reinos de Israel y de Judea, respecto a la del Sacro Imperio Romano Germánico. De este modo, coincide con la duplicidad de las crónicas genealógicas de sus líderes descifrada con el análisis estadístico anterior. Según Fomenko y Nosovskiy, Israel, Judea y el Sacro Imperio son reflejos fantasma de la crónica real del Imperio Grecorromano y Ruso equivalente a los siglos trece al dieciséis, copiada varias veces. 
  • En esta línea, las crónicas del Sacro Imperio Romano Germánico se identifican en múltiples versiones reubicadas en el tiempo y en el espacio. Destaca su correspondencia con los reinos de Israel, con un salto de 1840 años (clicar aquí), y de Judea, con un de 1830 (clicar aquí). Pero también se encuentran las equivalentes con Rusia, sin santo cronológico (clicar aquí), y con las dos Romas (clicar aquí y aquí). La Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy demuestra que el Sacro Imperio no existió hasta el siglo diecisiete real, y que junto con la reconstrucción del poder de Roma se escribió su gloria con la intención de hacer de él la Roma europea, cristiana y principal. De este modo, se crea la hipótesis razonada de una evidencia: el Imperio Español (y Portugués) de los Habsburgo fue también una recreación. La forma como lo resuelve conduce a la duplicidad entre los poderes ruso y español, y traslada la colonización europea oficial a partir de la segunda mitad del siglo diecisiete real (más adelante se retoma este análisis).

Pero las duplicidades históricas entre poderes recreados, con saltos cronológicos específicos, tienen otras expresiones. En conjunto, manifiestan la constatación de la reconstrucción de la historia sobre una base documentada mucho más breve de lo que se conoce oficialmente. Se identifica:

  • Estos 1800 años de diferencia hacen también referencia a la equivalencia entre las historias de la antigua Grecia y la medieval. Se trata de hechos que la historia oficial ha transformado en el éxodo del pueblo de Israel en Babilonia, pero que en realidad se corresponden a la etapa del papado de Aviñón, que de otro modo se conoce popularmente como el “segundo exilio de Babilonia”, en una época (la Edad Media) marcada por una poderosa autoridad judía en Europa Occidental. La siguiente tabla muestra las relaciones. Pulsar aquí.
  • La batalla de Troya, vinculada a Helena, tiene también su reflejo en las Guerras Góticas de la conquista de Sicilia y Nápoles por parte del Imperio Bizantino, en el siglo seis oficial. En esta lucha, se equipara Troya a Nápoles. Ver las tablas siguientes. Pulsar aquí y aquí. Según Fomenko y Nosovskiy, estos hechos se corresponden con la crónica oficial de la lucha de Europa por el control de Constantinopla, entre los años 1204 y 1260, y es una crónica capital reiteradamente copiada en la forma de múltiples reflejos, como el de Adán y Eva, y el Génesis, que se correspondería con el origen la historia de una alianza, labrada por Dios, que acabaría en un Imperio divido en dos (Caín y Abel, Oriente y Occidente). A su vez, este episodio involucra al conde de Provenza, Carlos de Anjou, con los catalanes, los Aragón, quienes habrían liderado el pulso para el control de Sicilia y Nápoles en esas fechas. El resultado sería la vinculación entre los reinos de Jerusalén y de Nápoles, desde el año oficial de 1278.  
  • Respecto a la historia de Europa Occidental, destaca el duplicado entre las historias del Imperio Bizantino y de Inglaterra, desde el siglo cinco al quince, con un salto rígido de 275 años. La tabla comparativa se puede consultar haciendo clic aquí (primera parte); aquí (segunda parte); y aquí (tercera parte). La historia real, según Fomenko y Nosovskiy, sería la bizantina, sobre una crónica que comprende el periodo de 1240 a 1453. De este modo, se concluye que la historia de Inglaterra real empieza en el siglo dieciséis, y la construyen fugitivos de Constantinopla, que toman posesión de Inglaterra y de Escocia a lo largo de los siglos quince y dieciséis. Estas dos tablas muestran esta reconstrucción. Pulsar aquí (primera tabla) y aquí (segunda tabla).

De hecho, este análisis muestra varias duplicidades entre los mismos poderes, todas ellas enfocadas a dilatar la historia y a llenar el pasado con la finalidad, no reconocida oficialmente, de crear un orden hecho a medida de sus autores. Destaca:

  • La historia real de Bizancio se construye sobre una misma crónica, que se distorsiona para borrar el rastro de su duplicado, sobreponiendo dos saltos de 340 y 330 años, hasta conseguir un milenio de historia dilatada. Ver la tabla siguiente, haciendo clic aquí.
  • La historia de la Horda Rusa, que Fomenko y Nosovskiy asimilan al Imperio Mongol o Tártaro, entre los siglos diez y dieciséis, se corresponde a una crónica de casi tres siglos, duplicada con un salto principal de 410 años, y uno de complementario de 100. Esta tabla muestra la posición en el mapa cronológico, y estas tres tablas muestran los detalles. Pulsar aquí (visión conjunta), y aquí y aquí (visión desglosada en dos partes). Por otro lado, destacar que el siglo dieciséis real fue de gran trascendencia para la historia de Rusia, y la Nueva Cronología dirigida desde Moscú ha establecido este escenario: clicar aquí.
  • De un modo singular se encuentra la duplicidad de una intensa historiografía, que cubre casi un siglo, con un salto de 1500 años. Se trata de las crónicas del pulso por el control de Rusia entre los años 1533 y 1620, y el pulso equivalente por el control del Imperio Romano entre los años 14 y 96. La siguiente tabla muestra esta correspondencia.
  • El Segundo y el Tercer Imperio Romano se construye con un salto de 330 a 360 años. Ver la tabla siguiente, haciendo clic aquí.

El trabajo que hay detrás es ingente y extraordinario, y aquí apenas se apunta a esta dimensión. Por otro lado, resaltar este estudio complementario:

  • La triple equivalencia entre el Israel bíblico, el Catolicosado de Armenia de los siglos diez al trece, y el Sacro Imperio Romano Germánico de los siglos equivalentes. Según la historia oficial, el Catolicosado se expandió al Reino de Cilicia, al sur de Anatolia, en esta etapa. La siguiente tabla muestra esta equivalencia. Clicar aquí. Este tema es singular, en la medida que el pueblo armenio fue el primer Estado en adoptar el cristianismo como religión oficial, siendo un pueblo que tuvo de emigrar a lo largo de la historia a causa de la división entre el cristianismo y el islam, y la incursión mongol. Por lo tanto, de acuerdo con este estudio se trata de un pueblo principal, que, lamentablemente, tendrá para siempre marcada en su memoria el genocidio que sufrió a manos de los turcos, derivado del impacto de la Primera Guerra Mundial en el Imperio Otomano, que debió desmantelarse debido a su pulso y su derrota ante el Imperio Británico. Hasta entonces convivieron pacíficamente.

Y, respecto a China y Japón, la búsqueda de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy concluye que se trata de imperios ocupados por la Horda Rusa (o Tártara), y que debido a la intervención de la Compañía de Jesús reconstruyen su pasado dilatado de la misma forma que se hace en el resto del mundo. Ambos toman de referencia la historia del Imperio Mongol y de la Horda. Inicialmente, el proyecto incluye implantar el cristianismo, pero la dispersión de las escuelas espirituales no lo hace posible. Más concretamente:

  • La historia del Imperio Chino es auténtica a partir del siglo dieciséis. En los siglos catorce y quince la Horda ocupa China, y en el siglo dieciséis forma parte de un Imperio Tártaro común. En el siglo diecisiete se rompe la unidad, se pacta la división y se construye la Gran Muralla China. Es decir, no es una obra de mil años de trabajos.
  • La historia del Imperio Japonés es auténtica a partir del siglo diecisiete. A lo largo del siglo dieciséis y de la primera mitad del diecisiete, la Horda ocupa Japón. Pero, como ocurre en todas partes, entonces implosiona el orden Euroasiático.

El análisis del mapa cronológico reconstruido

Llegado a este punto, ésta es la esencia de la construcción del mapa cronológico que se deriva de la investigación moscovita (de interés en este trabajo):

  • La historia de las civilizaciones humanas empieza siglos antes del último milenio, y tiene un desarrollo exponencial a partir del momento que toma el control del tiempo y es capaz de documentarlo, con el desarrollo de la escritura y la representación simbólica del lenguaje creativo. 
  • La Biblia y la Historia Antigua narran hechos equivalentes, y se refieren a la expansión de la civilización nacida en Egipto entre los siglos doce y diecisiete reales. Es la crónica de una empresa que acabará sobredimensionada en la memoria humana, en la búsqueda de un origen de la vida, de la humanidad y del universo, a través de la comprensión de un orden divino que conduce a la existencia de Dios.
  • El origen de las principales religiones conviene entenderlo en Egipto, bajo la figura de un emperador hecho profeta y equiparado a Dios, incluyendo a las tradiciones politeístas, y el origen del conjunto de la diversidad de escuelas espirituales, desde el judaísmo al cristianismo, el islam y el budismo y posteriormente el hinduismo, se ubica en el siglo quince real. 
  • En el siglo dieciséis y diecisiete se construye una historia dilatada para darle autoridad simbólica, y en el diecisiete implosiona el orden establecido, ocasionando una reconstrucción integral, que altera la veracidad de los hechos hasta entonces.
  • En los siglos diecisiete y dieciocho reales tiene lugar la creación de la historia oficial, a medida de la Roma italiana, y la destrucción de las pruebas comprometedoras, y su cuerpo principal se acaba de pulir en los siglos diecinueve y veinte. Con ello se crea el latín, que tiene la intención de substituir la lengua sagrada hebrea y eslava, y al griego.
  • Los libros publicados de los siglos quince y dieciséis son de los siglos diecisiete y dieciocho, que se editan con fechas anteriores, en un proceso dirigido a reconstruir el Renacimiento europeo y el inicio de la llamada Edad Moderna.
  • En el siglo diecinueve se crea la escuela científica de la historia basada en un mapa cronológico erróneo y en la falsificación documental a gran escala.

Para comprender este escenario, es necesario reconstruir todo lo anteriormente expuesto, y poner sobre la mesa la interpretación del texto bíblico. Se requiere comprender el significado de la reconstrucción dilatada del origen de una obra atribuida a Dios. En este encaje, el periplo sagrado del éxodo del pueblo de Israel es el del proyecto imperial egipcio que la historia oficial asimila, simbólicamente, a la expansión mongol inicial. Dicha expansión tiene un implacable testimonio en la propia crónica de Gengis Khan y los mongoles, que se populariza en el siglo diecinueve. Leer esta crónica ayuda a comprender su significado. De ella se desprende que:

  • El Imperio Mongol y la Horda Rusa son el mismo proyecto, que tiene su punto culminante alrededor de los siglos catorce y quince con la expansión del cristianismo desde París hasta Pekín, a cargo de los Franciscanos. Después (entre los siglos dieciséis y dieciocho) sus destinos se separan.
  • En el momento de máxima expansión se decreta un edicto que proclama: “Se ordena a todos los súbditos vivir en paz los unos con los otros, y se prohíbe a los poderosos oprimir a los pobres”. Hasta entonces, el Gran Khan es el único soberano, y su palabra es la voluntad del Cielo en la Tierra, tal como si fueran los hijos de Dios. Es la denominada Pax Mongólica.
  • El Rey David de Israel se equipara al Gran Khan, y éste al Preste Juan de las Indias (que se traslada a Etiopía).
  • Se afirma que los mongoles eran descendientes de los Reyes Magos de Oriente.
  • El proyecto mongol es el del pueblo de Israel, y Canaán es el mundo entero. Gengis Khan sería el Rey David. Ellos son el pueblo de Dios, que el Cristianismo se hace suyo, y están en la raíz de las principales escuelas espirituales del mundo.

La cronología oficial de esta expansión coincide con la reconstrucción cronológica que promueve la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy. Se trata de la epopeya del pueblo de Israel, la lucha del pueblo de Dios, que no habría tenido lugar en la llamada Tierra Santa, junto a Egipto, sino en toda la tierra conocida. El proyecto imperial de Egipto es ocupar la Tierra Prometida por Dios al pueblo de Israel que, desde el Nilo y, posteriormente, desde Katharia, ocupa casi todo el Mundo, con la fuerza de los caballos y el alimento del ganado, para luego utilizar el poder naval y dominar las rutas oceánicas. Por tanto, esta reconstrucción reformula el sentido de la autoridad judía, que según la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy habría documentado esta empresa imperial, siendo a su vez protagonista. Ellos se habrían transformado en brazos de un imperio que se originó en Egipto, y por esta razón fueron piezas fundamentales dotadas de obligaciones y privilegios, hasta el momento en que el imperio se fracturó y se repensó, entre los siglos dieciséis y diecisiete. Del mismo modo, el pueblo gitano habría sido una casta del ejército imperial, que al fracturarse quedó dispersa por medio mundo, sin nación propia, como le ocurrió al pueblo judío.

Este es el origen de la narrativa que habría dado lugar, primero, a los textos sagrados y, luego, a la historia oficial. La lucha del “pueblo de Dios” habría sido una empresa que se extendió por todo el mundo conocido, hasta llegar a América, desde Egipto, cuyo primer gran capítulo habría tenido lugar entre los siglos doce y quince reales. Ésta sería la crónica de la Torah, o el Pentateuco, que habría establecido las Tablas de la Ley, de Dios, a través de Moisés.

Los templos egipcios autentifican la fecha real que representan, a través de los zodíacos que lucen sus muros, y sus dataciones se sitúan entre los siglos diez y diecisiete, no antes. Los métodos de datación utilizados son las pruebas, y las pirámides su testimonio. En este sentido, Fomenko y Nosovskiy aportan una explicación a la presencia de pirámides desubicadas en el tiempo y en el espacio oficiales, y las hace todas hijas de la misma época.

El reparto de pirámides por Eurasia y América haría referencia a una pre-colonización egipcia por estas tierras, entre los siglos catorce y dieciséis. Según la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, el inicio de la colonización europea de América empieza realmente en la segunda mitad del siglo diecisiete, y los dos siglos anteriores se deben entender como una reconstrucción manipulada. Según describen, anteriormente habría tenido lugar una importante expedición hasta América proveniente del Pacífico que habría llegado en el siglo catorce real, coincidiendo con la expansión egipcia y mongol, por lo que habrían trasladado allí la tecnología para construir templos de piedra y parte de su imaginario simbólico. Los grandes bloques de piedra, imposibles de arrastrar sobre la arena y otras tierras, cuyo encaje preciso en los muros es inaudito, se harían in situ al modo de encofrados de hormigón, mediante el granulado de piedras y el uso de polímeros que harían la función del aglomerante químico. Es decir, de este modo se resuelve el misterio de su construcción, siguiendo el planteamiento del químico francés Joseph Davidovits, planteado en 1979.

En esta línea, las conexiones europeas desde el Atlántico, tanto cristianas como mahometanas, se habrían iniciado en los siglos quince o dieciséis, y los hechos que caracterizan al inicio de la conquista corresponderían, realmente, a una reocupación destinada a integrar esas tierras a un proyecto cristiano renovado, que sustituiría a la autoridad del imperio anterior.

A grandes rasgos, de esta manera también se resuelve el enigma del misterioso mausoleo egipcio recuperado para la conciencia histórica en el siglo diecinueve, y el de la presencia de otras pirámides por el resto del mundo. Los líderes de la expansión del pueblo de Dios fueron enterrados en el gran mausoleo del río Nilo, para su gloria y simbólica resurrección, y habrían llegado a América procedente de Asia entre los siglos catorce y quince reales. En esta empresa, el ritual de la momificación seria el modo de facilitar el traslado de los cuerpos hasta la tierra santa egipcia, con la finalidad de elevarlos a la categoria de dioses, y para su paz eterna. Es decir, allí no hay enterradas 33 dinastías de faraones, sino los protagonistas de la expansión de un imperio que habrían sido objeto del ritual de la resurrección o viaje al reino de los cielos egipcio, antes de transformarse en el imaginario del paraíso y la resurrección tras la muerte, tras el juicio final de Dios, propio del imaginario cristiano y mahometano.

A su vez, con la vocación de preservar la lógica de la historia sagrada en el tiempo real, se establecen estos paralelismos:

  • El Cristo original (egipcio y cristiano) se concibe entre los años 1152 y 1185 reales, y la historia oficial lo asimila al emperador romano Andrónico Comneno (y a Andrei Bogoliubsky, gran príncipe ruso del siglo doce), que lo hace morir en esta fecha. Desde sus orígenes, se habría instaurado una tradición espiritual asociada a los poderes de la realeza y otra con vocación apostólica, de modo que la primera se asocia a los grandes dioses y la segunda a los grandes profetas.
  • Entre los años 1204 y 1261 conviene entender la famosa Batalla de Troya, ubicándose en Constantinopla y representando la lucha por establecer el poder del imperio de Cristo en ese lugar. Dicho episodio se referiría a el establecimiento de un linaje principal, que sería también Adán y Eva, el mito de París y Helena y otros, como el mito de Osiris, Perseo y Andrómeda, Jason y Medea y  San Jorge y la Princesa. Y, a su vez: 
    • Jerusalén, en esa época, tiene su sede en Hieros (Yoros), situado en la costa oriental de Constantinopla. En este sentido, a lo largo de la historia Jerusalén sería diversas ciudades. Por este orden: Fiolent (en Crimea, donde nacería Andrónico/Andrei), Hieros, Constantinopla y, finalmente, la Jerusalén de la Tierra Santa oficial.
    • La Batalla de Troya tiene parecidos con la etapa equivalente entre los años 1380 y 1453, cuando vuelve a caer Constantinopla, tras un pulso por el control del Imperio Romano.
  • En el siglo catorce real se consolida el Imperio Mongol, que representa al éxodo de Egipto, pero en su retorno al origen tiene lugar una lucha a dos bandos, que supone el nacimiento de la Horda rusa ante las fuerzas que darían origen al Imperio Otomano. Esto ocurre en el año real y oficial de 1380, y coincide con la Batalla de Kulikovo, en la cual vence el Gran Duque de Moscú Dmitri Ivánovich. Dmitri ganaría gracias al uso de la pólvora, y dicha lucha se asimilaría a la victoria del rey David ante Goliat. La piedra lanzada con una sonda sería en realidad las piedras impulsadas por los cañones y el gigante Goliat representaría al soldado genuino armado con la fuerza de sus músculos y sus armas manuales. Asimismo, tras años de lucha entre ambos bandos, Constantinopla es tomada por los otomanos con la victoria del emperador y futuro profeta Mahoma, y en el año 1486 real se establece un pacto que ocasionará la división del imperio entre ambas fuerzas, asimilables a Oriente y a Occidente, entendidos como las esferas mahometana y cristiana. La tabla siguiente ejemplifica este episodio capital de la historia del Imperio. Pulsar aquí. Pero, más allá de estos paralelismos bíblicos, dicho episodio tiene a su vez otros reflejos:
    • La división del imperio entre dos poderes será el tema principal del Apocalipsis, que se concebirá como una ruptura y a su vez un pacto. Se trata de la división de la serpriente en dos bestias, antes de la caída de Babilonia. La serpiente y la mujer simbolizarán al mito de Eva, mientras que el pulso entre estos dos “hermanos” se simbolizará con la lucha entre Caín y Abel.
    • Las tres arcas bíblicas representan a este episodio. La expansión del imperio original via marítima, en el siglo quince, se asimila al Arca de Noé y, en la historia oficial, con el descubrimiento del Nuevo Mundo. Del mismo modo, el Arca de las Tablas de Moisés ejemplificará este mismo episodio, en cuanto a la toma de posesión del Gran Israel, la tierra de Canaán. Y finalmente, el Arca de la Alianza, de Salomón, simboliza las dos arcas anteriores. 
    • Jacob, el nieto de Abraham al que dios bautizó como Israel, tiene su reflejo en este instante, en Europa, con el icono del apóstol San Jaime. Del mismo modo, entre los siglos quince y dieciséis aparece en Europa el mito de María Magdalena.
  • De este pacto surgirán los poderes expansivos y simbólicos del zar Iván el Terrible y del sultán Solimán el Magnífico, quien representaría a la persona y a la sabiduría del rey Salomón. Solimán significa Salomón en turco. Se iniciaría así una etapa de prosperidad mutua, que duraría hasta los inicios del siglo diecisiete, e iría acompañada de la lucha por el control de las tierras recién ocupadas. El pulso se corresponde con la Reforma Cristiana del siglo dieciséis oficial, con el brazo de la Santa Inquisición, y, en el texto bíblico con:
    • El Éxodo de Babilonia.
    • La lucha de las bestias del Apocalipsis de Juan.
    • La Profecía de Daniel.
    • El Libro de Ester.
    • El Libro de los Jueces, que se corresponde con la Inquisición.
  • A mediados de este siglo este imperio dual implosiona, y con ello nace el símbolo de la Torre de Babel destruida. Desde entonces, del Imperio de Dios se transformará, por culpa de la pretensión humana. Aparecerá un desorden fracturado en la forma de naciones y lenguas diferentes, en franca competencia.
  • Tras haber llegado a América desde el Pacífico, y después de haber creado rutas entre los poderes de Oriente y de Europa desde el Atlántico, con la implosión del imperio, en el siglo diecisiete, se inicia la consiguiente colonización europea de América y del resto del mundo, al tiempo que se pretende instaurar el cristianismo a escala global. Se inicia un nuevo orden global, dirigido desde Europa, y la instauración de la historia de los poderes imperiales.

Pero para acabar de entenderlo todo conviene hacer una última reconstrucción: la de la macro-lectura parabólica de los textos sagrados de la tradición judeocristiana. Según la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, hay tres episodios principales: a) la Génesis del imperio de un linaje; b) la ruptura del imperio en dos ramas principales, que pactan las Tablas de la Ley de Moisés en el Arca de la Alianza de Salomón (de la sabiduría); y c) la implosión de este imperio dual, que construye la Torre de Babel pero que acaba construyéndose en la forma de múltiples naciones. Uno tiene lugar en los siglos doce y trece; el otro en los siglos catorce y quince; y el último en el diecisiete. De este modo, en base a esta crónica real, se construye el libro sagrado de la historia, empezando y terminando por el principio y por el final, con múltiples parábolas equivalentes.

Aceptar la irrealidad del actual mapa cronológico es, sin duda, un reto intelectual y un desafío a la capacidad crítica de la conciencia colectiva, con múltiples implicaciones que cuestionan la calidad del conocimiento. Pero tiene una base científica. Tal y como demuestra la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, la historia escrita es muy reciente y, por razones simbólicas, se ha dilatado. Y, a su vez, la “nueva historia” resultante resuelve, de forma sorprendente, las dudas y/o los misterios de los anacronismos de la antigüedad y, mediante una exposición razonable, ayuda a observar, con un racionalismo crítico, la lógica de la negación de la conciencia colectiva (que está manipulada).

Andreu Marfull Pujadas
6 de Octubre de 2019

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