Investigación sobre la NC. María Magdalena

¿Quién fue María Magdalena? Una aproximación a Eudoxia Comnena

 – Trabajo realizado con la supervisión de los profesores A.T.Fomenko y G.V.Nosovskiy –

Andreu Marfull-Pujadas [1]

 .

Trabajo presentado en el
16è Simposi sobre la Història Censurada de Catalunya.
Arenys de Munt (Barcelona), Sala Municipal, 18-19 de noviembre de 2016.
Ponencia: “La Nueva Cronología de Anatoly Fomenko (2ª. parte)”

presentación.pdf

– Subtítulos en castellano e inglés –

En esta presentación se muestra una nueva manera de concebir la iconografía cristiana medieval, en especial María Magdalena. La investigación forma parte de una línea de trabajo enmarcada en el grupo de investigación científica de la Nueva Cronología (NC), dirigido por los profesores A.T.Fomenko y G.V.Nosovskiy [2]. Aquí se presenta un resumen de un trabajo más amplio publicado en la web oficial de la NC (clicar).

La cronología oficial puesta en duda a lo largo de la historia. Brevísimo resumen

La evidencia y la negación de la Nueva Cronología. Brevísimo resumen

Qué es la Nueva Cronología. Brevísimo resumen

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La historia se escribe y se reescribe manipulando el pasado, en especial cuando tiene lugar un cambio de autoridad. En este proceso se crean nuevos ideales en nombre de símbolos, instituciones o leyes. Asimismo, existen símbolos que no se pueden borrar. Por ejemplo, los iconos de la Virgen María y el Cristo mayestático que se difunden por Europa a lo largo de la Baja Edad Media. En cambio, lo que sí se puede hacer es modificar su significado. Siguiendo este planteamiento, y en el marco de la NC, se plantea la hipótesis de que la Virgen fue en verdad el icono de María Magdalena, portadora de la sangre de Cristo, que no habría sido un rey de los judíos pobre, sino un emperador romano que se habría convertido en un mito y habría traspasado su sangre a las monarquías de Europa (y de medio mundo).

Para mostrar el sentido de esta hipótesis, es sugerente constatar el trabajo realizado por la NC, que muestra la manipulación y la invención de nuestro pasado. En sus tablas comparativas (donde se comparan los años de gobierno y las biografías de los dignatarios) se observa como (entre otros casos) los emperadores de Roma (años 1143-1453 d.C.) equivalen a los reyes de Inglaterra (años 1040-1327 d.C); los reyes de Israel (siglos X-VIII a.C.) a los emperadores de Roma (siglos IV-V d.C.); los papas de Roma (años 141-314 d.C.) a los papas del siguiente periodo (años 314-532 d.C.); los reyes de Navarra (años 880-1234 d.C.) a los reyes de Suecia (años 1611-1950 d.C.); los reyes de Judea (años 928-587 a.C.) a los emperadores de Roma de Oriente (años 306-700 d.C.); los emperadores de Roma (años 82 a.C.-siglo III d.C.) a los emperadores del siguiente periodo (siglos III-VI d.C.); y los emperadores de Habsburgo (años 911-1307 d.C.) a los reyes de Israel (siglos X-VI a.C.), en un ciclo en el que los 70 años del cautiverio de Babilonia (del pueblo judío) equivaldrían a los 70 años del papado en Aviñón.

composicio

Es decir, esta última tabla muestra que los Habsburgo serían hebreos y que Israel no se fue a la Babilonia mesopotámica, sino al Aviñón provenzal. Esta hipótesis se corrobora con el hecho, histórico, de que fue en tiempos del papado de Aviñón que se constata el dominio de la comunidad judía en las tierras provenzales, occitanas y catalanas. Por lo tanto, esta reconstrucción genealógica podría dar una explicación del origen de estos poderes, que habrían venido, en este caso, de Palestina o directamente de Egipto (coincidiendo con el éxodo bíblico de Moisés). ¿Por qué vendría dado este éxodo? pues según este planteamiento, en el marco de la NC, tendría que ver con la implantación de nuevos poderes turcos en Oriente. El episodio principal sería el 1453, en el que oficialmente los turcos someten el Imperio Romano, y después Palestina y Egipto. El éxodo judío sería, en este sentido, ocasionado por este episodio histórico.

La cantidad de información que trabaja esta teoría (la NC) es extraordinaria, y tiene todavía mucho recorrido por hacer. Por este motivo, aquí se presenta sólo el caso de Andrónico y Eudoxia, que serían los emperadores de Roma en el siglo XII, y acabarían dando pie a los mitos del pueblo judío (descendientes del rey David), Jesús y María Magdalena. [3]

El origen de este relato se sitúa en los años 1182-1185 d.C. Durante tres años gobernó el emperador romano Andrónico Comneno, pero provocó una revolución de los nobles cercanos, que lo hicieron detener. Fue juzgado sin misericordia, condenado a martirio público y, en su tormento, un soldado romano le clavó una espada. Es una biografía equivalente a la de Jesús, que predicó tres años, provocó una alteración del orden público, lo detuvieron, lo juzgaron sin misericordia y el propio pueblo lo condenó a martirio público, donde un soldado romano le clavó una lanza.

Pero el epicentro de la crónica está en el año 1204. El año 1204 cambia la historia del cristianismo y del Imperio Romano. En el año 1204 se funda el Imperio de Trebisonda, en el sureste del Mar Negro, y fue obra de los hijos de Andrónico y su prima hermana Tamara. Tamara y Andrónico eran nietos de David, el rey David de Georgia, que acabaría convirtiéndose en un mito. El año 1204, asimismo, tendrían lugar dos episodios más. Por un lado se encuentra la cruzada cristiana en Constantinopla, en el año 1204, que oficialmente supuso el control del Imperio por parte de Europa Occidental, después de los años de gobierno inestable que había provocado la caída de Andrónico. Pero el otro episodio es lo que interesa resaltar aquí. El año 1204 se casan María y Pedro el Católico, en la Occitania. Eran la señora de Montpellier y el conde de Barcelona. Esta historia es excepcional. Dice la crónica que la madre de María, Eudoxia Comnena, fue enviada a la Provenza para casarse con el conde de Barcelona, pero que no fue posible y lo haría su hija, María. La excepcionalidad no es, sin embargo, este episodio, sino el hecho de que se conoce a esta Eudoxia como la sobrina del emperador de Roma, y se la apoda la “emperatriz”, sin que oficialmente nada apunte a la lógica de esta dignidad imperial. El hecho de que fuese sobrina no es un razonamiento válido. Pero hay un elemento que adquiere gran interés, y aporta valor a esta investigación. La crónica de Andrónico indica que tuvo por amante a su sobrina, que se llamaba Eudoxia Comnena. Es decir, dos eudoxias, dos sobrinas de emperadores romanos, un tiempo cronológico equivalente y una gran historia detrás. Todo apunta al mismo sitio. ¿Cuál? al origen de varios mitos, como el de María Magdalena, convertida en el símbolo de la continuidad del linaje imperial y algo más. Eudoxia se hizo monja a Anhana, donde la historia de la Orden de San Benito indica que se extendió la orden por Europa. Es decir, se podría dar el caso de que Eudoxia hiciera esta empresa desde Anhana, fuera bendecida simbólicamente (“Benito/Benedictus”) e iniciara una escuela de pensamiento, trabajo, hospitalidad y contemplación (los benedictinos) que daría lugar a la iglesia cristiana evangélica.

Varias evidencias apuntan a este planteamiento. Por un lado el hecho de que las crónicas medievales sitúen a María Magdalena en la Provenza y Borgoña, pero también el hecho de que sitúen a las marías de Betania, de Caifás y de Salomé en las mismas tierras, todas ellas seguidoras de Jesús y protagonistas del Nuevo Testamento.

Montpellier estaría en el centro de esta historia. Allí se fundaría la mayor escuela de medicina de Europa, en 1198 se aprobaría oficialmente la Orden del Espíritu Santo (vinculado bíblicamente a María Magdalena ya la madre de Jesús), y en 1204 tendría por patrona a Notre-Dame des Tables, con un icono “idéntico” al de Montserrat. Pero hay más evidencias, en este caso en el patrimonio artístico que se conserva. Estatuas, cuadros y leyendas hablan de una reina, de una María coronada, que a menudo lleva en sus manos el cáliz de la sangre de Cristo, y de una abuela monja, de nombre Ana. María fue reina (y condesa de Barcelona) y su madre Eudoxia fue monja en Anhana (se correspondería con Ana, la madre de María bíblica).

sainte-enimie

Sainte-Enimie. Título oficial: “Ana amb Maria i Jesús”, segle XV. Notre-Dame-du-Gourg, a Sainte-Enimie (prop de Montpeller). Font: https://es.wikipedia.org/wiki/Ana_(madre_de_Mar%C3%ADa)#/media/File:Eglise_Sainte-Enimie_statue_sainte_Anne_Vierge_Enfant.jpg [Consulta 15 de Noviembre de 2016]. Dominio público (licencia CC BY-SA 4.0).

Asimismo, las crónicas de Ramón Muntaner y Bernat Desclot, así como el Llibre del feyts de Jaime I, hablan de la importancia de la concepción del niño de María, con Pedro del Católico, de la misma manera que la Biblia transforma la concepción de María en el origen simbólico del cristianismo. Es decir, el Espíritu Santo sería el origen de todo, pero en un sentido figurado. La historia oficial, pero, da un significado alternativo. La Orden del Espíritu Santo se fundaría en Montpellier, en tiempo de Eudoxia, y fundaría cientos de hospitales por toda Europa. Su crónica sería la señal de su obra, hospitalaria, como lo sería el mensaje de Jesús.

Jaime I sería, pues, el icono del renacimiento del linaje de Andrónico, que la historia oficial transformaría en el conde de Barcelona y, probablemente, con un símbolo que sólo puede ser un candidato: Santiago, en Compostela. Una evidencia complementaria apuntaría a esta hipótesis: el emblema de Montpellier, una bola roja sobre fondo blanco, como el emblema del emperador de Japón. Ambos emblemas significarían el punto por donde sale el sol (Japón) y donde se pone (Europa Occidental), donde su extremo oeste sería donde se contemplarían las estrellas (Compostela), una vez el sol diera paso a la negra noche. Sería el símbolo del control de los dominios del mundo, por parte del Imperio.

Esta historia es compleja, y contradictoria con el sustrato histórico que forma parte de la memoria colectiva, pero tiene sentido. Lo tiene si se considera la veracidad de la teoría de la NC, que indica que en el siglo XVI se transformó toda esta iconografía medieval (maternidad y crucifixión del emperador) en el Nuevo Testamento, después del desafío turco al control del epicentro del Imperio Romano, un imperio con un control global que a partir de entonces implosionaría.

Los mapas corroboran este planteamiento. En los mapas del siglo XVI se observa la presencia de banderas “catalanas” por el mundo y por media Europa, con unos colores, el amarillo y el rojo, propios del Imperio. Además, el emblema del Imperio de Trebisonda, una águila bicéfala de color amarillo sobre fondo rojo, visible en los mapas medievales, se extendería por Europa, por Rusia y por Austria, con el mismo símbolo. En el caso de Rusia con los mismos colores. La NC apunta a que este episodio está escrito en las crónicas del zar Iván el Terrible, y que Carlos V de Habsburgo sería la versión de la contra-historia. ¿Es plausible? Siguiendo este planteamiento hay una manera de ver la historia que permite hacerse esta pregunta. La NC muestra que un mismo episodio puede dar pie a múltiples crónicas, que se espacian en el tiempo para dejar trazas de este relato. Pues bien, en el caso de Catalunya hay cinco episodios que hablan de ello, donde una autoridad intrusa ocupa el poder. Se trata de la llegada de los visigodos, los omeyas (sarracenos, donde el líder sería en Musa, es decir en Moisés), de Carlomagno (que pondría a Guifré), de los Trastámara (Casp, 1412) y, finalmente, de Carlos V, de la mano del Toisón de Oro (en Barcelona, en 1519). Serían crónicas equivalentes?

Siguiendo este planteamiento, a mediados del siglo XVI se instalaría un poder en Catalunya, que podría corresponder con la llegada de los Habsburgo a los dominios hispánicos, y se trataría de una historia muy diferente a la oficial. Tendría que ver con la persecución cátara, que según la NC tendría lugar en el siglo XVI, no en el XIII.

Existe un episodio histórico de interés que permite seguir los pasos: la persecución hugonota. Los hugonotes y su persecución, según la NC, se corresponden al episodio de la cruzada albigense contra los cátaros. ¿Qué apunta a este planteamiento? Pues diferentes evidencias, como lo es el hecho contradictorio que los padres de Jaime I fueran vencidos tan ignominiosamente y luego él, educado por los vencedores, fuera el símbolo del Casal de Barcelona. Pero hay una de especial interés. El año 1562 es desarticulada, oficialmente, la Orden del Espíritu Santo, en Montpellier, que es atacada por los hugonotes, que serían también atacados y vencidos después por los católicos. Asimismo, dos hechos complementarios apuntan a una historia tergiversada. En primer lugar el hecho de que en el año 1589, un rey francés, hugonote, logra el trono. Es Enrique de Borbón, rey de Navarra y antecesor del actual rey Felipe VI de la Corona de España. En segundo lugar, el hecho de que en 1578 se funda la Orden del Espíritu Santo, en este caso nobiliaria y militar, y se convierte en el símbolo, el emblema, los monarcas de Francia hasta la Revolución Francesa, el 1789. Es decir, esta orgen sería la equivalente al Toisón de Oro de los Habsburgo, manteniendo su dignidad máxima pero ocultando que, en realidad, haría honor a María Magdalena, la fusión de las madres Eudoxia y María de Montpellier.

Hasta aquí esta presentación, pero no las evidencias. La investigación podría extenderse indefinidamente, pero esta historia es la principal, la que a partir de ella se puede seguir el hilo. Por ejemplo, preguntándose por qué no hay ningún hospital del Espíritu Santo en la Barcelona medieval, y en cambio una paloma (símbolo del Espíritu Santo) funda el Hospital de la Santa Cruz. O por ejemplo, preguntándose por qué en Barcelona la Orden del Santo Sepulcro se encuentra en el monasterio de Santa Ana, o por qué la catedral de Barcelona se llama “Santa Eulalia y la Santa Cruz”. Santa Ana sería la madre de María (Eudoxia d’Anhana), ¿y Santa Eulalia? Pues bien, la crónica de Santa Eulalia da una pista. Muere en la cruz de San Andrés, y San Andrés, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa, tendría una crónica equivalente a la de Jesús, Andrónico. Y al morir le sale una paloma, el Espíritu Santo está sobre ella, como en las marías Virgen y Magdalena. A su vez, tiene una pluma, a menudo un libro, y es señal de que fue ella, y no los apóstoles Pedro o Andrés, quien escribió la historia de la iglesia cristiana evangélica.

[1] andreumarfull@gmail.com
[2] Ver el sitio http://www.chronologia.org (Web oficial de la Nueva Cronología).
[3] El objeto de esta presentación no es explicar los detalles, que pueden ser analizados en el artículo “¿Quién fue María Magdalena? Una aproximación a Eudoxia Comnena“, de Andreu Marfull, y en el conjunto de las obras de la NC, lideradas por los profesores A.T.Fomenko y G.V.Nosovskiy.

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