El simbolismo de la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia (Barcelona)

El simbolismo de la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia (Barcelona)

Presentación

La Sagrada Familia de Gaudí goza de culto y veneración múltiple. Su simbolismo maravilla a curiosos y entendidos, y su belleza a creyentes, agnósticos y ateos. Es un icono y, en cierto modo, es la imagen internacional de la ciudad de Barcelona, como lo es la Torre Eiffel en París, el Big Ben en Londres, San Pedro del Vaticano en Roma o el Capitolio en Washington, entre otros símbolos equivalentes. Cada icono construido representa un monumento al símbolo de un poder. Haciendo una lectura sencilla: la Torre Eiffel honra el poder de la tecnología transformada en una imagen omnipresente (la luz de la ciencia, como el faro de Alejandría); el Big Ben honra al parlamento inglés, y su reloj el control del tiempo; San Pedro honra al poder del Papa, entendido como representante de la Iglesia de Dios en la Tierra; y el Capitolio honra el poder del parlamento estadounidense a imagen de la cúpula de San Pedro, estableciéndose como capital (en origen) del poder masón y simbolizando una capital alternativa al Vaticano, que se debe a un poder supremo que no es exactamente el poder de Dios. El Vaticano y el Capitolio se erigen como iconos en competencia por el liderazgo de un imperio transformado en icono histórico: el poder de Egipto, Grecia y Roma. Todos estos poderes, a excepción del Vaticano (que probablemente es del siglo XVIII, previo al Capitolio, resultado de una manipulación cronológica global), se crean en el siglo XIX (también la Sagrada Familia), una vez Egipto y Palestina caen bajo el protectorado franco-británico (francmasón). Y todos los poderes se crean una vez Egipto y Tierra Santa caen en manos de la autoridad Otomana (oficialmente en el siglo XVI, pero podría haber sido más tarde). Son, por tanto, un poder desplazado de Oriente a Occidente con un origen cronológico incierto (que apunta a ser más reciente), atendiendo a la datación de la mayor parte de estos iconos.

Sea cual sea la fecha real del Vaticano y del desafío otomano, un hecho es ineludible: cae Tierra Santa y se crean símbolos equivalentes o alternativos en todo Occidente, haciendo sombra a los símbolos del Islam instalados en Jerusalén, La Meca y Medina.

¿Y qué representa la Sagrada Familia? Oficialmente representa el nacimiento de Cristo, que se honra en un templo expiatorio donde se simbolizan el Nacimiento, la Pasión y la Gloria de Cristo Salvador, el Rey de Israel divinizado por el Cristianismo con la vocación de evangelizar a todos los pueblos del mundo. Pero representa también otras cosas, que alimentan en conjunto una representación del poder de la Creación.

La Creación, en varios sentidos, tiene su relato en el templo expiatorio o basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Y esta creación honra un poder oculto: la María Magdalena catalano-provenzal, entendida como Virgen Negra o diosa Isis, que proveniente de Egipto lleva el Cáliz de la Alianza a Montpellier, y desde allí traslada los poderes imperiales de los reyes de Israel a Occidente, estableciendo los Reinos Cristianos que, en determinado momento de la historia, diseñan el proyecto cristiano desde la Roma italiana, después de haberse iniciado en Aviñón. Esta descripción se contradice con el mapa cronológico oficial, pero éste está también diseñado (probablemente entre los siglos XVI y XVIII dC) y no se ajusta a la realidad.

Interpretación simbólico-geométrica de la fachada del Nacimiento

Situación:

Siguiendo la identificación de las calles que enmarcan la fachada del Nacimiento, se observa una intencionalidad: apunta a la familia imperial catalana. ¿Por qué imperial? Porque apunta a Montpellier, a Eudoxia Comnena, del Imperio Griego o Romano de Oriente, quien fue la abuela de Jaime I. Eudoxia fue contemporánea al Cristo que la “Nueva Cronología” (https://chronologia.org ) identifica bajo la figura del emperador Andrónico Comnenos, que habría tenido una amante dicha Eudoxia Comnena. Las coincidencias son múltiples. Eudoxia fue a Provenza y allí dejó la descendencia a través de la casa de Barcelona, ​​que pasaría a tener sangre imperial desde entonces. Es, por tanto, una crónica equivalente al mito del Priorato de Sión, que aparece en el siglo XIX. Pero hay más puntos a considerar: el padre de Jaime I fue Pedro el Católico, haciendo una alegoría a San Pedro, el fundador de la Iglesia. La madre de Jaime I fue María de Montpellier, quien haría referencia a la Magdalena, pero como hija de Cristo y Eudoxia, los emperadores del Imperio. Por este motivo, y no por otro, se conoce a Eudoxia como la Emperatriz; mientras que María, no casualmente, sería enterrada (oficialmente) en San Pedro del Vaticano, junto a Petronila, la hija oficial de San Pedro.

El vínculo entre San Pedro y Pedro el Católico está claro: es María de Montpellier. Es la Reina de Provenza y de los Catalanes. Su madre Eudoxia, por otra parte, sería quien fundaría la Orden hospitalaria del Espíritu Santo, en Montpellier, siendo monja de un convento benedictino una vez enviudó. Y no fue a un monasterio cualquiera, fue a Aniana, desde donde se dice que la Orden Benedictina inició su periplo expansivo por Europa Occidental. Es decir, ¿se nos está diciendo que Eudoxia fue la fundadora de la Iglesia cristiana en Europa? Al igual que María, la Virgen, Eudoxia vistió como una monja. Al igual que María, ella fue la portadora del Espíritu Santo. La Orden del Espíritu Santo, a partir del siglo XVI, se convirtió en la orden más importante que lucieron todos los Reyes de Francia hasta la Revolución Francesa. Espíritu Santo = Reyes de Francia = Alegoría Merovingia (que habría sido una invención de los siglos XVIII y XIX).

Pero existe una situación a una escala más amplia que lo acaba de aclarar:

A través de la transformación de la ciudad que representó para Barcelona los Juegos Olímpicos de 1992, se une Grecia con la Sagrada Familia. Y se ubican las únicas dos torres rascacielos de la ciudad, enmarcando la Calle Marina y el Puerto Olímpico, haciendo referencia simbólica a las torres de Hércules, el símbolo del poder y la expansión greco-egipcia. El vínculo con la Magdalena es pues con Grecia, Grecia Egipcia, que es la Tierra Santa histórica junto con Palestina. Y el Puerto Olímpico representa la llegada del Imperio Griego a tierras catalanas, en el que habría llegado también el poder de la diosa Isis, convertida en Palas Atenea, en un momento histórico en el que Atenas se la hace bajo el dominio catalán. Palas significa Virgen, como María, y dialoga con “Palastina” del mismo modo que Galia dialoga con Galilea.

El “puerto griego” barcelonés, que une la Villa Olímpica (Grecia) con la Calle Marina, representa la llegada por mar de la María Magdalena greco-egipcia hasta Provenza. Por esta razón se equipara a MARINA con MARIA MAGDALENA, representando lo mismo: María Helena que llega por Mar.

La narrativa histórica, en este sentido, es múltiple. Eudoxia Comnena era griega, como lo fue Helena, la famosa Helena que tiene su particular episodio con París (París y Helena de Troya), siendo una referencia simbólica a la Magdalena y a San Pedro, María y Pedro padres de Jaime I. pero no son los únicos equivalentes. También se encuentran Constantino y Helena (en que Constantino viene de Occidente y ella fue su inspiración), y Marco Antonio y Cleopatra (él proviene de Occidente y ella es Griega). Todos ellos son símbolos, recreaciones, de la unión de Occidente con una emperatriz o diosa, que es la Isis egipcia y griega. París y Helena, Constantino y Helena y Marco Antonio y Cleopatra son la misma historia épica, que glorifica al Imperio Egipcio, Griego y Romano. La crónica de Eudoxia y María de Montpellier, que casa con Pedro el Católico y tienen por hijo a Jaume I, sería una crónica histórica alternativa, que apunta al inicio del imperio catalán, que también sería Templario (del Templo de Salomón), con sede y raíces en la Provenza catalana. Salomón, con su templo, sería contemporáneo a la Orden del Templo de Salomón. La historia oficial, sin embargo, habría mezclado los hechos cronológicamente para dejar un rastro oculto, sin borrarlo.

La narrativa literaria, teñida de hechos históricos, también es evidente. Basta contrastar estas crónicas con la famosa gesta del César Roger de Flor, que luce la flor de lis roja sobre fondo blanco, como los colores de la Orden del Templo de Salomón y el símbolo de la monarquía franco-provenzal que también fue catalana. Roger fue César y casó con la hija del Emperador. Pero hay otras, de más literarias, como la crónica de Tirant lo Blanc, que es un calco de la crónica de Roger de Flor; así como la crónica de la hermosa Viena y el caballero París; o bien la crónica de Pierre de Provenza y la bella Magalona, ​​hija del Rey de Nápoles que fundaría la primera iglesia junto a Montpellier, siendo una copia bastante fiel de la crónica oficial de Eudoxia Comnena.

Hecha esta introducción, es la hora de explorar cómo dialoga la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia con este simbolismo:

En la fachada se identifica una elevación, del 1 al 5, con diferentes significados:

  1. SANTO CÁLIZ, ARCA u ORIGEN. Representa el eje central o el Árbol de la vida. En su tramo inferior se representa un origen, que es el Santo Cáliz, que aquí soporta la venida del Espíritu Santo a la Virgen María. En su punto superior se transforma en un árbol coronado por un Espíritu Santo, que representa el retorno del Espíritu Santo o Pentecostés, siguiendo el Nuevo Testamento. El Espíritu Santo aparece antes de nacer Cristo y una vez éste muere y resucita.
  2. GRECIA Y EGIPTO. El “2” representa a las torres de Hércules, simbolizando el Imperio Greco-egipcio que acoge el nacimiento de Cristo. Pero también representan a dos poderes, que se habrían aliado en la forma de un Pacto o Arca de la Alianza. Son Oriente y Occidente, y representan en el espacio árabe-persa y cristiano que caracteriza a la Edad Media. Son los poderes que se alían y la historia oficial ha transformado por un lado en los imperios romanos de Oriente y de Occidente, y por el otro en el Cristianismo y el Islam. Por lo tanto, hubo una época en que estos poderes compartían símbolos y poder, y éste se encontraba a oficialmente en Jerusalén (tierra de Abraham, Salomón, Cristo y Mahoma).
  3. EGIPTO Y BABILONIA. El “3” representa geométricamente al poder de Babilonia, que es El Cairo tal y como describe claramente cada uno de los mapas medievales, y los símbolos de sus tres pirámides, conocidas como pirámides de Giza. Este poder es posterior a las torres de Hércules y del Arca de Salomón, y sería mucho más reciente de lo que nos dice la historia oficial desde el siglo XIX. Por eso las pirámides contienen tanta perfección, porque son modernas, mucho más modernas de lo que se nos dice. En esta línea, la Babilonia de Mesopotamia se habría inventado a posteriori para borrar el rastro de la verdadera Babilonia egipcia, siguiendo la revelación del Apocalipsis (Cap. 14).
  4. PROVENZA Y CATALUNYA. El “4” representan las 4 barras catalanas, que también son provenzales, y simbolizan la gloria del Imperio que llega a Occidente, a través del Pacto o Arca de la Alianza de Salomón, que también es el Santo Cáliz.
    1. El “4” también representa a los 4 puntos cardinales, a los 4 elementos y a la cruz de Cristo.
    2. La forma de las cuatro torres, separadas ligeramente del centro, simbolizan cuatro dedos agrupados de dos en dos, como el saludo francmasón (con un gesto de la mano, de forma similar al que aparece en los retratos de la Mona Lisa o de Cervantes). Son símbolos del poder catalano-provenzal, de Aviñón y Templario, antes de ser Romano y Papal.
  5. PROPORCIÓN ÀURIA O DIVINA. El “5” representa la unión de las 4 barras o puntos cardinales, elementos o Cruz, a los que se une el Espíritu Santo. El “5” está en el pentágono del Hombre de Vitruvio, y en el dodecaedro que forman 12 pentágonos, uniendo los números con las 12 constelaciones, los 12 apóstoles y las 12 tribus de Israel en las 3 dimensiones. La geometría nos sitúa el Espíritu sobre un ciprés, que tiene la forma de una llama y se encuentra coronando el Nacimiento bíblico. El ciprés simboliza la luz, la corona o el espíritu que todo lo ilumina, y se encuentra en la zona central-superior de la fachada. Las 4 barras lo honran.
    1. La separación de las cuatro barras o torres principales por su eje deja espacio a la luz o Espíritu Santo, que es enmarcado en una geometría triangular, coronando a un triángulo. La simbología dialoga con el símbolo del ojo que corona la pirámide de los billetes de un dólar, y también con el saludo masón.

De forma resumida, estas 5 formas o combinaciones geométricas nos hablan de la historia de un poder que nace en Egipto y en Grecia, que pacta una Alianza con un Santo Cáliz y que eleva la gloria de los dominios catalano-provenzales medievales, que son también templarios, representando la resurrección de Cristo, como lo hiciera Constantino.

Esta historia alternativa (respecto a la oficial), dialogaría, desde el siglo XIX, con el mito del Priorato de Sión que sitúa la descendencia de Cristo en Occidente, siendo el origen de sus poderes simbólicos pero escondiendo los verdaderos poderes, que serían imperiales.

Interpretación simbólico-histórica

La fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia barcelonesa nos ha dejado la geometría simbólica de cómo debemos entender el poder de Cristo, que resucita simbólica y realmente en Occidente, a través de María Magdalena, y su poder proviene de Egipto como icono universal. La historia oficial nos ha dejado varias pistas fuera del tiempo real, tales como Constantino, que desde Occidente toma el control del Imperio Romano y establece el Cristianismo oficial; pero también con otras crónicas más antiguas, como el mito de París y Helena y el mito de Marco Antonio (dicho Dionisio) y Cleopatra (dicha Isis), que son símbolos del poder original, antes de transformarse con el poder de Cristo (que se convierte en el Rey de Israel, del pueblo de Dios).

Todos estos símbolos son la Santísima Trinidad, los iconos de la madre, el padre y el hijo, que la historia oficial ha transformado en la Magdalena, Elena y Cleopatra (madre); Constantino, París y Marco Antonio (padre); y sus hijos han entroncado, todos, con los poderes monárquicos de Europa (aunque la Iglesia lo niegue, y niegue también que la reina y emperatriz Magdalena se convirtió, en determinado momento, en el icono de la Madre de Dios). Padre, Hijo y Madre (Espíritu Santo) son los símbolos de un linaje imperial, que luego se transforman en Dioses o símbolos de su poder.

Magdalena, María, Cristo, Emperadores, Monarcas y (también) el Papa, llevan corona. El Papa es quien lleva más, tiene tres, aunque en el siglo XXI no luzca la triple corona papal, que tres reyes de Oriente (Tierra Santa) honraban al crear (diseñar) el icono de Cristo, antes de entregar su secreto al Papa. Todos llevan corona porque todos sus poderes provienen de un poder imperial. Hay un manuscrito que lo explica, al hablar del Preste Juan y su origen, que es paralelo a la creación de Cristo, que no es más que la gloria del líder del linaje que domina el mundo (no el último rey). Tres Reyes Magos (que se sitúan en el poder persa-indio, es decir Mongol) crean el poder de Cristo y del Preste Juan, antes de que este poder se traslade a Roma y desde allí se haga la última versión, la Cristiana moderna, junto con el icono del Papa. El Papa, y eso hay resaltarlo, luce los símbolos del Preste Juan, que son la triple cruz y la triple corona. Y tanto el Preste Juan como el Papa son, en origen, quienes custodian el poder de Dios y de Cristo en la Tierra, son el mismo poder. El manuscrito se puede consultar en:

  • HERNÁNDEZ DE MENDOZA, D. (nd). El Becerro general libro en que se relata el blasón de las armas que trahen muchos reynos y imperios, señoríos … y de la genealogía de los lynages de España y de los escudos de armas que trahen. Sede de recoletos: MSS / 18244 V.1. Código de barras: 1001199011. Consultable en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000135656&page=1 [Consulta 12 de octubre de 2017].

Pero conviene profundizar en el vínculo entre el Preste Juan y el Papa de Roma. Son el mismo poder, pero son poderes consecutivos que no se solapan. El Preste es anterior, y el Papa es posterior, si se analizan los mapas antiguos y se identifica el proyecto imperial papal como una realidad documentada en el siglo XVI (oficialmente). La diferencia es aparente. Pero es importante establecer relaciones. El Preste Juan tutela el Arca de la Alianza de Salomón, que en el Apocalipsis bíblico aparece antes que Cristo, inmediatamente antes. Por lo tanto, el Arca (de Salomón) honra al Preste Juan y a Cristo, confirmando los hechos que el manuscrito anterior relata. Pero eso no es todo. El Cristo original es el origen de un linaje, y el Cristo contemporáneo no, es el último. ¿Cómo puede ser? Muy sencillo: en el momento del traslado del poder del Preste Juan a Roma, bajo la imagen del Papa, se crea la última versión de Cristo, y Juan lo bendice. Por ello, por este motivo tan significativo, el Preste Juan es equiparado al Juan del Nuevo Testamento, haciendo referencia implícita a Juan el Evangelista, que es quien lo bendice. Y haciéndolo borra el poder de Salomón, como Emperador, y se crea el mito del Reino de Israel del Antiguo Testamento.

Con el borrado del Preste Juan, ubicado en el Alto Egipto (ahora Sudán y Etiopía), se borra también el poder de Babilonia, donde están las tres pirámides de Giza, en la gran ciudad ahora conocida como El Cairo. Este borrado está profetizado, revelado, en el Apocalipsis bíblico. Cae Babilonia y se borra todo lo que llegó a ser, borrando al mismo tiempo el poder real del Antiguo Egipto, que habría sido poderoso hasta el siglo XVIII, antes de su expolio sistemático por parte de Occidente. El Testigo fue Juan, el Juan del Apocalipsis, que no es otro que el Preste Juan, el poder espiritual del Gran Khan de los Mongoles, el verdadero pueblo de Israel.

Como se ha resaltado, todo es simbolismo, y el Nuevo Testamento es eso, un relato simbólico, que oculta un “Testamento” o “Testigo” de lo que pasó realmente, junto con el Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento es, literalmente, la historia de la implementación del Reino del pueblo de un solo Dios al mundo, que la Iglesia vigente (no la original) ha transformado en una peculiar crónica de un reino minúsculo ocupado por el poder de la Gran Roma.

Cuesta de entender, pero no cuesta porque sea complejo. Costa porque estamos abducidos a creer en un imaginario que (aparentemente) no tiene nada que ver, y este imaginario es sobre todo el resultado de una manipulación de la historia y de su verdadera cronología, aunque cueste digerirlo.

Estamos hablando de la transformación del poder del Emperador original, que es dividido entre el poder de los monarcas y del Papa, y al hacerlo se crea el “nacimiento” del icono de Cristo, que es convertido en el último Rey del pueblo de Dios, en el último emperador, antes de sacar este poder a los emperadores terrenales y dejarlo bajo la custodia de los representantes de la Iglesia Cristiana. Cristo = Rey + Hijo de Dios = Emperador simbólico (el último).

Como se apuntaba más arriba, la Sagrada Familia nos ha dejado escrita esta narración. La fachada del nacimiento es la representación del poder de Dios proveniente de un Santo Cáliz (el Arca de Salomón) que nace en Egipto, cuando Egipto era el centro del mundo antes de serlo Occidente. Como símbolo tiene varias lecturas, pero esta es la que explica su poder, su origen y su resurrección, que tiene lugar en la Catalunya Provenzal Medieval. Es el símbolo del Cáliz medieval asociado a la Magdalena, que custodia la Orden del Templo de Salomón, que también es medieval, es decir mucho más cercana que lo que nos dice la lógica de la historia oficial.

Como se ha indicado antes, la cronología no es correcta, pero todos los episodios están escritos en la forma de un puzle cuya la solución pasa por reubicar los hechos en el tiempo. Es decir, requiere reubicar y concentrar los hechos y el tiempo que la historia oficial ha dilatado.

 

Andreu Marfull Pujadas
08/26/2018

(Imágenes y conceptos del mayo de 2018)

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2 Comments Add yours

  1. Com sempre, un magnific i clarificador article

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