La OTAN y el juego de la violencia impune

Imagen anterior: Manifestación anti OTAN en Madrid del 26 de junio de 2022. Fuente: La Vanguardia.

La OTAN y el juego de la violencia impune

Andreu Marfull Pujadas
27 de junio de 2022

Publicado en Diario Digital Nuestro País (Costa Rica), el 27 de junio de 2022. En línea: https://www.elpais.cr/2022/06/27/la-otan-y-el-juego-de-la-violencia-impune/ [Consulta 28 de junio de 2022]. Versión PDF:

Esta es una visión de la realidad que intenta llamar la atención a la conciencia global, a la Unión Europea, a la anómala OTAN y a todas las alianzas que agreden y menosprecian el ideal de la Carta de las Naciones Unidas de 1945, basado en la libre determinación de los pueblos, la paz y la prosperidad global y la igualdad universal de los derechos. El deseo es la libertad de las repúblicas de Donetsk y Luhansk en el Donbass, en Ucrania.

¿Qué hizo el Donbass? Un referéndum de autodeterminación. ¿Qué hizo Ucrania? Dejarse llevar por la pasión y la seducción (no desinteresada) de la OTAN, y de la UE. ¿Qué ha hecho Rusia? Proteger su identidad y su futuro, y luchar por un espacio informativo de la realidad más libre.

Transcurridos unos años de paz prudencial (y de desarrollo democrático) tras el desmantelamiento pactado de la Unión Soviética en 1991, Ucrania quiere entrar en la Unión Europea, al igual que gran parte del conjunto de repúblicas ex-soviéticas. Pero Rusia pide aclarar cómo le afectará ya que tiene un pacto de fronteras abiertas con Ucrania y toda la infraestructura común. En el trasfondo está, por un lado, la cuestión del avance de la OTAN y la amenaza para la estabilidad política de la región, después de ver cómo ésta no cesa en su proyecto expansivo a través de la estrategia (encubierta) de la ampliación de la Unión Europea, con el liderazgo de los EE.UU. y bajo la presión de una poderosa industria armamentística que desde la Segunda Guerra Mundial no cesa de persistir como negocio privado a costa de la paz en medio mundo (y se siente amenazada por China y Rusia). Por otro lado, está la cuestión del sórdido capitalismo instaurado en Rusia, que tiende a crear mafias y grandes fortunas que ponen en riesgo la soberanía energética del país y sus recursos naturales, al entregarse a manos corruptas que están a punto de malvender (por dinero) sus recursos a manos del capital inversor privado. La suma de estos dos factores complejos apunta a otro de mayor: el del pulso agresivo y despiadado por el control de los medios de explotación de los capitales en que se aspira transformar en riqueza abstracta (dinero) la destrucción intensiva de los recursos naturales y la explotación sistemática de las desigualdades y la pobreza estructural que mantiene el paradigma del régimen capitalista privado en su utopía acumulativa, financiera y materialista.

La distorsionada occidentalización de Ucrania, y su deriva pro-OTAN, forma parte de un pulso mísero de los capitales corruptos que actúan a puerta cerrada en contra de los valores democráticos del orden internacional, y de la información objetiva de la realidad. Luego, el conflicto tiene lugar en un territorio altamente sensible, por razones históricas y geoestratégicas, que pone en alerta a Rusia, consciente del valor del aprendizaje de la Historia y de la identidad rusa de parte del territorio ucraniano (de Crimea y el Donbass). En este escenario, para evitar un conflicto, el año 2013, el presidente ucraniano Viktor Yanukóvich pide negociarlo, con lo que frena el acceso inmediato a la UE previsto y, entre 2013 y 2014, tiene lugar una revuelta en el país. Europa Occidental, EEUU y todos sus medios difunden el caos y promueven un levantamiento ante el actual gobierno. Se impulsa un atentado hacia el orden público que obliga a Yanukóvich a retirarse y entra un gobierno pro-UE y pro-ucraniano anti-ruso presidido por el compulsivo creativo Volodímir Zelenski. La prensa europea (en manos o altamente condicionada por el capital corrupto y las narrativas prepotentes y calumniosas que se difunden desde Occidente) distorsiona los hechos desde entonces, con el agravante de que desde la reacción rusa (de 2022) ha censurado todos los canales rusos. Es una guerra (típica) de desinformación y manipulación social propia de una ausencia de poder legítimo en el orden global, en manos de estados pseudo-soberanos vasallos de un poder que no es representativo de la idea civilizadora universal.

Desde entonces, Crimea, Donetsk y Luhansk desafían la integridad territorial de la Ucrania contemporánea, y ésta los declara terroristas. Los territorios ucranianos de tradición rusa desafían al gobierno ucraniano con estructuras de Estado provisionales hasta realizar sendos referendos de autodeterminación en 2014, pero sólo Crimea alcanza el éxito, con el apoyo de Rusia, el 14 de marzo. La participación es del 89,5% y el Sí gana con un 95,6%, mientras que en la pregunta el Sí incluye adherirse a Rusia, que toma su control. Los referendos de Donetsk y Luhansk (Donbass) se celebran dos meses después, el 11 de mayo, y no incluyen adherirse a Rusia sino ser Repúblicas independientes. El 11 de mayo de 2014, realizan un referéndum de autodeterminación ante la resistencia de Ucrania. Se sienten rusos y sienten la opresión ucraniana. Votan un 75% y un 81% del censo, respectivamente. El Sí gana en un 90% y un 96%, respectivamente. El proceso es claro, y obvio, pero el valor de esta victoria es negado desde Europa, muy probablemente por las presiones del capital (poder) que controla los despachos internos de la UE y las fortunas de las grandes corporaciones empresariales con sus brazos informativos desde (casi) todos los canales posibles. Pese a esta victoria democrática, desafiante, a unos poderes intrusos de dudosa integridad, el Donbass es combatido con el ejército ucraniano (en parte fascista) y desde entonces reina una guerra civil encubierta y un estado paramilitar.

Pero esto no termina con la incursión de Rusia en el Donbass para proteger sus derechos, y su dignidad, a inicios de 2022. Antes, desde los EE.UU. se diseña un análisis que, se mire como se mire, es una broma de mal gusto inadmisible. El trabajo explora el potencial desestabilizador de una militarización estadounidense en Ucrania para provocar a Rusia y condenarla a una represión internacional. A continuación se transcriben fragmentos del informe realizado por RAND Corporation, en 2019, que apunta al escenario generado recientemente entre la OTAN y Rusia, en el conflicto de Ucrania. RAND es una entidad dirigida a “ayudar a mejorar las políticas y la toma de decisiones a través de la investigación y el análisis”, que está financiada por Agencias del Gobierno estadounidense y otras contribuciones (filantrópicas y donaciones), si bien el peso principal son las agencias oficiales de seguridad y de las fuerzas armadas. Están en los EE.UU., en Europa (Bruselas y Cambridge) y Australia (Canberra). Ejercen, en cierto modo, como entidad de análisis con capacidad para influenciar en la política armamentística estratégica de los EE.UU., y de la OTAN.

Si no se viera de un modo claro que es una manera de jugar con los pueblos ruso y ucraniano, con una visión ofuscada de pobreza intelectual, manipuladora e indigna de un país que se hace llamar la mayor democracia del mundo, no se mostraría como una puerta a la decadencia de la autoridad estadounidense y, por defecto, de la OTAN y de la UE, que es como se desea resaltar en este artículo. Se cita:

“Este informe resume un estudio que examina exhaustivamente las opciones no violentas y costosas que Estados Unidos y sus aliados podrían seguir en áreas económicas, políticas y militares para hacer hincapié, sobreextender y desequilibrar, la economía y las fuerzas armadas de Rusia y la posición política del régimen en el país y en el extranjero. (…)

“Proporcionar ayuda letal a Ucrania explotaría el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia. Pero cualquier aumento en las armas militares de EE. UU. y el asesoramiento a Ucrania tendrían que ser cuidadosamente calibrados para aumentar los costos para Rusia de mantener su compromiso actual sin provocar un conflicto mucho más amplio en el que Rusia, debido a la proximidad, tendría ventajas significativas. (…)

“Socavar la imagen de Rusia en el extranjero se centraría en disminuir la posición y la influencia de Rusia, socavando así las afirmaciones del régimen de restaurar a Rusia a su antigua gloria. Más sanciones, la eliminación de Rusia de los foros internacionales ajenos a la ONU y el boicot de eventos como la Copa del Mundo podrían ser implementados por los estados occidentales y dañarían el prestigio ruso. (…)

“Volver a posicionar a los bombarderos dentro del rango de ataque fácil de los objetivos estratégicos rusos clave tiene una alta probabilidad de éxito y ciertamente atraería la atención de Moscú y aumentaría la ansiedad rusa; los costos y riesgos de esta opción son bajos siempre que los bombarderos estén fuera del alcance de la mayoría de los misiles de crucero balísticos y terrestres de teatro de Rusia. (…)

“El aumento de las fuerzas estadounidenses en Europa, el aumento de las capacidades terrestres de los miembros europeos de la OTAN y el despliegue de una gran cantidad de fuerzas de la OTAN en la frontera rusa probablemente solo tendrían efectos limitados en la extensión de Rusia. Todas las opciones mejorarían la disuasión, pero los riesgos varían. Un aumento general en las capacidades de las fuerzas terrestres de la OTAN en Europa, incluido el cierre de las brechas de preparación de los miembros europeos de la OTAN y el aumento del número de fuerzas estadounidenses estacionadas en ubicaciones tradicionales en Europa occidental, tendría riesgos limitados. (…)

“Las opciones más prometedoras para “extender Rusia” son aquellas que abordan directamente sus vulnerabilidades, ansiedades y fortalezas, explotando áreas de debilidad mientras socavan las ventajas actuales de Rusia. En ese sentido, la mayor vulnerabilidad de Rusia, en cualquier competencia con los Estados Unidos, es su economía, que es comparativamente pequeña y altamente dependiente de las exportaciones de energía. La mayor ansiedad de los líderes rusos se deriva de la estabilidad y la durabilidad del régimen, y las mayores fortalezas de Rusia se encuentran en los ámbitos militar y de guerra de la información.”

¿A qué juega esta gente? A mantener el poder (y el juego de los capitales) enviando a la muerte a pueblos enteros (… y a la vida saludable del resto de seres vivos) socavando la capacidad sociocultural de los pueblos de hacerles frente, de entenderse y de crear un nuevo orden global incorrupto, que los desautorice y los condene a dejar de ser piezas del juego de la violencia impune.

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