LOS GENOCIDIOS CATALÁN Y JUDÍO

Imagen anterior: Protestas contra la sentencia a los líderes del proceso independentista (de liberación) catalán, en Lleida, en 2019. Fuente: http://www.segre.com (2019-10-18).

Los genocidios catalán y judío

Baruch Spinoza deja escrito (en fecha de 1670) que el pueblo judío recuperará su estado. Inaudito y profético. En los mismos años (1670) los catalanes, después de haber perdido la memoria judía (por la Santa Inquisición) luchan para sobrevivir entre dos imperios que los quieren asimilar: Francia y Castilla.

NOTA HISTÓRICA SOBRE LOS JUDÍOS: A finales del siglo XIX resurge el sionismo político en plena crisis en la Roma papal, que desde 1870 está sometida al monarca Saboya. A finales del XIX, con Egipto bajo control británico, comienza la migración judía a Palestina. En 1917 el Reino Unido toma Tierra Santa y, en 1948, se retira y se declara el estado de Israel. Es decir, es una obra política extraordinaria de un pueblo vivo, luchador, pero torturado, que desafía al mundo, y deviene libre. Antes de 1948 tiene lugar su genocidio, siendo (todo sea dicho) un tema controvertido que hay quien dice que es una invención. No se entiende bien. Pero las familias judías conocen sus muertos, y lo tienen clarísimo. Los nazis y Franco (a su manera, en una “Cruzada Santa”) se esmeran. El nazifascismo masacra todas las ciudades europeas donde hay judíos organizados… y a las comunidades catalanas judías que sobreviven (desde la expulsión de 1492!), que acaban desapareciendo. Se hace una estocada final al exilio judío catalán. Antes, en la misma Roma, se destruye la sinagoga más grande y más importante de la ciudad, la catalana, en el XIX. La Scuola Catalana. Se destruye el barrio judío romano que está muy cerca del Vaticano. Espectacular.

LA LECCIÓN DE SPINOZA: Spinoza es profético y nos ayuda a comprender donde recae el derecho natural del pueblo judío, y su razón de ser, o mejor dicho “para ser”. Dice que son un pueblo más del mundo… no dice que es un pueblo elegido (y le quita importancia al texto sagrado). Critica la devoción a los textos sagrados, que Spinoza dice que no se ajustan a la realidad histórica y hay que repensar. Pero apunta claramente que es un pueblo que se encuentra en una situación de anomalía, sometido a un abuso injusto y manipulador del poder absolutista de la época (con un espíritu ilustrado). Sin decirlo explícitamente, denuncia al fascismo, a un poder que amenaza la libertad y manipula a los pueblos del mundo en nombre de la ley que impone y se olvida de la justicia fundamental.

Spinoza sabe que el judío es un pueblo unido, digno y sin estado, pero que es consciente de ser un pueblo y por eso no dejará de serlo, a pesar de vivir una diáspora en el exilio. Después, en fecha 1677, publica Ética y allí deja escrito que “todo lo que es persiste en su ser”. Habla de un derecho a ser, y de una ley natural. El “derecho natural” es eso… el derecho a ser porque se es. Es el derecho a existir que sólo se puede vencer con el uso y el abuso de la violencia, que puede conducir al genocidio. Spinoza entiende qué es ser judío y no tener estado… pero también ve que lo tendrá porque el sentimiento hebreo tiene memoria y sentido de la justicia fundamental. Tiene historia y tiene, sobre todo, una idea de la justicia que le dice que hay que controlar y contener el abuso del poder… aunque actualmente esta idea que identifica al pueblo judío esté en crisis, al haber pasado de ser un pueblo sometido y reprimido a someter y reprimir el estado palestino… en medio de un conflicto religioso y geopolítico enorme, y cruel. Puestos a hablar claro, digamos las cosas por su nombre. La justicia judía, desde 1948, no es perfecta, aunque aspirar a serlo, pero tampoco es perfecto el desorden global y, de forma especial, el trato que recibe el pueblo árabe y las persecuciones que se viven por razones de poder malentendido.

APRENDIZAJE: ¿Qué podemos aprender, de Spinoza, como catalanes? A nosotros, por ser y decir que somos catalanes, nos han descabezado parte de la historia (como a los judíos), y no tenemos ni una mínima autonomía política para hacernos respetar, de forma evidente desde 1714, y de forma menos evidente desde 1492. Y parte de nuestra historia es la del exilio. La primera gran diáspora catalana es la judía, y la segunda la de la Guerra Civil Española y de la posguerra, en plena Segunda Guerra Mundial. Es, pues, una historia paralela a la judía. De lo contrario, no tenemos capital político ni económico dentro del bloque occidental, como sí lo tiene el pueblo judío en los siglos XIX y XX, si bien disponemos de cierta autoridad cultural. El resultado es que no se nos reconoce como un estado histórico y se nos trata como un pueblo menor, que no tiene el estatus de nación… tal como les pasa a los judíos desde la Europa cristiana, y colonial. Como a ellos, los castellanos nos tratan de traidores y problemáticos. Estamos estigmatizados por España. Los judíos (se dice) traicionan a Cristo y (algunos lo piensan) su estado es un cuento mitificado superado por un poder imperial y por otra religión de estado que es mejor (qué losa histórica…). ¿Y nosotros? Nos han amputado la autoridad histórica, y se nos hace unos traidores decadentes a los ojos de la España castellanísima y ultra-católica, monárquica e imperial, colonial. Poca diferencia hay. Para ellos somos unos criminales cuando decimos “ep, que somos catalanes y queremos hablar y pensar en catalán”.

JUDÍOS Y CATALANES: Como los judíos, entramos en decadencia cuando nace el proyecto imperial y colonial, fascista. Y ahora recibimos la estocada, el genocidio, como los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Nos merecemos un castigo humillante. ¡Todos al campo de concentración a esperar nuestra desaparición! Todos amenazados y prisioneros, con los bolsillos vacíos. Nos persiguen, nos roban y nos maltratan llenos de rabia, sin pudor. Es como un vivo retrato de la misma narrativa. Estigmatización, condena y genocidio. Pero no lo sabemos ver, y hay quien dice “perdón”. Incluso, hay quien agacha la cabeza y se siente culpable, o culpa a los propios catalanes. La conversión ha empezado, para algunos, tal como ocurrió con los judíos que no tuvieron el valor de abandonar sus casas, en la España colonial, para sobrevivir. ¿Qué podemos hacer entonces? Pues seguir siendo lo que somos. Tenemos un derecho, a ser, como lo tienen los judíos en el XVII, en un contexto absolutista ilustrado que proclama tener el derecho a escribir la ley que más le conviene. Sólo que ahora es fascista y se viste de democracia en nombre de la ley de una historia de ganadores y perdedores, de buenos y malos, de listos y tontos, de mayores y menores (grandes y pequeños), que ellos han escrito. Nosotros, como los judíos del XVII, somos los traidores decadentes, los problemáticos, los perdedores, los malos, los tontos y los menores.

EL DERECHO NATURAL CATALÁN: Como los judíos, tenemos el derecho a denunciar el genocidio y la narrativa que legitima el genocidio, que está redactando (con malicia) las fuerzas de abuso y violencia del estado español y castellano. La narrativa que se empieza a escribir en 1492, se reanuda el 1714 y el 1939, y se perfecciona el 2017. Tenemos el derecho a denunciarlo y el derecho a defender nuestro ser, porque somos lo que somos. Somos nuestra dignidad, ante los ojos de la conciencia colectiva, y tenemos el derecho natural de expresarlo desde el momento que somos y queremos seguir siendo como somos, como un pueblo más del mundo que no es más que eso, un pueblo. Y, como tal, respeta al prójimo y espera ser respetado. Por eso no quiere ser tratado como traidor decadente, problemático, perdedor, malo, tonto y menor… y no tiene la intención desaparecer, pese la estocada genocida actual del estado español y castellano, que se ha propuesto ejecutar la condena que nos ha sentenciado en nombre de un derecho impuesto, que no es natural.

Pero, todo ello, hay que decirlo bien alto, para que lo escuche todo el mundo… antes de que sea demasiado tarde.

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Andreu Marfull, 8 de mayo de 2021

3 pensaments sobre “LOS GENOCIDIOS CATALÁN Y JUDÍO

  1. Disculpa,però ets inexacte. La primera gran diàspora fou l’austrecista del 1714, 25.000 catalans de l’època hagueren de marxar a Àustria. La jueva no marxà pas per catalana….

  2. Disculpa! La diàspora jueva no marxà per catalana. I abans de la de la guerra Civil hi hagué la Austracista, en que marxaren 25.000 catalans. Molta gent per a l’época.

    1. Els jueus catalans se’n van endur la seva identitat catalana amb ells, però ens han esborrat la nostra memòria comuna. Els jueus de tot occident van ser, primer de tot, catalans. Prínceps de Babilònia, exiliarques, que van créixer i fer-se jueus com a catalans i provençals. La persecució jueva va ser, sobretot, catalana, i té a veure amb el veritable motor de la descoberta d’Amèrica, tot i no ser-ne conscients. No hi va haver cap “decadència” catalana als segles XV-XVII.

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