La Cronología X-185

La Cronología X-185

Basada en la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy

Índice

LA CRONOLOGÍA X-185

Origen de la línea de la Cronología X-185
Principales aportaciones
555 años que son tres saltos de 185

ISRAEL Y EL TEMPLO DE SALOMÓN

Israel: el Templo de Salomón
El éxodo del pueblo hebreo

EL PAPA DE ROMA, EL SACRO IMPERIO Y LA COMPAÑÍA DE JESÚS

EL ANÁLISIS DOCUMENTAL DE LA CRONOLOGÍA X-185

El Preste Juan y María Magdalena
El Cristo Horus
El Apocalipsis

LOS TRES TEMPLOS DE LA PAZ SAGRADA

EPÍLOGO

LOG x185

Esta obra trata de la historia dos orígenes, el de la historia oficial y el de los textos sagrados. El trabajo de referencia es el proyecto de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, y aquí se desarrolla, como variante, con el nombre de Cronología X-185. Los dos son hermanos y están enfocados al análisis de la historia con la lógca de poner en duda el rigor científico del mapa cronológico oficial.

Resultado de estos trabajos, se concluye que tanto los textos sagrados como la historia antigua se refieren a hechos recientes, que conviene entender en el equivalente de los siglos doce al diecisiete oficiales. A partir de unos textos comunes, se ha impuesto lógica de la reconstrucción de la historia con la construcción de grandes mitos y leyendas, concebidos a medida del poder. La reconstrucción se ha hecho en varias etapas. Empieza en el siglo dieciséis, se acelera en el diecisiete y tiene su apogeo en el dieciocho. A partir de entonces, aparece la academia de la historia y, desde este espacio, ha persistido en su manipulación hasta la actualidad de modo que, a medida que se ha instaurado en la forma de consenso oficial, ha trabajado para el falso pasado inconscientemente. La manipulación incluye la deliberada creación de una historia documentada en la forma de genealogías, crónicas, documentos y restos arqueológicos, que han creado los archivos, museos y enciclopedias construidos para esta finalidad.

¿Por qué? Pues para construir la autoridad de Dios, de Jesucristo y de la Iglesia, jugando con el mito y la ficción, y borrando, de la historia, su vínculo con los poderes imperiales provenientes del antiguo Egipto.

Origen de la línea de la Cronología X-185

La línea de la Cronología X-185 trabaja los patrones de los saltos cronológicos de la historia oficial, con la atención puesta en Europa Occidental, así como el análisis de mapas y textos que, por su contenido o intencionalidad, son relevantes para la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy. X-185 tiene, en esta reconstrucción complementaria, razones para concentrar aún más el tiempo antiguo, y para situar en un tiempo más reciente la reconstrucción integral de la historia. Además, pone en primer plano Egipto, el Templo de Salomón y el Preste Juan, representado en los poderes de la Casa Imperial de Etiopía, y hace de su poder la autoridad del Papa de Roma.

La investigación comienza en 2014, y la colaboración desinteresada con los matemáticos rusos se establece el verano del año 2015. El encuentro con la Nueva Cronología es el interés por la historia de los catalanes, en la que se encuentran numerosas incongruencias ignoradas por la historiografía española. A partir de entonces, sin embargo, se inicia un proceso de investigación y comprensión de la historia global, en el que se pone a prueba la fuerza de la documentación oficial respecto al planteamiento objetivo, y al mismo tiempo radical, de los fundamentos y los resultados de la Nueva Cronología.

Entre los años 2015 y 2017 se trabaja el encaje de las historias de los pueblos de Europa Occidental, poniendo especial cuidado en el entorno de la lengua romance u occitana, de la que deriva el catalán. De estas tierras proviene gran parte de la esencia del pueblo judío rabínico, antes de su éxodo hacia el resto de Europa y del mundo. Pero se encuentran otros agentes de la historia que pasan a formar parte del puzle de la Nueva Cronología. Un ejemplo es el papado de Aviñón, que el análisis estadístico de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy asimila al exilio bíblico del pueblo de Israel en Babilonia. Aviñón se convierte en un proyecto cristiano, oficialmente, que se hace fuerte cuando la Orden de San Juan Bautista hace suyo el proyecto y los bienes de la Orden del Templo de Salomón. Ambas órdenes lucen una cruz roja, y ambos poderes se hacen fuertes en las tierras mencionadas, en una época en que la comunidad judía manifiesta su máximo progreso y reconocimiento. Se desconoce la relación real con Aviñón, pero el sentido común apunta a la evidencia de una complicidad no reconocida. Asimismo, también se encuentra la comunidad cátara, que cae en la misma tierra y en un tiempo contemporáneo al declive de los templarios, siendo unos hechos vinculados con los cismas cristianos que conducirán a la ruptura con la autoridad del Papa de Roma, unos siglos más adelante. Pero eso no es todo. Se conoce que, con la venida de los sarracenos a estas tierras, llegan también los judíos de la Babilonia del Nilo (El Cairo), en los siglos ocho y nueve, estableciéndose de esta forma a la frontera medieval entre los pueblos cristiano y mahometano. Y se conoce que, en esta misma época, se implanta la cristianización en Europa de la mano de la Orden Benedictina, desde el monasterio de Aniana, junto a Aviñón.

Estos episodios, con todo lo que representan para la historia de la Europa medieval, junto con el traslado de los poderes benedictinos a Borgoña, alrededor del culto a María Magdalena, en unas tierras de las que surgirá la Orden del Toisón de Oro, la máxima autoridad de los monarcas de Habsburgo (que llegaría a ser también español y portugués), centran la investigación de los primeros años. Entender qué hay de cierto y de correcto detrás todos estos hechos, entendidos como piezas de la historia que hay que repensar, es el propósito de la investigación principal que, de un buen inicio, guía la reconstrucción que pide el mapa cronológico de la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy.

Asimismo, a lo largo del año 2017, siguiendo el hilo de esta investigación, se crean interrogantes y contradicciones, a los que se busca dar respuesta, y el alcance del trabajo adquiere una nueva dimensión. La historia de Europa, que la Nueva Cronología establece, requiere construir los poderes de Avinyó desde Babilonia, y Babilonia se encuentra en el Nilo, tal como dan testimonio todos los mapas medievales que se han conservado. Incluso, en algunos de ellos se dibuja una alta torre, que representa a la Torre de Babel. De acuerdo con la Nueva Cronología, esta ciudad sería realmente Constantinopla, y la “torre” sería simbólica, pero los mapas dicen otra cosa. 

Los mapas a los que hace referencia se datan en los siglos catorce y quince oficiales, en un escenario liderado por dos mundos: a) el de las lunas, que corresponde a la órbita mahometana; y b) el de la diversidad de emblemas de la cristiana. Y en Egipto hay implantado un tercer mundo, que los unifica los dos. Según dice la historia oficial, el poder mameluco controla Egipto, allí se encuentra un gran ejército y conviven cristianos, mahometanos y judíos. Pero en todos ellos aparece un elemento singular. Es común observar la presencia de símbolos que hoy se consideran papales, pero en el Alto Egipto y en el personaje del Preste Juan. En cambio, en ningún mapa equivalente se encuentran los símbolos en las tierras de Roma o Aviñón. Es sorprendente, como lo es el hecho de que el cuerpo de los historiadores medievales lo encuentre normal y se aferre al discurso de la imaginación desmedida de los cartógrafos. Asimismo, este es un elemento a considerar, pero no el único ni el principal.

Estos mapas, y este escenario histórico, de acuerdo con la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, sólo pueden corresponder con los siglos dieciséis y diecisiete reales, ya que la división del imperio antiguo en los bloques de Oriente y Occidente tiene lugar en el siglo quince real. Y esta reflexión conduce a una nueva hipótesis. La historia oficial de los siglos trece al quince se corresponde con unos hechos que hay que contextualizar en los siglos dieciséis y diecisiete reales, mientras que los siglos dieciséis y diecisiete oficiales son en gran medida una reconstrucción ficticia.

El escenario que esto representa es compatible con la Nueva Cronología moscovita, en la medida que confirma el inicio de la colonización europea en la segunda mitad del siglo diecisiete, coincidiendo con la aparición de los poderes del Vaticano, y la invención del Renacimiento, que se envía al pasado. Pero al mismo tiempo cuestiona otros elementos principales de su mapa cronológico. Según este planteamiento, tiene sentido que la obra de la Compañía de Jesús comience después de la caída del imperio, no antes, y que se concentre en el siglo dieciocho. Es decir, no tiene sentido que empiece entre los siglos dieciséis y diecisiete. De lo contrario, esta hipótesis derivada traslada la atención de los hechos de la Batalla de Troya a los siglos catorce y quince reales, y los fusiona con los de la división del Imperio original, por lo que se plantea la opción razonada de hacerlos coincidir.

Resultado de este replanteamiento del escenario en los siglos quince, dieciséis y diecisiete reales, se confecciona un dossier documental que le da forma. Por el camino se complementa con más pruebas, evidencias y documentos, y se identifica un hilo de Ariadna en el relato del Apocalipsis. Todos ellos apuntan a darle validez, y se incorpora al linaje de la Casa Imperial de Etiopía, que custodia el Arca de Salomón, así como un relato detallado de la raíz de la “descubrimiento” de América, que se ve soportado por la lógica argumentada de un salto en el tiempo en el que se encuentra, de forma preferente, la Orden del Templo de Salomón medieval. De repente, varios interrogantes tienen respuesta, y se plantean nuevos interrogantes.

El trabajo y las hipótesis que esto genera se envían a Moscú, y se publica en su web oficial en el año 2018 con la denominación de “Hipótesis X-185”. Desde entonces, a instancias de los profesores rusos, se decide abrir la puerta a la investigación de esta línea, y se pide no confundir ambas líneas de investigación. La primera y principal pasa a llamarse “Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy”, y esta segunda y complementaria, a iniciativa del autor, “Cronología X-185”.

Principales aportaciones

Respecto a la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, la línea X-185 introduce dos cambios principales, y nuevos argumentos basados en pruebas y el racionalismo crítico.

En primer lugar:

  • La etapa de paz y equilibrio entre Oriente y Occidente, que Fomenko y Nosovskiy identifican entre los siglos quince y diecisiete, se asimila a una era de paz correspondiente a las consecuencias de un tratado de paz entre dos combatientes, y corresponde al Arca de la Alianza (de Salomón) que se describe en el capítulo 11 del Apocalipsis. El Arca se sitúa en el año 1486 real que describe el libro del Apocalipsis. Con este pacto, se sella el encargo de la expedición ordenada del pueblo de Dios a la Tierra Prometida, llevando consigo las Tablas de la Ley, de Moisés.
  • El Apocalipsis y otros textos sitúan los hechos que preceden al Arca en el siglo trece, coincidiendo con los hechos de la Batalla de Troya que identifica la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy. Pero, de acuerdo con la lógica de la historia resultante, se considera que los hechos del siglo trece oficiales se corresponden al siglo quince real.

Así pues, la reconstrucción de la Cronología X-185 unifica los episodios del siglo trece con los del quince. Esta es la primera principal modificación que la línea X-185 propone, respecto a la desarrollada desde Moscú. Por tanto, se comprimen aún más las historias real y sagrada, y el siglo quince es el instante en el cual tiene lugar el establecimiento definitivo del linaje del pueblo de Dios, haciéndolo coincidir con la paz sagrada del Arca de la Alianza y todo lo que representa. Por esta razón, sitúa los hechos de la Batalla de Troya (según Fomenko y Nosovskiy entre los años 1204 y 1261) en los alrededores de la Batalla de Kulikovo (año oficial de 1380 y posteriores, hasta mediados del siglo quince), por lo que Constantinopla deviene la capital de un Imperio dual, en el siglo quince, coincidiendo con el empleo oficial, del año 1453, por parte de Mehmet (Mahoma).

De este modo, la Cronología X-185 encuentra otro salto cronológico, respecto a los detectados por la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy, en este caso de 185 años, que tiene lugar hasta dos veces. En base a esto:

  • Estos dos siglos, desde finales del quince a la mitad del diecisiete, se corresponden con la historia oficial de los siglos trece al quince, que con un salto de 185 años habrían quedado atrás en el mapa cronológico. Coincide con la etapa de los años 1260 a 1453, correspondiente al pacto oficial entre los Genoveses y el Imperio de Nicea por el control del Imperio Romano de Constantinopla.  
  • Esta alianza es el Arca de Salomón. El Arca se custodia en Etiopía, y allí se implanta el poder del último Gran Khan: el Preste Juan de las Indias, siendo el líder espiritual del mundo hasta el siglo diecisiete. Se corresponde con la implantación de la Casa Imperial de Etiopía, que se proclama descendiente de los reyes Salomón y Saba, al 1270 oficial.
  • El pacto del Arca va acompañado de varios matrimonios, entre ellos el de una princesa de Oriente con un rey de Europa Occidental, que dará pie a la gloria de María Magdalena y a su descendencia monárquica, con dos linajes principales, los Anjou y los Aragón. De este mito y del Arca nace la gloria del profeta Jesús gnóstico, del Buda y del Krishna, así como del Horus egipcio y de Mahoma. Este episodio se describe en el capítulo 12 del Apocalipsis.
  • Juntamente con el Arca, se asienta el pueblo sarraceno hasta el norte de la península Ibérica, y es entonces cuando se crea el Reino Nazarí de Granada.
  • Las luchas europeas para el control de Italia, Castilla, Aragón, Portugal, Inglaterra, Escocia, Irlanda, los Países Bajos, Borgoña, el Imperio Germánico, Rusia y el resto de poderes eslavos, de los siglos trece al quince, conviene entenderlas entre los siglos quince y diecisiete.
  • En el siglo diecisiete decae el poder del Arca y los dos bloques entran en conflicto. Como resultado, aparece un reequilibrio de los poderes y el icono de Jesús muta hacia un Cristo mesiánico, mientras que el Preste se transforma en un Papa católico y romano. Cuando cae el Preste cae Babilonia, que se El Cairo, y nace el Vaticano en su sitio. Desde entonces, la Casa Imperial de Etiopía no representa al Preste.
  • Al año 1677, después de décadas en crisis, el rey de Francia interviene la Orden del Templo de Salomón en su territorio, y se apropia de las rutas establecidas hasta el Caribe, de donde provienen grandes cantidades de oro, provocando el desafío de las órbitas catalana e italiana. Como resultado, desde Roma y Barcelona se concibe la reocupación de la Orden, que adquiere la denominación de la Orden de San Juan Bautista, en origen en honor al Preste Juan. Estos hechos, la historia oficial los sitúa 370 y 185 años atrás (en 1307 y 1492), manteniendo un patrón codificado.
  • Las luchas por el control de África y la derrota del Reino Nazarí de Granada tienen lugar en estas fechas.
  • A su vez, se concibe un nuevo Imperio Romano, que se convertirá en el Sacro Imperio Romano Germánico, el cual competirá con los Aragón contra los Anjou para el control de España y de Italia, hasta el 1715 (en el caso de España) y el 1719 (en el de Italia).

Es decir, el año 1307, cuando representa que el rey de Francia intervino y desmanteló la Orden del Templo de Salomón, hay que entenderlo en el año 1677. Y, por otro lado, el año 1492, cuando se cree que Colón llegó a las costas del Caribe americanas, hay que entenderlo también en el 1677. Es decir, habría un doble salto de 185 años, que descontextualiza los poderes de la Orden del Templo de Salomón, tanto respecto a los poderes de la República de Génova como a los hechos reales del siglo diecisiete.

De este modo:

  • A lo largo de la segunda mitad del siglo diecisiete y principios del dieciocho tiene lugar una intensa lucha por toda Europa y el Mediterráneo, que termina con múltiples tratados de paz que, conjuntamente, conducen a un acuerdo global para el reparto del Mundo y la reconstrucción de la historia, borrando la gloria del Templo de Salomón y poniendo a su vez la gloria de un Cristo mesiánico.
  • Este gran pacto permite reconstruir los calendarios pero la unificación global alrededor de un Mesías es una obra a medio hacer, y crea el celo de todos los imperios y el inicio de las leyes del régimen económico capitalista. que se impone como un orden transnacional alternativo.
  • Con la caída del Templo de Salomón cae también el prestigio del pueblo judío ante los monarcas y la Iglesia cristiana, quien hace todo lo posible para convertirlo al cristianismo.
  • Paralelamente, se combate el cristianismo gnóstico en toda Europa, a cargo de la Santa Inquisición, y dicha purga ocasiona el cisma cristiano europeo entre los seguidores del Papa y el resto, que se rigen por otros preceptos. La fractura se consolida los años 1705-1720 reales (los años 1520-1535 oficiales).
  • En el siglo dieciocho se concentra el proceso de manipulación de la historia, que es cuando se hace la producción de la historia editada de los siglos quince y diecisiete. Antes, se crean los grandes mitos, los grandes orígenes de las naciones y la especulación de los calendarios, que incluyen el añadido de mil años para la gloria de Cristo y otros saltos para el resto de equivalentes. En este enfoque, la producción literaria editada aparece en el siglo diecisiete. Antes, se escribe a mano.
  • En el siglo dieciocho se crean 185 años, casi dos siglos, que se añaden en el mapa histórico de Europa y de Oriente Medio.
  • La Compañía de Jesús se crea y se disuelve en el siglo dieciocho (1725-1773), y ella es la encargada de dirigir la reconstrucción histórica y documental de la historia, con la cooperación de otros poderes.
  • Paralelamente, se crean las logias masónicas, que son herederas del poder de la Orden del Templo de Salomón, y desde entonces compiten con el Vaticano para reconstruir el orden en el Mundo.

La Cronología X-185 no sólo comprime más la historia, sino que también sitúa la manipulación principal en el siglo dieciocho, haciéndola más reciente respecto a la que reconstruye la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy. Ésta es la segunda principal aportación que propone la línea X-185.

Complementariamente, la Cronología X-185 incorpora otras variantes que afectan al significado del relato sagrado:

  • En primer lugar, X-185 sitúa el inicio del calendario cristiano en el año equivalente al 1185, adoptando de este modo el trabajo desarrollado por la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy. Se concibe un calendario que tiene por año cero el equivalente al 1185 oficial (hace poco más de ocho siglos), pero se le añaden 1000 años y, luego, otros 185. Los mil años se crean para el diseño de la autoridad de la paz de Cristo, y los 185 para reconstruir el lapso histórico que substituye una era por otra que incluye otra historia. 
  • En segundo lugar, la historia oficial crea, en medio de esta dilatación, tres crónicas sucesivas de una única crónica de unos 185 años reales, creando unos distorsionados 555 años (185 x 3 = 185). En los primeros 185 se ubica a la Orden del Templo de Salomón; en los segundos a la expansión de la República de Génova por todo el imperio marítimo; y en los terceros se hace de la Banca Genovesa la protagonista, al servicio del Imperio Español.
  • Y, en tercer lugar, la historia oficial de Europa y de Oriente Medio traslada al siglo ocho y nueve los hechos del siglo quince real. La llegada del pueblo sarraceno, proveniente de Egipto, liderado por Musa (Moisés), junto con la venida de los Exiliarcas judíos de Babilonia hasta Narbona, coincide con la llegada de María Magdalena y del Arca de la Alianza hasta en Occitania.

Finalmente, respecto al significado de X-185, indicar que hace referencia al año 1185 después de Cristo, que según Fomenko y Nosovskiy es cuando tiene lugar el martirio del emperador Andrónico Comneno, de Constantinopla, que la historia oficial sitúa en esa fecha. Pero, según la línea X-185, dicho episodio conviene interpretarlo. Honora la elevación a la categoría de Dios del primer líder egipcio que inició el periplo de su expansión, según el ritual del Libro de los Muertos. El significado es el mismo en ambos planteamientos, ya que Fomenko y Nosovskiy también lo interpretan del mismo modo, asimilando este episodio con la muerte de Alejandro Magno y con la fecha del zodíaco de Denderah (custodiado en el Museo del Louvre) dedicado al dios Osiris, cuya datación corresponde al 21 de marzo de 1185. La diferencia recae en la interpretación que se le da a esta fecha simbólica a la hora de construir el mapa cronológico oficial, que ha llegado a nuestros días. De acuerdo con esta revisión, el origen de Cristo procede de la tradición egipcia, pero se transforma con la glorificación de su resurrección en la forma que se le da con motivo del Arca de la Alianza, en el siglo quince real. Cuando esto ocurre, el Horus muta y se mantiene en Egipto, pero nace fuera de él en la forma de un emperador que adquiere diversos nombres: Jesús, Mahoma, Buda o Krishna, y con ellos se crean varias escuelas espirituales. De este modo, se retoma la reconstrucción de la fractura religiosa que, según la Nueva Cronología de Formenko y Nosovskiy, se inicia entonces. Antes, se desarrolla el culto a la tradición politeísta, que persiste hasta el siglo diecisiete real. 

La época de los grandes emperadores, ya fueran faraones, césares o khanes, se ubica entre los siglos trece y quince, mientras que el origen de los dioses y el culto a los símbolos divinos es anterior y evoluciona junto a ellos. Según la línea X-185, el poder de Cristo y el de todos los grandes profetas es el del Horus egipcio, después de haber adquirido la autoridad del dios Sol, Helios, Theos o Zeus en la cosmovisión griega y la del Dios Ra-Amon, o Amon-Ra. El Horus Cristo es a quien la diosa Isis hace resucitar para transformarse eternamente en Dios. Pero a lo largo del tiempo adquiere diversas formas, como el Cristo gnóstico, el Buda y el Krishna, alrededor de las diferentes áreas de influencia asociadas a poderes o alianzas geopolíticas. Mahoma, desde sus inicios honora a Jesús, refiriéndose a él como el profeta imperial. En su honor se crea el Santo Sepulcro en Jerusalén.

555 años que son tres saltos de 185

La línea X-185 desarrolla la tesis que los 555 años oficiales que separan al siglo once del diecisiete, en lo concerniente a la historia cristiana de Europa, se corresponden a 185 años de entre los siglos trece y quince oficiales. Se ajusta a la etapa de mayor expansión y estabilidad del desarrollo político, económico e institucional de la Edad Media oficial. En este sentido, se corresponde con la Pax mongólica de los siglos trece y catorce oficiales, gracias a un pacto que sería el del Arca de la sabiduría, de Salomón. Según la línea X-185, la división del Imperio entre la Horda y los Otomanos que la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy identifica con 1486 apocalíptico, sería en realidad el pacto del Arca de la Alianza, que también aparece en el Apocalipsis, el capítulo 11.

Se construyen 555 años sobre tres etapas de una era icónica de 185 reales, que desde entonces restará oculta en este código cronológico. La intención es separar a la Orden del Templo de Salomón (primer ciclo de 185 años) del papado de Aviñón y de la expansión de la República genovesa (segundo ciclo, haciéndolo coincidir con el espacio histórico de la Orden de San Juan Bautista), así como de la banca genovesa al servicio del Imperio Español (tercer ciclo). De este modo queda para siempre más oculta la verdadera identidad real de los llamados Templarios, que en realidad habrían persistido hasta el año 1677 real, y no habrían sido intervenidos en el 1307. Siguiendo este patrón:

  • La etapa que cubre los años 1116 a 1307 oficiales, correspondientes a la fundación y posterior desmantelamiento de la Orden del Templo de Salomón, se corresponde a los años 1486 y 1677 reales, con un salto de 370 años (dos veces 185). Dicho episodio incluye a los hechos de los cátaros y su posterior eliminación (ellos habrían sido los sacerdotes que habrían difundido la gloria del profeta Jesús bajo el ideal gnóstico, en un proyecto equivalente al introducido mediante los iconos de Buda y Krishna en Asia).
  • La etapa que cubre los años 1260 a 1453 oficiales, correspondientes a la alianza entre la República de Génova y el Imperio de Nicea con sede en Constantinopla, se corresponde también a los años 1445 a 1638 reales, con un salto de 185 años. Oficialmente, gracias a esta alianza, los templarios (convertidos en genoveses) se extenderían por todos los dominios cristianos de Occidente, hasta el Mar Negro, ocupando tanto la capital del Imperio Romano (Constantinopla) como las principales ciudades marítimas, con importantes asentamientos en Barcelona y Crimea, y junto a Trebisonda. Dicha etapa es la misma de la Orden del Templo de Salomón y la misma equivalente de la Orden de San Juan Bautista en Rodas (cuyo recorrido oficial de 1312 a 1522 se debe entender en los años 1497 a 1707 reales). Es decir, se trataría de la expansión de la Orden del Templo salomónico, que la historiografía oficial ha desvinculado de la República genovesa. Asimismo, el cambio real del nombre de la orden, del Templo de Salomón a San Juan Bautista, tendría lugar a lo largo del siglo diecisiete, probablemente en el año 1494 oficial, que se debe entender en el 1679 real. 
  • La etapa que cubre los años 1529 a 1714 oficiales, correspondientes al dominio español de los Habsburgo hispanos sobre la banca italiana, es una invención casi en su totalidad. En realidad, dicha etapa, idealizada con el auge de la banca genovesa, debe asociarse a la Orden del Templo de Salomón y, a partir del año 1679 real (el 1494 oficial), bajo la órbita de los Habsburgo, cuyo dominio estaría realmente relacionado con la autoridad de la llamada Corona de Aragón, liderada por los catalanes. El desenlace de la “Guerra de Sucesión Española”, en 1713, y la posterior reconstrucción integral de la historia, ensalzaría la castellanidad de la gloria de España y minimizaría la importancia de sus raíces catalanas, tanto en España como en la Corona de Aragón, que sería una creación del siglo dieciocho vinculada falsamente a una unión entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona. Aragón representa al Dragón o Daragas de la Casa imperial del Preste Juan de las Indias, que esconde el poder medieval de María Magdalena.

Es decir, se construirían tres historias de una que sería principal, para ocultar el rastro de la Orden del Templo de Salomón en la historia de la Europa medieval. La Orden sería trasladada al pasado y su fin se vería manchado por la acusación de herejía. En su lugar se crearía la gloria de la Orden de San Juan Bautista y el imaginario de la República genovesa y su banca, al servicio del Imperio Español bajo la autoridad castellana.

Pero, ¿a qué es debido el cambio de la Orden del Templo a la Orden de San Juan Bautista? Todo tiene un significado. El Preste Juan se convierte, en torno a los siglos quince y diecisiete, en un Gran Khan espiritual que se traslada a Etiopía, en una época en que se decreta el edicto que proclama el imperio de la paz y la justicia para todos, la Pax Mongólica, gracias al pacto de la paz sagrada (mesiánica) del Arca de Salomón. Es el mensaje original del Nuevo Testamento y el de los principales libros sagrados, de Europa, de Oriente Medio y de Asia. Y cuando el pacto del Arca se rompe, se construye el imaginario de San Juan Bautista en el lugar del Preste, y sus poderes se trasladan al Papa. El Preste Juan aparece de la mano del mito de Jesús/Krishna/Buda, quienes sirven para difundir un ideal basado en la paz entre los pueblos. Es su origen común, gnóstico, anterior a la transformación del profeta Jesús en el Mesías, que se asociaría al proyecto católico evangelizador desde el siglo diecisiete y en especial en el siglo dieciocho. Los Reyes Magos de Oriente serían Khanes que habrían “bendecido” la aparición del “Cristo” que difunden ellos mismos, del mismo modo que lo hace el Preste, una vez transformado en el Bautista.

En determinado momento histórico, que aquí se relaciona con el Apocalipsis y la fecha de su zodíaco, el año 1486 real, se crea el poder del Preste Juan, Jan o Khan, que desde entonces custodia la autoridad del Arca de la Alianza de Salomón. Su linaje es el poder imperial de Axum, donde el Preste Juan custodia el Arca, y, su poder, es el de la Casa imperial de Salomón, de Etiopía o Abisinia, que inicia su reinado, oficialmente, en 1270 (realmente, según la línea X-185, en el año 1455).

ISRAEL Y EL TEMPLO DE SALOMÓN

Los vacíos que rodean a la misteriosa autoridad medieval del pueblo hebreo son el resultado de una historia adulterada escrita a posteriori, en la que había que borrar el rastro de esta comunidad, vinculada al orden de un imperio anterior, que tiene que ver con Egipto y Babilonia, pero no en el sentido que le da la narrativa oficial. Por esta razón, a su alrededor se encuentran múltiples anacronismos y notables interrogantes.

La respuesta a las raíces y a la autoridad hebrea está en el significado real del Arca de Salomón, en el Templo que se erigió en nombre de la sabiduría dando la bienvenida a la paz sagrada de un orden mesiánico, por voluntad de Dios. 

Israel: el Templo de Salomón

Oficialmente, Occitania fue el punto de encuentro entre las expansiones árabe y cristiana en Occidente, en que el pueblo o comunidad judía aparece de un modo confuso, al venir sin un brazo militar y sacerdotal aliado asociado a un imperio o nación. Este inicio se comprende entre los siglos ocho y nueve después de Cristo. Extraoficialmente, allí se instauraron unos poderes provenientes de Oriente, y con ellos la comunidad del pueblo hebreo, proveniente de Egipto, que se benefició de un pacto o alianza que incluyó la tolerancia religiosa y permitió el desarrollo económico y el auge de la ciencia (el Arca con las Tablas de la Ley). Fueron los Exiliarcas de Babilonia. Los judíos fueron enviados allí, guiados por Musa Ibn Nusair (Musa significa Moisés, y era el caudillo general de los ejércitos de Egipto) para instaurar el orden del Sello de Salomón y la ley de Dios, al que debían venerar y proteger de otros cultos o devociones. Inspirados por esta misión, los judíos adoptaron de ella su identidad. Incluso, las historiografías árabe y cristiana medievales reconocen que Musa trajo consigo las Tablas de Salomón, siendo este un episodio que la academia de la historia ha transformado en un anacronismo, transformándolas en una mesa (tabla con patas), de Salomón, que se dice se escondió en Toledo. Las equivalencias son múltiples, e incluso es en esta época que se sitúa en esas tierras a la María Magdalena provenzal, asimilándola a otro pacto: un matrimonio que representa una alianza para la gloria del cristianismo real. La alianza existió, fue liderada por Moisés y representó al nacimiento del pueblo de Israel, en Occitania, y en otras partes del mundo.

Los textos sagrados nos dicen otra cosa, y nos ubican en un pasado mucho más remoto, siendo en realidad más cercano de lo que narra la mal llamada ocupación sarracena de Iberia. Pero, estos hechos, según la Cronología X-185, deben comprenderse en el imaginario oficial del siglo trece, cuando se reordena medio mundo, especialmente en Oriente. Este pacto o alianza habría sido protagonizado por la autoridad judía, quien se habría asentado en Occidente proveniente del entorno de Natolia (o Anatolia), el Mar Negro y Egipto, al formar parte de la creación del Templo de Salomón, de la sabiduría, que habría labrado un puente entre Oriente y Occidente, tras la ocupación mongol de Asia y su intrusión en el corazón de Europa. El Arca simbolizaría este nuevo Templo, y desde entonces se custodiaría en Etiopía, en el Alto Egipto, creándose para su protección la figura del Preste Juan de las Indias, que en realidad sería la recién creada Casa imperial de Etiopía, descendiente de los reyes Salomón y Saba, en el año oficial de 1270.

Pero, de acuerdo con esta reconstrucción, el Arca de la sabiduría y de la paz sería un proceso que se impondría en el siglo quince real, siendo un escenario histórico que habría que entender en el contexto del siglo trece oficial. Este escenario coincidió con:

  • la ocupación mameluca de Egipto y de la Tierra Santa (año 1250 oficial),
  • la ocupación mongol de Bagdad (año 1258 oficial),
  • la alianza entre el Imperio de Nicea y la República de Génova en Constantinopla (año 1260 oficial),
  • el nacimiento del linaje de la Casa de Salomón en Etiopía (año 1270 oficial) y
  • el proyecto papal de Aviñón (año 1271 oficial).

La ocupación mameluca representa el retorno de la expansión mongol/tártara a Tierra Santa, de donde procede el poder original, después de haber tomado posesión de Eurasia, incluyendo China y la India persa, llegando en sus expediciones hasta el Japón y el continente americano. Allí se toma el control del imperio y se establece un ejército sagrado que perdurará hasta tiempos de Napoleón. Dos ciudades lideran el renacido Egipto, Alejandría y Babilonia, llamada “la victoriosa” y conocida como El Cairo, y diversas ciudades sagradas se implantan en el resto del imperio. La historia antigua lo asimila a la ocupación babilónica de Egipto, mientras que la historia medieval lo asimila a la ocupación mongol. A su vez, la historia cristiana lo asimila a la evangelización europea y a la equivalente nestoriana en Asia, bajo el paraguas del Preste Juan, dejando grandes anacronismos, ya que el Preste se lo asimila tanto a los nestorianos como a los mongoles.

La ocupación mongol de Bagdad sienta las bases del poder persa que se establece allí desde entonces, y perdura hasta la actualidad bajo la forma de la autoridad chiita iraní.

La alianza entre los turcos de Nicea y los genoveses de 1260 (equivalente al 1445) representa el resultado de un tratado de paz que se simboliza en el Arca de la Alianza, tal como ha quedado escrito en el capítulo 11 del Apocalipsis. Hasta cinco veces aparece la cifra 1260, y dicho capítulo culmina con la aparición del Arca, con un especial significado. El 1260 representa el borrado de un libro anterior, que sería la historia real, bajo el testimonio de dos agentes, que según Isaac Newton son dos cortes sacerdotales. Es decir, se nos dice que el Arca es un pacto entre dos cortes, que serían la mahometana y la cristiana. La primera honoraría al nuevo emperador mongol, Mahoma, y la segunda a un renacido emperador greco-egipcio original, Cristo. Y ambos serían un mismo linaje (Abraham). Por esta razón en el capítulo 11 se habla de una resurrección, siendo el retorno de la autoridad de Cristo, que nace literalmente en el Capítulo 12, inmediatamente después de la llegada del Arca “del templo de Dios”. Y esta resurrección nace con el icono de María Magdalena, quien sería una princesa india, hija del Preste Juan, que casaría con un caballero de Occidente y simbolizaría este pacto. De este modo, el Arca y el Ungido, Cristo, asociados a Salomón y a María, se implantan con fuerza en Occitania representando los poderes de Dios y de su Sabiduría, naciendo con ellos el papado de Aviñón, guardián de las dos llaves de este testimonio (el Arca), y la Orden del Templo de Salomón. 

Entendido esto, se comprende por qué nace en 1270 el linaje de Salomón y de Saba en Etiopía. Allí se traslada el Arca, custodiada por el Priorato u Orden de Santa María de Sion en Axum, en la Iglesia de Nuestra Señora de Sion. Ellos son el poder del Preste Juan, y de ellos son vasallos los seguidores de Cristo y de Mahoma, cuyo elemento neutral son (de acuerdo con esta lógica) el pueblo judío, garante del secreto de este Arca, que se encargarían de proteger por voluntad de Dios. Este orden se mantendría hasta el siglo diecisiete, momento en el cual se transformaría en el proyecto mesiánico de Cristo. Debido a ello, el pueblo judío se vería sometido a su estigmatización y se le obligaría a cristianizarse, en una persecución que incluiría la destrucción de la autoridad cátara (cristianos gnósticos) y la definitiva mutilación de los templos politeístas greco-romanos y egipcios. El Preste desaparecería y en su lugar nacería el Papa de Roma, aunando los símbolos de la doble llave del Arca (proveniente de Aviñón) y los del Preste (la Triple corona y la Triple cruz). A su vez, se mantendría el linaje de los emperadores de Etiopía y la iglesia copta custodiaría el Arca de la Alianza en Axum, preservándola allí como un anacronismo histórico desubicado del sentido común, e ignorada por las cortes sacerdotales judeo-cristianas. Pero el secreto se mantiene en este reparto de poderes. Por esta razón, en el año 2004, el emperador etíope destronado, Zara Jacob, funda la Orden de Santa María de Sion en Etiopía, después de la publicación de la famosa novela El código Da Vinci de Dan Brown en 2003, que se hace pública tres años después de la muerte de Pierre Plantard, quien se definió como el último descendiente merovingio de María Magdalena, según la tesis del Priorato de Sión francés que surge de unos misteriosos documentos encontrados en Rennes-le-Château, al inicio del siglo veinte. Y, por la misma razón, dichos emperadores nunca se han dejado de significar como guardianes del Arca. Su Alteza Imperial Zara Jacob instituye la Orden Imperial del Arca de la Alianza, y en ella da el significado de su “sello”, siendo una evidencia de su significado apocalíptico (los sellos del libro de la profecía, donde cada sello es un pacto con Dios). Dice:

“La leyenda del maravilloso sello lunar que Salomón recibió del cielo, es común al cristianismo, al judaísmo y al Islam. El Sello de Salomón, que tiene su base en el suelo y cuyo ápice llega al cielo, simboliza la armonía de los elementos opuestos; su significado es a un tiempo múltiple y pluricultural. Refleja el orden cósmico, los cielos, el movimiento de las estrellas en sus esferas propias, y el flujo perpetuo que se establece entre el cielo y la tierra, entre los elementos aire y fuego. El Sello, por lo tanto, representa la sabiduría sobrehumana y el gobierno por gracia divina. No es impropio llamar al hexagrama del Sello la estrella de David” (del libro Catálogo de órdenes extranjeras en España, de 2007, de Montells y Galán)

La estrella de David sería el emblema del Sello de Salomón, del Arca, que se convertiría en el emblema del sionismo político judío, desde el Primer Congreso Sionista de 1897. Antes, sin embargo, se habría apropiado de él la Casa imperial etíope en 1874, al crear la Orden del Sello de Salomón, cuatro años después de la capitulación del Papa, al perder los Estados Pontificios ante el rey Víctor Manuel II de Saboya. Anteriormente, este sello habría sido difundido por la comunidad árabe y los judíos cabalistas, como Sello de Salomón, con el mismo significado que se le da en el texto anterior. Es decir, se trata de un símbolo competido por el sionismo judío y el Imperio Etíope, relacionada con un pacto común, que en nombre del sionismo francés se le ha relacionado con María Magdalena. 

Por esta razón, la Aviñón papal nace en el 1271, un año después de la Casa imperial etíope. Este episodio coincide con la llegada del pueblo hebreo a estas tierras, que viene de la mano del Arca de la Alianza junto a la estrategia de un doble matrimonio. Y es allí donde Israel, del linaje del rey David, adquiere mayor significado, junto al resto de Europa, hasta Georgia, que es de donde procedería su poder. De ahí proviene la gloria del rey David, de Georgia, que la historiografía oficial ha hecho hijo de los reyes Jorge y Elena, y lo ha emparentado con el “Cristo” Andrónico Comneno; haciendo de Georgia, a su vez, la gran aliada de los nietos de Andrónico, Alejo y David, quienes fundaron el Imperio de Trebisonda, en Anatolia, en nombre del Imperio Romano. En cierto modo, ellos fueron los artífices del Sello de Salomón, que uniría a todas las religiones de raíz hebraica y con la cruz roja de Georgia, y de San Jorge.

Se iniciaba así la Pax mongólica que la historia oficial sitúa en los siglos trece y catorce, y la Ruta de la Seda, y, con ella, el Templo salomónico o paz sagrada que lo haría posible. El pueblo o comunidad judía protagonizaría este episodio gozando de una posición privilegiada, desde sus inicios, asumiendo la responsabilidad de preservar el Sello de Salomón, el Arca, como una misión ideada por Dios. 

El éxodo del pueblo hebreo

El pueblo hebreo, según se deriva de este encaje histórico, provendría del entorno de Georgia y se extendería por toda la Tierra Santa, que incluiría desde Egipto hasta el Mar Negro. Resultado de la paz sagrada, se instalaría en la forma de comunidad en lugares estratégicos como la Babilonia del Nilo, conocida como el Cairo, y donde se asentaría el Sultán de Babilonia; así como en Natolia (Anatolia) y el oeste y el centro de Europa (los Ashkenazís); el sur de Europa Occidental, empezando por Narbona, en una expedición conocida con el nombre de los Exiliarcas de Babilonia; en el norte de África; y en Hierusalem, donde se rendiría el culto a la paz sagrada del Arca de Salomón (el Santo Sepulcro, desde el cual Cristo y Mahoma ascendieron a los cielos); así como en menor número en el entorno persa de la antigua Mesopotamia. Más adelante, en una segunda expansión, ocasionada por los cambios del poder y su persecución, se asentaría en el resto de Europa y del mundo. En este sentido, en lo referente a Narbona, desde allí se extendería y fructificaría una importante comunidad que la historiografía identifica con los Sefardíes, si bien existió otra, catalana, diferenciada, que se mantuvo en el exilio hasta el siglo veinte, y hubo una gran presencia judía en el resto de Occitania, con sede principal en Aviñón, en un entorno en el cual se instalaría la Orden del Templo de Salomón, quien extendería por toda Europa la cruz roja que compartiría con Georgia.

El pueblo hebreo emigraría junto a otros pueblos, algunos de los cuales se habrían trasladado en etapas anteriores. Pero su empresa estaría marcada por las leyes de una misión, pactada en el Arca de una Alianza global, cuya visión implicaría el establecimiento del orden, las leyes, de un Dios justo y benevolente que se debía obedecer, tal como ha quedado escrito en el libro del Deutoronomio de la Torah, escrito por Moisés. Por esta razón, sería autor principal de esta paz mesiánica que, como se ha apuntado anteriormente, no sería otra que el Arca de la Alianza de Salomón. Ellos habrían construido un texto sagrado de la expansión o éxodo de Egipto que se habría extendido por todo el mundo conocido. Ellos representarían al pueblo egipcio que inició la expansión de su cultura, y crearon el imaginario de Yahvé, el dios que dirigió esta epopeya. La Torah narra y glorifica, desde entonces, las tablas de Moisés custodiadas por el Arca (de Salomón), y el proyecto de paz que transformaría la cosmovisión global, siendo el puente al desarrollo de la civilización moderna que el pueblo judío nunca ha dejado de liderar. El Deutoronomio, el último libro de la Torah, resume este episodio, desde la llegada a Egipto hasta su posterior salida, camino a la Tierra Prometida. Allí se informa de las leyes de esta misión, que incluyen el no volver, y establecer en Canaán el poder de los reyes elegidos por Dios, de entre sus hermanos, para la gloria de Israel. El poder egipcio habría extendido y desde Georgia habría devuelto como pueblo hebreo en la Tierra Santa egipcia para, desde allí, cumplir la misión de establecer la paz de Dios en el resto del mundo.

La historia oficial ha ubicado esta empresa de ocupación territorial junto a Egipto, tras cruzar el Sinaí, hará miles de años. Pero según la Nueva Cronología se trata de otro proyecto, destinado a ocupar todo el mundo, que tuvo lugar en la Edad Media. Es decir, Israel tendría una visión mesiánica alineada a un proyecto, que impregnaría el carácter de la comunidad judía, y sus reyes formarían parte de su pueblo, con lo cual se comprende que están intrínsecamente relacionados con los poderes monárquicos de Tierra Santa y de toda Europa. ¿De qué modo? Probablemente formarían parte de la nobleza sacerdotal, funcionarial, intrínsecamente vinculada con los poderes imperiales provenientes del Gran Egipto. Formarían parte del pueblo del rey David (de Georgia), y, de un modo singular, del linaje de la Casa Imperial de Etiopía, descendiente de los reyes Salomón y Saba.

Moisés, el Arca, la paz sagrada y la Torah nacerían conjuntamente, en el siglo quince real, no antes. Después vendrían el resto de libros sagrados, la Biblia cristiana y el Corán, los dos últimos en torno a la autoridad imperial asociada a los grandes profetas, y, en el caso del judaísmo o tradición mística del pueblo garante del Templo de Salomón, la Cábala y el Zohar, de la mano del judaísmo rabínico asentado en Aviñón y extendido por Occitania, Catalunya, Provenza, Italia, el resto de reinos de la península Ibérica y el norte de África. Su ejército, en este caso tutelado por una autoridad imperial, sería el de la Orden del Templo de Salomón, antes de transformarse en la Orden de San Juan Bautista. Se dirigiría desde Aviñón (con sede en Sant Geli) y desde Rodas, y estaría asociado al garante del Arca de Salomón, el Preste Juan de Etiopía (que a lo largo de los siglos sería, también, la Casa imperial de Etiopía, de Salomón), antes de transformarse en el icono de Juan el Bautista según el imaginario del Nuevo Testamento oficial.

Desde Aviñón se crearía la alianza tácita y pactada europea de los poderes imperial y sacerdotal bajo la protección de la paz sagrada, que bendeciría, también, a un cristianismo gnóstico asociado a la realeza, como también lo estaría el Krishna y el Buda, antes de convertirse en el Cristo mesiánico (siguiendo el modelo del mesías judío de Moisés Maimónides, quien lo concibe como una era ideal). Jesucristo sería transformado en el último rey de Israel y el fundador de una iglesia universal con sede, esta vez, en la Roma italiana. El último rey de Israel representa a la llegada del Rey Dios definitivo y, a su vez, es un mensaje dirigido a poner fin al Templo de Salomón, que desvincularía desde entonces a los reyes con Dios, representando al nuevo orden sagrado. Antes de Roma, la sede principal habría sido Babilonia, así como Constantinopla y Trebisonda, en el mar Negro de Natolia, en honor al emperador genuino, y Aviñón vendría a ser una segunda Babilonia. 

Judaísmo, Islam, Cristianismo, Budismo e Hinduismo, con todas sus derivaciones, emergen con fuerza desde el siglo quince después de Cristo, bajo el ideal original de la deidad imperial y sacerdotal egipcia, que da pie también a la iconografía politeísta greco-romana antes de ser substituida por la iconografía judeo-cristiana actual. Emergieron en un contexto de paz simbólica, que les permitió institucionalizarse y difundirse. El proyecto, que nace en el Egipto persa, crea distintas tradiciones espirituales y durante cierto tiempo convive bajo el ideal de la iniciación mística y el culto a un doble imperio, el político o civil y el espiritual o simbólico, en que se impone la libertad de culto. Pero en los siglos dieciséis y diecisiete reales (los catorce y quince oficiales) entra en crisis, y es entonces cuando este orden, salomónico y tutelado por el Preste Juan desde el Alto Egipto, se substituye por un proyecto colonial bajo el ideal mesiánico, judío, de un Cristo, que se erige como un símbolo universal bajo la inspiración de Maimónides y el diseño sacerdotal de la nueva Roma, italiana y católica, del Vaticano, que substituye a la autoridad de Aviñón. Esta gran empresa da lugar a múltiples mutaciones y al imaginario del último rey de Israel, para de este modo atraer a la comunidad judía hacia un nuevo templo del pueblo de Dios. Por ello se inicia la reconstrucción integral de la historia, que transforma a Jesús en el Salvador, y se arma a la Compañía de Jesús para este fin, junto a un ingente ejército militar e inquisitorial. Todo ocurrió entonces, a lo largo de los siglos diecisiete y dieciocho, pero no fue capaz de unir la desunión creada. A cambio, creó el escenario de una irreconciliable fractura alrededor del nuevo templo de Jesús, que perdura hasta la actualidad.

Así pues, en el siglo quince real se crea la paz sagrada del Templo de Salomón, pero en el siglo diecisiete tambalea. Es un episodio que la historia oficial refleja en el siglo quince, con la caída de la Roma de Oriente y el inicio de la gloria de la de Occidente, la Roma italiana que reconstruye el Vaticano. En este instante histórico, tiene lugar un cambio radical de los poderes simbólico y terrenal, con consecuencias extraordinarias, hasta el punto de ser la chispa de la cosmovisión del actual relato histórico oficial, que se reconstruye desde el siglo diecisiete y muy especialmente a lo largo del siglo dieciocho, completándose y reinterpretándose a lo largo de los siglos diecinueve y veinte.

De este modo, el judaísmo rabínico inicia un segundo éxodo, en este caso para protegerse de las amenazas surgidas, y el caraíta también. En este instante, la Babilonia del Nilo se interviene por los otomanos, ante el riesgo de escisión cristiano y judío, y se inicia la fractura definitiva entre las comunidades cristiana y mahometana. El Templo de Salomón se ve fracturado y se divide entre los poderes imperiales. Se acaban los deberes y los privilegios judíos, y todo aquello por lo que han trabajado como pueblo.

Desde entonces, los pueblos del mundo se reordenan, algunos de ellos se ocupan y se sacrifican, y con ellos mutan los brazos sacerdotales y el significado religioso, con distintos grados de convivencia. Pero, con el debilitamiento del Templo de Salomón, en los siglos diecisiete y dieciocho, el pueblo judío, cuya misión era difundir la voluntad de Dios en base a unas leyes que se debían cumplir, sin nación propia, tiene que buscar refugio. Con el tiempo, pasa de ser una comunidad fiel a la lucha de un ideal labrado por un Dios justo, soberano y piadoso, a ser un pueblo unido a una Tierra Santa, Jerusalén, que lo une a su origen y tradición, junto a las comunidades cristiana y musulmana o mahometana. Por esta razón, y no por otra, Europa toma el control de Egipto y Tierra Santa, aliada con los otomanos, en el siglo diecinueve, y es entonces cuando el sionismo político emerge con fuerza. Los hechos de la Primera y Segunda Guerra Mundial, y la posterior fundación del Estado de Israel, en 1948, labrada en el seno de las Naciones Unidas, que aparecen bajo el paraguas de las naciones aliadas vencedoras de la segunda gran guerra, forman parte de los últimos capítulos de esta epopeya.

Esta reconstrucción del mapa cronológico, por tanto, permite enlazar la vitalidad del pueblo judío medieval con los hechos de los siglos diecinueve y veinte, siendo el dieciocho el siglo de su disolución histórica. Por esta razón, el sionismo moderno y la Cruz Roja y de la Media Luna nacen en el siglo diecinueve, siendo proyectos herederos del espíritu mesiánico del Arca que se fractura entre los siglos diecisiete y dieciocho. Es entonces cuando la comunión judía toma conciencia de ser un pueblo sin nación, que reclama dignificar su historia, coincidiendo con el auge de los nacionalismos por toda Europa, en plena reconstrucción histórica.

Entre los siglos dieciocho y diecinueve el proyecto del Arca fracturada se reconstruye, en copias que compiten entre sí. La francmasonería, que nace al inicio del siglo dieciocho, es un espacio mutado del Templo de Salomón, y en él se asocia el grado de la perfección con la ceremonia del Arco Real, que hace referencia al Templo. Este Arco une dos columnas, que hacen referencia al acceso del Templo de Salomón (y a los dos poderes del Imperio), y la leyenda de la ceremonia se sitúa en el episodio bíblico del retorno del éxodo de Babilonia, en el que se indica que tres reyes o sabios vuelven a Jerusalén a buscar las ruinas del Templo. Se trata de un rito iniciático, que conmemora el proyecto de reconstruir el Templo perdido, y dialoga con la tradición cabalística y con los Reyes Magos de Oriente. De otra forma, en Roma aparece el proyecto de un Papa universal con sede en el Vaticano, que honora a sus raíces egipcias y hace de Roma un nuevo ideal, sustituyendo la autoridad del Preste Juan de Etiopía y apropiándose de sus símbolos. El espacio mutado es el Templo de Salomón en nombre del Mesías, y este bloque acaba creando, desde Barcelona, París y Roma, la Compañía de Jesús, con el lema IHS, que significa “Iesus Humilis Societas” (Compañía Humilde de Jesús); “Iesus Hominum Salvator” (Jesús, Salvador del Hombre); y “In hoc signo [vinces]” (Con este signo [vencerás]), entre los años 1719 y 1725 reales (los 1534 y 1540 oficiales), coincidiendo con las negociaciones de paz de toda Europa que acaban con el Tratado de Viena de 1725. Después de décadas de luchas entre alianzas imperiales cristianas, que lideran un pulso por el control de la Orden del Templo, y entre mahometanos y cristianos, por el control de la Tierra Santa o su imperio original, se establece un nuevo orden mundial, en el que el ideal de un templo sagrado para la paz mesiánica universal tiene otro significado.

Tal y como documenta Isaac Newton y constata la Cronología X-185, este último episodio tendría su relato sagrado en el libro del Apocalipsis o profecía de Juan. En él se transcribe, de forma literal al tiempo que parabólica, toda la historia real, sagrada, de una epopeya de apenas cuatro siglos proféticos, desde el trece al diecisiete reales. Entonces, y no antes, se reconstruye la historia y sus símbolos, incluyendo las genealogías, los documentos y las crónicas que hoy en día se consideran reales y ocupan espacios preferentes en las librerías y en las mentes eruditas.

EL PAPA DE ROMA, EL SACRO IMPERIO Y LA COMPAÑÍA DE JESÚS

El Papa de Roma es el artífice de la reconstrucción del Imperio Egipcio en la Roma italiana. Su poder inicial es ser el guía de la escuela sacerdotal romana occidental, pero el poder universal sería, realmente, el del gran Khan espiritual que, a finales del siglo diecisiete, se apropia de los poderes del Preste Juan y hace de Roma la nueva capital de esta cosmovisión mesiánica renovada, después de serlo la Babilonia del Nilo. El imaginario egipcio de San Pedro del Vaticano, con su omnipresente obelisco, honora esta empresa.

El proyecto del Vaticano tiene la vocación de impulsar una nueva autoridad simbólica más allá de la cosmovisión europea y de Oriente Medio, hasta los confines de la Tierra. En un inicio, todos los grandes poderes extendidos participan de esta empresa, con la colaboración de las principales escuelas espirituales, ya que todas ellas serían hermanas del proyecto original: el egipcio, del cual todas dependen hasta entonces. Y gracias a ello se fusionan los calendarios y se crea la historia oficial. Pero el proyecto de un Mesías se queda a medio camino.

El Cristo emperador es el proyecto expansivo de una cosmovisión proveniente de Egipto, que con el tiempo se convierte en el icono de un linaje. Pero estos poderes entran en competencia, y para proteger la autoridad de Cristo se le desvincula de todos los poderes imperiales, creando entonces el icono de un poder simbólico que las diferentes escuelas espirituales terminan modelando. La versión cristiana actual es la última versión concebida en Europa Occidental. Pero este poder llega demasiado tarde y el modelo que se propone no gusta a todo el mundo. Como resultado, las escuelas espirituales, hasta entonces enfocadas al conocimiento del universo y del sí mismo, no se fusionan, adquiriendo diferentes formas y/o representaciones que contradicen su origen común. En este proceso, la humanidad crea una nueva cronología, con una nueva historia, pero no se logra el proyecto principal: crear una nueva cosmovisión asociada a un mismo icono: el Cristo emperador sacrificado como símbolo divino de la justicia, del amor y la paz universal por el bien de la humanidad. El último rey de Israel, del Israel universal.

Al final, Europa acumula el poder del conocimiento sagrado, y la fuerza de las armas y las finanzas para impulsar este nuevo orden global, pero se acaba haciendo un mal uso de la fuerza que atesora.

De este modo, la línea X-185 establece un patrón matemático, que es posible reconstruir. Su fundamento es la ocultación del poder del Arca del Templo de Salomón y el de la autoridad del Preste Juan, para, de este modo, enaltecer la autoridad suprema del Papa de Roma y al nuevo Mesías.

  • El patrón X-185 engloba diversas consecuencias en el significado de la historia real, con resultados como los siguientes:
  • El año 1268 oficial se corresponde al año 1453 real, y coincide con la toma de Constantinopla por parte de Mehmet (quien sería Mahoma, de acuerdo con Fomenko y Nosovskiy).
  • El año 1301 oficial se corresponde al año 1486 real, y coincide con la fecha que glorifica al Arca de la Alianza de Salomón.
  • El año 1307 oficial se corresponde con los años 1492 y 1677 reales. El primer salto, de 185 años, coincide con el establecimiento del primer papa u obispo de Roma en Aviñón. El segundo salto, de 370 años, con el episodio en el que el rey de Francia interviene a la Orden del Templo de Salomón. La historia oficial indica que no se quedó con su oro, pero esta reconstrucción indica que sí y con él se construye el palacio de Versalles.
  • El año 1417 oficial se corresponde al año 1602 real, y coincide con el traslado de la hegemonía europea del papado de Roma desde Aviñón. O mejor dicho, con la construcción del poder simbólico del Arca en Italia después de su implantación en Aviñón.
  • El año 1492 oficial se corresponde al año 1677 real, y coincide con la gesta de la toma de América desde Iberia en nombre de una nueva autoridad tras el desmantelamiento francés de la Orden del Templo de Salomón. Desde dicho instante el monarca francés se convierte en un desafío para el orden romano, y empieza la verdadera lucha entre el Sacro Imperio y los Borbones, ambas descendientes del linaje del rey David. 

Según la investigación X-185, el año 1492 oficial conviene reubicarlo en el 1677, y, los pleitos de Colom, de 1529 a 1535, que representan un serio revés para el “descubridor” en cuanto a sus derechos de conquista pactados con los Reyes Católicos, conviene reubicarlos entre los años 1714 y 1720. Se trata, pues, de unos hechos relacionados con la mal llamada Guerra de Sucesión Española, que representó la derrota de las aspiraciones de los Habsburgo a la Corona de España, así como la pérdida de los derechos y privilegios de los catalanes frente al proyecto Borbón, que impuso un nuevo gobierno, castellano y absolutista. La lucha no habría sido ocasionada por un conflicto de legitimidades en el terreno sucesorio, sino por el control del proyecto colonial que apenas hacía unas décadas había empezado. Del lado de los Borbón estaría el linaje de los Anjou. Del lado de los Habsburgo estarían los linajes de los Láscaris Comneno (los herederos de los imperios de Nicea y de Trebisonda) y de los Aragón, condes de Barcelona.

Para más información, ver el trabajo titulado La lucha Ángelus (Anjou) – Láscaris Comneno (Habsburgo) por el control del Imperio Romano. En él se documentan los hechos reconstruidos desde mediados del siglo diecisiete hasta bien entrado el dieciocho, correspondiente a la lucha europea por el control del imperio. Por otro lado, se transcribe la relación histórica de las órdenes del Dragón de Hungría y del Toisón de Oro, así como su reconstrucción histórica.

El último punto es capital entenderlo bien, más allá de que afecta a las historias de España y de los catalanes, porque, por encima de todo, redimensiona y transforma diametralmente el sentido de la colonización europea.

Resultado de un desafío simbólico asociado a la imposición de un Mesías, que debía substituir al ideal del Templo de Salomón, se habría iniciado una manipulación integral de la historia. Con ella, se crea un falso origen de la colonización, que a su vez mutilaría la historia real de los protagonistas que la habrían liderado hasta entonces. Esta gran manipulación empieza a ser intensiva desde 1715, que corresponde al año oficial de 1530.

Esta reconstrucción crearía grandes incongruencias, como las pruebas hoy en día reconocidas de la existencia de rutas previas hacia América, establecidas por los pueblos nórdicos, así como las equivalentes desde la gran China. Pero existen otras, que se pueden analizar. Por un lado, se encuentran los mapas y la extraordinaria imaginería pictórica que asocia a las carabelas de los océanos con la cruz roja, que habría sobrevivido a su borrado y destrucción. En múltiples imágenes se identifica el descubrimiento de Colón con la cruz patada de la Orden del Templo de Salomón, y en algunos mapamundis se ve la presencia de una flota equivalente dominante, por todos los océanos. Todos ellos hacen referencia a la Orden del Templo de Salomón. Por otro, existen numerosos mapas de la época con los emblemas catalano-aragoneses y con la cruz de la Orden de Cristo portuguesa (esta orden dirigiría, oficialmente, las primeras décadas de la empresa colonial portuguesa), que suelen no incluir al símbolo del castillo representativo de Castilla. Estos mapas hablan de un orden anterior al castellano, en la empresa colonial. Pero también existen otras incongruencias, como la del proyecto colonial, papal, del Tratado de Tordesillas de 1494 (del año 1679 real), que reparte el mundo entre los reyes de Aragón y de Castilla y los de Portugal. Este tratado internacional es ilógico, del mismo modo que lo es el anacronismo histórico del hecho que, oficialmente, se repartiese un nuevo continente mientras Colón creyese estar en Asia. Asimismo, tampoco son congruentes las sorprendentes concesiones al almirante Colón de las Capitulaciones de la Santa Fe, selladas en Barcelona meses antes de consumar el “descubrimiento”. Estas capitulaciones no tienen sentido, ni el reparto del mundo entre los reyes hispanos de las Españas y de Portugal, del modo que nos ha sido transmitido. No tiene sentido que se delegue al linaje de un supuesto descubridor el rango de Virrey de Asia (cargo vitalicio para él y sus sucesores) y se lo envíe allí con únicamente tres barcos para que tome posesión de las tierras, ante la magnífica autoridad del Gran Khan; ni que se le entregue el derecho de diezmo que hasta entonces pertenecía a la iglesia; ni que se le haga juez principal de todos los asuntos que se dirimen allí.

No tiene sentido que se reparta el mundo entre el linaje de un almirante, al servicio de una reina castellana, y la autoridad de Portugal liderada por la Orden de Cristo. Y tampoco tiene sentido que esta empresa concedida por el Papa, que debía beneficiar a todos los cristianos, excluya a los del resto de Europa y a los judíos y mahometanos hispanos asentados allí desde hacía siglos, hasta el punto de declararles a todos ellos indignos de ejercer su derecho de adopción de fe a un mismo Dios, el mism año 1492. No lo tiene.

En cambio, sí que tiene sentido que Colón representase a la autoridad genovesa y/o catalana de la Orden del Templo de Salomón (que hasta la fecha habría sido la principal autoridad marítima del brazo militar, como evidencian los cuadros del descubrimiento y los mapamundis), tras el atentado del rey de Francia hacia dicha Orden en las tierras francas y occitanas en el año 1677 real (el 1307 oficial), coincidiendo con el debilitamiento de la alianza del Arca de Salomón. En este sentido, adquiere especial relevancia la fundación de los poderes templarios en los reinos de Valencia y de Portugal, con los nombres de la Orden de Santa María de Montesa y de Cristo, respectivamente, en el año 1314 oficial, que sería el 1684 real. Estas órdenes habrían sido creadas junto al Tratado de Tordesillas, y habrían sido empoderadas por el Papa para completar la misión del Templo de Salomón vencido, en nombre de María y de Cristo, bajo la nueva cruz de San Jorge. Es decir, en los inicios de la reconstrucción de la historia, se habría concebido la mutación integral de la Orden del Templo de Salomón bajo la autoridad del Papa de Roma, desafiando a la osadía del rey de Francia.

En base a este razonamiento, tiene sentido que Colón fuese la cabeza de un linaje imperial asociado a los grandes monarcas, que a su vez representase y/o substituyese a la autoridad judía de Europa occidental y a un orden religioso y militar, romano y salomónico, dominante y principal, antes de su desmantelamiento posterior que da lugar al nuevo orden católico y romano del Vaticano. Junto a los poderes de los Colón aparecerían en las esferas hispana y vaticana los de los Borgia, que irían de la mano, y, a su vez, a medida que fueron intervenidos por la competencia imperial europea que se levantaría con ellos, “caerían” años más tarde, conjuntamente.

Estaría en juego el fundamento económico de un ambicioso proyecto cristianizado, que necesitaría del oro y la plata proveniente de América, que hasta entonces habría enriquecido a la Orden del Templo de Salomón. La apropiación de este “tesoro” de minas de metales y piedras preciosas, por parte del cristianismo europeo, sin el cual es imposible concebir la colonización, sería una razón de peso para borrar de la historia, para siempre más, la autoridad de sus anteriores propietarios. En especial la judía y la mahometana, aliada hasta entonces en un frágil pero fructífero orden salomónico, sabio. 

Por esta razón, el Papa Inocencio VIII entregaría a Don Miguel Alonso de Pinzón, antes de la gesta del descubrimiento, un documento de la Corte de Salomón proveniente del estamento judío que informaba de cómo llegar a grandes y ricas tierras que se encontraban en el Oeste, apuntando a México. La Corte existía, y en ese inicio era judía y papal. 

A su vez, la trascendencia de esta reconstrucción sobrepasa el alcance y el significado que se desprende a primera instancia. Tiene que ver con el borrado deliberado de la importancia del Imperio Romano de Constantinopla en beneficio del de Italia, que sería en gran medida una invención creada especialmente a lo largo de los siglos diecisiete y dieciocho. Y tiene que ver con el traslado de los poderes papales a Roma, provenientes de Aviñón; con la historia del borrado de la autoridad medieval del Templo de Salomón; y con la estigmatización y posterior persecución de las comunidades judía y mahometana.

Según la reconstrucción de la Cronología X-185, la Roma papal sería, básicamente, una obra que nace en Aviñón, no antes, y se habría creado para la gloria de Europa y como constructo hecho a medida de los requerimientos del proyecto colonial, católico y universal, que desde entonces habría modificado la historia, haciendo de Roma la primera sede de la historia de la iglesia cristiana. Habría iniciado su epopeya desde allí, por la gloria de los papas y del cristianismo, venciendo, por la fuerza de la fe, a un imperio pagano. La Roma italiana, el Vaticano y el Cristo mesiánico se habrían impuesto entonces, bajo el brazo implacable del proyecto colonial y con los brazos eclesiásticos de la Santa Inquisición y la Compañía de Jesús.

Por esta razón, sería entonces, a lo largo de los siglos diecisiete y dieciocho, cuando se radicalizan las diferencias entre los cristianos y los pueblos mahometano y judío, no antes. Tal como defienden, de hecho, Fomenko i Nosovskiy.

Siguiendo con el hilo de la reconstrucción histórica:

  • El año 1520 oficial se corresponde al año 1705 real, y coincide con cuatro episodios capitales: 1) con la etapa previa a la caída de la sede de Rodas de la Orden de San Juan, heredera de la Orden del Templo de Salomón; 2) con el inicio de la lucha europea para el control de la Corona de las Españas; 3) con la empresa de la toma de posesión de México, por parte de Cortés (el Conde de Ribagorza y de Cortés, de sangre imperial bizantina, del linaje que lidera la Orden Constantiniana y de San Jorge, los Láscaris Comneno); y 4) con el inicio del llamado Cisma Cristiano de Occidente, que se inicia el 1520 (1705) con la obra La cautividad de Babilonia, escrita por Martín Lutero.
  • El año 1540 oficial se corresponde al año 1725 real, y coincide con la fundación de la Compañía de Jesús, que en pocas décadas dirigirá la reconstrucción de la historia con la colaboración de las principales sedes imperiales, de Europa, el norte de África, Oriente Medio, Persia, la India, China, Japón y América. Dicha producción llenará de libros de historia el imaginario de los siglos dieciséis y diecisiete, siendo todos ellos libros editados a partir de entonces pero con fechas enviadas al pasado.
  • El año 1725 se acuerda el Tratado de Viena, que pone fin a décadas de luchas en toda Europa, cuyos acuerdos se convierten en un pacto global que legitiman el reparto de medio mundo entre los recién recreados estados europeos. La Compañía de Jesús se creó entonces, no antes, y su principal empresa fue difundir la Biblia mesiánica y reconstruir la historia conciliando todos los calendarios del mundo.

Para más información, relativa a la aportación catalana al orden salomónico y sanjuanista, hasta la creación de la Compañía de Jesús, asociada a los linajes catalanes y a la familia Colom barcelonesa (los Colón), así como al linaje imperial bizantino de los condes de Ribagorza y de Cortés, leer el trabajo El último suspiro del Imperio romano, catalán.

Se iniciaría así la empresa de la manipulación coordinada más grande jamás acordada entre los poderes del mundo, tras décadas de tímidos avances ya iniciados, hasta la creación del primer mapa cronológico global que se ha acabado instaurando. Annio de Viterbo (en el año 1683 real, es decir el 1498 oficial), luego Isaac Newton (en el año oficial, y real, de 1727) y luego la Compañía de Jesús (1725-1773), con la colaboración de las cortes imperiales y sacerdotales de todo el mundo, reconstruirían el pasado y en su lugar entregarían a la academia de la historia la narrativa oficial que nadie osa cuestionar. De este modo:

  • El año 1583 oficial se corresponde al año 1768 real, y es cuando tiene lugar la publicación principal del actual mapa cronológico oficial, obra de Joseph Justus Scaliger, resultado de intensas décadas de trabajo. Coincide con el desmantelamiento de la Compañía de Jesús en casi toda Europa y con la supresión oficial de la misma por parte del papa Clemente XIV, el 1773. De este modo, se borra el rastro de toda esta gran y extraordinaria manipulación.

Todo tiene que ver, en gran medida, con esta cuestión, que conviene entender bien. Tiene que ver con los textos sagrados, con el Templo de Salomón, con el pueblo judío y con todo lo que se transforma en nombre de la colonización, en unos hechos que se encuentran íntegramente dentro del imaginario de la Edad Media. Tiene que ver con las raíces de la Francmasonería (1717-1736); con la independencia de los Estados Unidos de América (1776); con la Revolución Francesa (1789); y con el posterior Imperio de Napoleón (1804-1815).Y, a su vez, tiene que ver con la manipulación de la historia de los imperios coloniales europeos .

Esta reconstrucción sitúa la historia de los imperios coloniales de Castilla, Portugal, Inglaterra y Francia, en la lista de historias modernas recreadas por su gloria, en especial en relación a los hechos de los siglos dieciséis y diecisiete. Y, en cambio, sitúa la historia anterior de poderes como el catalán, el genovés y el veneciano en la lista de historias adulteradas, borradas para el beneficio de las anteriores. 

Debido al cambio geopolítico que sentaría a los Borbón en el trono de las Españas, se crearía un completo borrado de la historia reciente que incluiría la total manipulación de la identidad y de las razones de la empresa colonial de Cristóbal Colón, así como de la de Hernán Cortés y la de otros conquistadores contemporáneos; con una mutación sistemática (no oficial) de los linajes catalanes, quienes habrían adoptado denominación castellana e italiana (tal como ha descubierto en gran medida el Institut Nova Història, INH, con sede en Arenys de Munt, Catalunya).

La supremacía castellana, que la historia oficial crea a partir del siglo dieciséis, frente a una Corona de Aragón que se amoldaría a ella, sería el resultado de una mala reconstrucción cronológica ordenada por la Iglesia inquisitorial romana. En esta manipulación deliberada desaparecería el catalán de las obras editadas; todos los grandes conquistadores serían castellanos y no existiría ninguna razón para tal agravio (como sí ocurre en el siglo dieciocho), en un escenario absurdo que se hace coincidir con un imperio europeo de los Habsburgo que la castellanidad colonizadora ignora por completo. En realidad, habría tenido lugar una castellanización de España en tiempos de los Borbón del siglo dieciocho, cuando los catalanes han sido sometidos y han desaparecido los poderes de los reinos hispanos sobre Italia y el resto de Europa. El Imperio Español castellano empieza entonces, y termina con la invasión de Napoleón y la consiguiente pérdida de la mayoría de las colonias, un siglo más tarde. Antes fue una empresa colectiva con notoria presencia catalana e italiana, heredera del Templo de Salomón, que competiría con Francia por el control de Roma y el del imperio salomónico fracturado. El Siglo de Oro de la lengua española (castellana), a su vez, no empezaría el 1530, sino el 1715, y no terminaría en 1645 sino en 1830, cuando cae la Santa Inquisición en España. Por esta razón no tendría ninguna reminiscencia catalana, ni en la lengua, ni en sus autores ni en sus escenarios. La causa no fue el abandono voluntario del uso del catalán que narra la historia oficial, después de siglos de gran prestigio. Fue la prohibición de su uso que imponen los Decretos de Nueva Planta y el proyecto de unificar toda España alrededor de una castellanidad dominante, tanto en la iglesia como en el gobierno, que la Real Academia de la Lengua establece desde el año 1712. La idea de crear un Siglo de Oro de la literatura española en catalán y otras lenguas era incompatible con el proyecto institucional de su borrado, del mismo modo que se instauró en Francia con el catalán, con el resto de variantes occitanas y con el conjunto de otras lenguas distintas al francés parisino.

Por esta razón, y no por otra, el celo castellano impidió reconstruir la catalanidad de los dos siglos anteriores, creando lo que es, sin duda, una de las mayores contradicciones de la historia europea occidental. Los catalanes, asentados entonces en media Italia y con numerosos puentes con el papado y con los intereses comerciales de toda Europa, con una poderosa banca y altos cargos en la Orden de San Juan Bautista, no se autoinfligieron voluntariamente el abandono de esta empresa. Les fue impuesto por el nuevo Rey y el nuevo orden papal. 

EL ANÁLISIS DOCUMENTAL DE LA CRONOLOGÍA X-185

El Preste Juan y María Magdalena

El manuscrito llamado El BECERRO General habla del poder del Preste Juan sobre dos emperadores, y de un matrimonio [de Diego Hernández de Mendoza, situado en la Biblioteca Nacional de España, Sede de recoletos: MSS/18244 V.1. Código de barras: 1001199011]. El supuesto autor del manuscrito es Diego Hernández de Mendoza, el cronista del Conde de Ribagorza y ​​de Cortés, de Navarra, a quien dedica unas sentidas palabras. Sea o no casualidad, esta referencia es de interés, en la medida que los Ribagorça se corresponden (de manera no reconocida por la historia oficial) al linaje de los Láscaris Comneno, quienes se declaran herederos del Imperio griego de Nicea y del de Trebisonda, en el siglo veinte, y los legítimos grandes maestros de la Orden Constantiniana y de San Jorge, hasta el año 1697.

Dicho manuscrito explica el origen de los poderes del cristianismo, vinculados al Preste Juan, y el origen de los poderes de los linajes del Reino de Castilla (con gran imaginación). En él se afirma que el máximo poder recae en el Preste Juan, de Abisinia, que tiene por vasallos a dos emperadores, uno de Greciana (Grecia) y el otro de Damasco, tal como representan los dos báculos de su escudo. Representan al emperador griego y al sultán otomano (y dicha sorprendente afirmación encaja con el planteamiento integral de la Nueva Cronología). Los dos báculos del Preste, que indica la soberanía del mismo sobre los emperadores de Grecia y Damasco, representan al Arca de la Alianza, y cada uno de los imperios tendría sus ejércitos. Grecia tendría a los templarios, y Damasco a los jenízaros. Los mamelucos serían las tropas equidistantes del sultán de Babilonia, provenientes de las Indias, y el pueblo gitano. Asimismo:

  • El Preste Juan es un descendiente de los grandes gobernantes, que por indicaciones de tres reyes magos de las Indias se convierte en el Señor de las Indias y gobernador terrenal de la autoridad espiritual al modelo de las enseñanzas de un antepasado, el Patriarca Tomás. Los tres reyes y todos los grandes hombres de las Indias acuerdan escoger la memoria del apóstol Tomás como líder para el gobierno espiritual de sus tierras. Este líder sería Santo y moriría virgen, y el Preste Juan no se diría ni Rey ni Emperador.
  • Los gloriosos tres reyes se llamaban Melchor (Rey de Nubia, que ofreció oro), Baltasar (Rey de Galijsaba, que ofreció incienso) y Gaspar (Rey de Tarsi y de Visol o Grisola, donde se enterró el apóstol Santo Tomás).
  • A su vez, en una crónica complementaria, se narra que hubo un gran príncipe de las Indias que tuvo una única hija, que tenía que casarse, y lo hizo con un caballero cristiano de Europa Occidental. La unión ocasiona una lucha con los seguidores de la ley de Mahoma. El matrimonio es bendecido por agua (por Juan Bautista), por fuego y por sangre, y honora al Preste Juan.
  • Se indica que la crónica de los tres Reyes y la del matrimonio que supone la aceptación de la ley de Cristo son la misma historia.

A continuación, se resalta que el Reino de Jerusalén está unido al Reino de Nápoles, en unos hechos que la historia oficial corrobora pero a partir del siglo trece, con la ocupación de Nápoles por parte del conde de Provenza, Carlos de Anjou. 

Este manuscrito muestra el origen del diseño del Preste Juan y, en cierto modo, de Cristo, que en origen no se llamaría Jesús y sería un modelo inspirado en Santo Tomás. Por esta razón, en el Nuevo Testamento se asimila a Tomás con el gemelo de Jesús. Cristo y el Preste aparecen por obra de tres reyes, que serían tres khanes de las Indias que habrían decidido honrar a su líder espiritual, Tomás. Ellos son, literalmente, los Reyes Magos, que el Nuevo Testamento habría transformado en la crónica de tres reyes que habrían venido de Oriente para alabar al nuevo rey de Israel. Pero este episodio se enmarca con el matrimonio de la princesa con un caballero cristiano. El matrimonio es, también, un pacto. 

En una lectura paralela, la versión del matrimonio de este manuscrito equivale al mito de María Magdalena, que se habría casado con un rey de Europa Occidental, y habría dado luz a los poderes cristianos de Europa, ocasionando las leyendas de París y Helena (de Helena de Troya); los reyes Salomón y Saba; de Marco Antonio y Cleopatra y de Constantino y Helena. Todos ellos representan el equilibrio entre Occidente y Oriente. De lo contrario, la historia medieval crearía múltiples alianzas matrimoniales alternativas y abundante literatura, destacando San Jorge y la Princesa, y el Tirant lo Blanc, pero también La bella Vianna y el caballero París; así como la singular historia de Pierre de Provenza y la linda Magalona, ​​que sería la hija del Rey Megalón de Nápoles y fundaría “la primera iglesia”, la Iglesia de [San] Pedro, que posteriormente se llamaría la Iglesia de Magalona, ubicada a las afueras de Montpeller. Dicha gloria se relacionaría con los emperadores Constantino y Elena, de la Etiopía del siglo quince real y oficial, y honoraría a la resurrección del orden imperial, en las diferentes versiones griega, judía, egipcia, romana y cristiana. El Arca se trasladaría a Provenza, e iría acompañada del pacto de un matrimonio, que se consumaría allí y trasladaría sus poderes a las casas de los Anjou y de Barcelona. Por esta razón, desde entonces Provenza y Catalunya comparten el mismo emblema: cuatro barras rojas sobre fondo dorado. Con el Arca, se instalaría allí la comunidad judía conocida como los Exiliarcas de Babilonia, quien velaría para su misión mesiánica, y allí se fundaría la Orden del Templo de Salomón. Israel viviría allí su primera gran fundación, y gracias a ello y a la autoridad conjunta con el conde de Provenza, de las casas de Anjou y de Barcelona, se les uniría la autoridad italiana de los reinos de Nápoles y de Jerusalén. Todo este episodio tendría lugar en el siglo quince real, si bien la historia oficial lo ubica en el siglo trece, a la vez que en el siglo ocho, coincidiendo con la crónica oficial que narra la llegada de los sarracenos y los Exiliarcas hasta la Provenza (que entronca con la Magdalena provenzal), con la gesta del general de Egipto Musa Ibn Nusair, quien traería consigo las tablas de la Ley del Arca de Salomón.

Para más información, tanto en lo relativo al Preste Juan como a María Magdalena, ver el trabajo El origen inédito del Cristianismo oficial, un matrimonio y/o un proyecto indio. Respecto a María Magdalena, destaca el apartado “Los emperadores Constantino y Eleni, en el siglo quince, y el origen del cristianismo oficial en la Provenza occitana, a través del Rey de Nápoles y de Jerusalén”. En él se transcribe la correspondencia de estos emperadores con los poderes de Italia y Catalunya, así como la propuesta de un matrimonio doble entre ellos y los reyes de Aragón a cambio de una alianza militar para recuperar Tierra Santa. Estos hechos, la historia oficial no los relaciona pero tendrían que ver con la expansión del rey Alfonso el Magnánimo hasta Nápoles y las puertas de Constantinopla.

El Cristo Horus

En este apartado se describe una lucha entre el Faraón y tres reyes de Etiopía, en el que luchan dos Horus y el Horus egipcio acaba venciendo. Según se interpreta, se identifica el renacimiento de Cristo, en tiempo del Arca, cuando se traslada a Etiopía con el renovado poder del Preste Juan de las Indias, que se describe en el capítulo 11 del Apocalipsis. Es el mito de Osiris, y representa a la etapa de los años 1380 a 1486.

Con la vocación de dar autoridad a un nuevo escenario geopolítico, se concibe el Nuevo Testamento bíblico definitivo, después de haber extendido el Antiguo Testamento, que narra la epopeya de este imperio, la del pueblo de Israel, de Dios, proveniente de Egipto, y diversas versiones del testamento del Cristo-rey. En una de ellas retorna a Egipto, y compite con el dios Horus para resucitar, simbólicamente, en un icono que recuerda a Jesús. Esta crónica está documentada en el cuento egipcio de “Setme II”.

Tal y como ha identificado de un modo ejemplar el egiptólogo Llogari Pujol i Boix (2015, libro Érase una vez… Jesús, el egipcio, publicado en Barcelona, Ediciones de La Tempestad), experto en escritura demótica, el cuento egipcio de Setme II expresa lo siguiente:

  • El cuento representa el juicio final, en el más allá, para expresar la fuerza del juicio del trono divino, junto con el cuento de un dios nacido entre los hombres para salvar al mundo del poder maligno proveniente de Etiopía.
  • El cuento representa una lucha entre Egipto y Etiopía, entre dos magos que se llaman Horus. El Horus Etíope se presenta como un paje de Etiopía, que lleva una carta sellada que desafía al faraón a descubrir qué dice. Si-Osiris, hijo de Setme y nieto del Faraón, revela el contenido: es la profecía de una maldición que caerá sobre Egipto, que anuncian tres magos etíopes. Para vencer al Horus Etíope, aparece un Horus Egipcio, y luchan. Al final gana el Horus Egipcio, que implora a Osiris, el gran Dios. Por el camino, son torturados el faraón y el Virrey de Etiopía con 500 latigazos cada uno. Horus de Egipto, cuando vence, revela que en realidad es Si-Osiris.
  • Una vez Si-Osiris (hijo de Osiris también dicho Horus de Egipto o Horus hijo de Panesit) vence a Horus Etíope (hijo de La Negra o también llamado Horus hijo de Tnahsit, o hijo de la Princesa), consigue que el Horus Etíope y su madre se comprometan a no pisar Egipto durante 1500 años. Al cabo de 1500 años, Si-Osiris vence definitivamente al Horus Etíope.
  • El Horus Egipcio es el hijo de Osiris, y nace entre los hombres por voluntad de Dios (Osiris), que se anuncia en sueños a Mahistusket, la mujer de Setme, el hijo del Faraón. Setme sueña que se llamará Si-Osiris y hará maravillas en la tierra de Egipto. La concepción de Si-Osiris se narra al inicio del cuento.
  • Al final, Si-Osiris explica su misión: salvar al mundo, y desaparece dispuesto a volver. A continuación, Setme y Mahistusket tienen otro hijo, de nombre Wsj-Mnt-H.r (que significa “poderosa paloma de Horus”).

Tal como descifra Llogari Pujol, se trata de un cuento con significativos paralelismos con el Nuevo Testamento, tanto en la figura de Cristo como en el relato del Apocalipsis. Sin embargo, es de interés resaltar el hecho de que Dios (Osiris) se transforma en Si-Osiris y después en Horus Egipcio, para acabar creando la “poderosa paloma de Horus”, que representa su gloria eterna. Si-Osiris sería Juan el Evangelista, Horus Egipcio sería Jesús y la paloma sería la venida del Espíritu Santo. Si-Osiris y Horus son a la vez Juan el Bautista y Jesús, ya que son la misma obra de Dios.

Los 1500 años de paz indican que los hechos se sitúan alrededor del año 1500, apuntando al 1486 (la fecha del Apocalipsis, que se correspondería con el Arca de la Alianza). La Negra, o la Princesa de Etiopía sería, en realidad, el mito de María Magdalena, y su hijo será el último emperador que pretende ser Cristo (Horus). Por otro lado, Juan el Bautista (Si-Osiris) es el Preste Juan, que bendice a Jesús (Horus), con el fin último de redimir a la humanidad con la venida del Espíritu Santo (la poderosa paloma de Horus). Los tres magos de Etiopía son los tres reyes magos que anuncian la llegada del Mesías, cuyas tres coronas luce históricamente el Preste Juan, y, a partir de determinado momento, el Papa de Roma en su triple tiara papal.

Haciendo una lectura complementaria, representa que Cristo deviene eterno, y deja de ser un símbolo asociado al “soberano del mundo”, el Gran Khan, que recibe un “sacrificio” por parte de los sacerdotes. Las latigazos al Rey de Israel (Jesús), al Faraón y al Virrey de Egipto son el símbolo de su sacrificio. Desde entonces, el alma de Cristo se traslada a los hombres, y los emperadores se convierten en mortales.

Finalmente, el desafío de Etiopía en Egipto representa la imposición del Preste Juan, que a partir de entonces custodia el secreto de la imposición de la ley de Horus, de Jesús, diseñada en el Arca de la Alianza del Apocalipsis, que desde el siglo XV se encuentra en Axum, Etiopía, y es custodiada por el linaje imperial etíope.

De ahí proviene el Cristo original, del mismo modo que allí se refugian los padres de Jesús y de allí retorna, de Egipto, para guiar a la humanidad. Por esta razón se le hace hijo del Dios omnipotente. Pero el poder de Egipto babilónico, tal y como describe el Apocalipsis, se acaba desmantelando, y este episodio conviene entenderlo bien, ya que en él se borra el rastro egipcio del Jesús salvador. Y este proceso, el desmantelamiento del poder de Babilonia, que es El Cairo (en árabe es Al-Qahira, que significa “la victoriosa”) ocurre en el cambio de los siglos diecisiete y dieciocho. Cuando esto ocurre, poderes originales se trasladan a Europa occidental, y reconstruyen desde allí su autoridad.

El Apocalipsis

El Apocalipsis es el hilo de esta historia. Con el Arca nace una alianza y renace el Cristo, pero se crean dos bestias: Oriente y Occidente. A su vez, la historiografía antigua y sagrada crearía la parábola de Salomón, en la que dos madres que luchan por un hijo, siendo una de ellas la verdadera. La madre real sería Occidente, y la otra Oriente, que acabaría aceptando al hijo como al Cristo genuino.

Toda esta historia está reconstruida, íntegra y simbólicamente, en la profecía de la revelación o Apocalipsis, el último capítulo del Nuevo Testamento. Allí se describe cuando aparece el Arca de la Alianza, en el año 1260 oficial (capítulo 11 del Apocalipsis, en adelante Ap. 11). El Apocalipsis custodia el secreto (y la obediencia) de Juan revelado a la humanidad: el retorno de Cristo y la nueva Jerusalén que sustituye el Arca de la Alianza custodiada por el Preste Juan. Por esta razón es la revelación de Dios hecha a Juan, que haría referencia al Preste. En él se informa de la historia previa, del Arca de la Alianza (Ap. 11), que precede a la resurrección de Cristo (Ap. 12), cuando nace el niño que regirá las naciones del mundo, infantado por una mujer que acaba coronada por todos los reyes, que la honoran en una ciudad que será destruida: Babilonia (la Babilonia egipcia, El Cairo, que la historia oficial sitúa en Mesopotamia para ocultar su verdadero rostro). La mujer sería la iglesia original y a su vez María Magdalena, antes de ser transformada en una prostituta, y su hijo simbólico sería el rey Jaime I (que honoraría tanto al Jacob bíblico [Israel] como al apóstol San Jaime cristiano). La insólita concepción de los padres de Jaime I, María y Pedro, escondería el significado oculto de la reconstrucción del imperio cristiano desde Occidente. Y todo ello tendría su reflejo equivalente con la comunicación establecida entre el Rey Jaume y la corte del Khan de la India, que estableció bases en el Reino de Valencia, donde se encuentra el Santo Cáliz, el reflejo cristiano de esta alianza global; así como en la crónica de Roger de Flor, que moriría defendiendo el imperio enamorado de una princesa, como San Jorge. Este último luciría la flor de lis en su escudo, el mismo de Florencia, que tiene por patrón a Juan el Bautista, es decir el Preste.

Hubo múltiples matrimonios equivalentes, repartidos por la Edad Media. La historia oficial del siglo trece ha creado también la crónica de la unión entre los Láscaris (del Imperio de Nicea) y los condes de Ventimiglia, en la Provenza, en estas fechas, y la posterior comunión con los condes de Palas, en la órbita catalano-aragonesa. Así como otras empresas o uniones equivalentes, resaltando: a) la unión de la emperatriz Eudoxia Comnena con los señores de Montpeller, que tuvieron a una hija llamada María que casó con el rey de Aragón, Pedro el Católico, los padres del rey Jaime I el Conquistador, haciendo coincidir la boda con el año 1204, el mismo año en que tiene lugar la cruzada de Constantinopla que representa su ocupación por parte de los poderes de Occidente, y el mismo año en que los nietos de Andrónico Comneno (el equivalente a Cristo según la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy) fundan oficialmente el Imperio de Trebisonda (de forma clara y evidente, el martirio de Andrónico se ha asimilado al de Cristo, así como sus tres años de gobierno, tal y como han descifrado Fomenko y Nosovskiy); y b) la unión entre el conde de Barcelona Ramon Berenguer III y la condesa Dulce de Provenza, haciéndola coincidir con los tiempos de la fundación de la Orden del Templo de Salomón, en el siglo doce oficial. El caso de Trebisonda es capital, en la medida que de allí proceden los poderes imperiales de Roma, al tener, en todos los mapas medievales que se han conservado, el emblema del águila bicéfala dorada sobre fondo rojo, que representa tanto a este imperio como a Rusia (como continuadora oficial del mismo). Éste sería el puente real entre el Imperio de Roma y su vocación cristiana. En cambio, desde Damasco se establecería la autoridad del Imperio Otomano, y honoraría desde sus inicios a Mahoma, quien provendría del linaje de Andrónico, Cristo.

Para más información, ver el documento titulado ¿Quién fue María Magdalena? Una aproximación a Eudoxia Comnena. Este trabajo es anterior a la definición de la línea X-185, pero enlaza correctamente con el imaginario medieval de la Nueva Cronología y profundiza con la implantación de los poderes cristianos en Occidente, vinculados a la Orden Benedictina, el Cristo Andrónico Comneno y a la Orden del Espíritu Santo de Montpellier.

El Cairo (Babilonia) habría sido la ciudad “victoriosa” hasta entonces, antes de serlo el proyecto romano europeo. De hecho, el propio libro del Apocalipsis informa, en su capítulo 14, que se borrará todo rastro de la ciudad de Babilonia, así que no debe sorprender el mensaje confuso que deja la Babilonia persa (que nunca fue la poderosa Babilonia del Apocalipsis, en todo caso es un símbolo del poder persa que se instaló en Egipto).

Para más información, ver el apartado “Babilonia siempre ha sido El Cairo, que significa “La victoriosa” del trabajo El origen inédito del Cristianismo oficial, un matrimonio y/o un proyecto indio. En él se documenta la serie de mapas medievales que se han conservado, en los que se puede leer y ver la gran ciudad de Babilonia en el río Nilo, y en algunos de ellos su poderosa torre.

El Apocalipsis se escribiría al final del siglo diecisiete, y principios del dieciocho, cuando cae definitivamente la Babilonia del Nilo.

Por esta razón, Isaac Newton dejaría el testimonio de la interpretación del Apocalipsis. Después que se publicase su última obra en vida, titulada Chronology Of Ancient Kingdoms Amened (en 1727), en la que crea un pasado legendario para el Templo de Salomón anterior a Cristo, se publica su obra póstuma, titulada Observations upon the prophecies of Daniel, and the Apocalypse of St. John (en 1733). En la primera reconstruye otro pasado, distinto al de Scaliger (ya que éste todavía no existía, tal como descifra la línea X-185) en el que el poder de Egipto, antes de la ocupación de Babilonia, duró apenas tres siglos. En la segunda, en cambio, recurre a la reconstrucción de la historia a través del Apocalipsis. Y en su último párrafo deja descrito y codificado cómo debe entenderse la historia real de los textos sagrados, en la misma línea que la Nueva Cronología. Dice:

The sixth trumpet sounded to the wars, which Daniel’s King of the North made against the King above-mentioned who did according to his will. In these wars de King of the North, according to Daniel, conquered the Empire of the Greeks, and also Judea, Egypt, Lybia, and Ethiopia: and by these conquests the Empire of the Turks was set up, as may be known by the extend thereof. These wars commenced A. C. 1258, when the four kingdoms of the Turks seated upon Euphrates, that of Armenia major seated at Miyapharekin, Megarkin of Martyropolis, that of Mesopotamia seated at Mosul, that of all Syria seated at Aleppo, and that Cappadocia seated at Iconium, were invaded by the Tartars under Hulacu, and driven into the western parts of Asia minor, where they made war upon the Greeks, and began to erect the present Empire of the Turks. Upon the sounding of the sixth trumpet (Apoc. ix, 1¡3, &c.) John heard a voice from the four horns of the golden Altar which is before God, saying to the sixth Angel which had the trumpet, Loose de four Angels which are bound at the great river Euphrates. And the four Angels were loosed, which were prepared for an hour and a day, and a month and a year, for to slay the third part of men. By the four horns of the golden Altar, is signified the situation of the head cities of the said four kingdoms. Miyapharekin, Mosul, Aleppo, and Iconium, which were in a quandrangle. They slew the third part of men, when they conquered the Greek Empire, and took Constantinople, A. C. 1453, and they began to be prepared for this purpose, when Olub-Arslan began to conquer the nations upon Euphrates, A. C. 1063. The interval is called an hour and a day, and a month and a year, or 391 prophetic days, which are years. In the first thirty years, Olub-Arslan and Melechschah conquered the nations upon Euphrates, and reigned over the whole. Melechschah died A. C. 1092, and was succeeded by a little child; and then this kingdom broke into the four kingdoms above-mentioned.

En este final codificado se indica que: a) todo debe entenderse como 391 años proféticos (de 1063 a 1453, con el cambio de calendario que representa un año más); b) que tras los primeros 30 años aparece un infante pero el imperio (reino) se fractura; c) que se crean 4 reinos turcos tártaros (los cuatro jinetes del Apocalipsis); y d) que esta lucha empieza en el año 1258, refiriéndose a la ocupación mameluca, que habría llegado hasta Etiopía (es decir, el año 1260 que conmemoran tanto el Apocalipsis como la historia real, asociándolo a un Arca y a una alianza). Y todo este episodio lo asimila al capítulo 11 del Apocalipsis, a la vez que a los hechos del gran Constantino (estos últimos datos se publican en el siglo veinte).

Es decir, simbólicamente, la ocupación persa de Egipto, que la historia oficial nos la ubica antes de Cristo, debe asimilarse a la ocupación mameluca (también persa) de los años oficiales 1250 a 1270. Ellos crean allí un poderoso ejército y gobiernan hasta la invasión de Napoleón, de 1798. Según la reconstrucción X-185, todo este episodio coincidiría con el imperio espiritual del Arca de Salomón que custodia el Preste Juan, que empezaría a finales del siglo quince, no en el trece, y su crónica sería la descrita en el cuento egipcio de Setme II, citado anteriormente. Pero en el siglo diecisiete se destruiría el poder de Babilonia, y el del Arca, renovándose el pacto con Dios en un nuevo libro sagrado cuyo secreto sería revelado a Juan (el Preste). Desde entonces, en unos hechos que aquí se sitúan en el cambio de los siglos diecisiete y dieciocho, el Preste Juan se convierte, definitivamente, en el icono de Juan el Bautista del Nuevo Testamento actual, como aquél que bendijo a Jesús. Y, en su lugar, toma el relevo el Papa de Roma. El pueblo hebreo, judío, que desde el siglo quince habría partido de Egipto para difundir la voluntad de Dios en el sello sagrado del Arca de Salomón, se vería desautorizado.

Por esta razón, con la caída de la paz programada en esta Alianza, de Salomón, cae la autoridad del Preste, en la segunda mitad del siglo diecisiete, y, como resultado de una transformación de su poder, se crea su reflejo con la figura de Juan Bautista, del Nuevo Testamento, que termina decapitado (simbólicamente) por los propios poderes romanos. A Cristo se lo hace el Mesías judío. Así se borran los puentes del pacto con Dios con los poderes del gran Khan, el espíritu de Dios que emana de los emperadores, y desaparece el vínculo entre Egipto y el cristianismo, mientras se preserva el poder del linaje de Abraham y de la Casa del rey David. Sus poderes se fusionan con el del Santo Padre, o papa de Roma. Por esta razón, en el siglo diecinueve se acaba interviniendo Egipto y su historia se mantiene custodiada por un orden franco-británico de raíz masona, quienes fundan sus primeras logias en Inglaterra, Irlanda, Francia y Escocia, en los años oficiales de 1717, 1725, 1728 y 1736, respectivamente, no antes. Por esta razón, debido a la crisis del proyecto del Vaticano, acentuado por la pérdida de su autoridad en los dominios franceses y anglosajones, el linaje de Napoleón intercede en un intento de recomponer el imperio original, bajo la cosmovisión republicana.

Es decir, en el cambio de los siglos diecisiete y dieciocho, Roma capitaliza el poder del Preste Juan, y reconstruye el imaginario del Vaticano, que (según Fomenko y Nosovskiy) hasta entonces honora el poder de Batu Khan, el nieto del Gengis Khan que ocupa Europa (según identifica la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy). El Papa de Roma ya dispone de poder, pero es en origen de Aviñón, la segunda Babilonia del imperio, que es salomónica (templaria). La doble llave en la forma de “X” de los Estados Pontificios representa al pacto entre Oriente y Occidente. Cuando se fusiona con el poder del Preste se construye el proyecto del pastor universal, sobre Roma.

LOS TRES TEMPLOS DE LA PAZ SAGRADA

La implantación del imperio original, que la historia transforma en una extensa crónica dilatada, se estructura en tres etapas, que representan a los hechos de los siglos trece al dieciocho reales. Y cada etapa se corresponde con un Templo a la paz sagrada, en que las dos primeras se asimilan a los dos templos de Salomón o de Jerusalén, que narran los textos sagrados, y la última a la Nueva Jerusalén profetizada en el Apocalipsis.

De este modo, la Cronología X-185 traza tres grandes ciclos históricos que apuntan a una nueva era, que apenas empieza. Cada era se puede asimilar a un Templo, por lo que los dos primeros serían los dos templos de Salomón, siendo en realidad greco-egipcios, el verdadero Israel, y el tercero el de Jesús, en competencia con el de Mahoma.

1r. Templo: representado por Troya, desde donde se extiende el imperio. Se mantiene hasta que cae en el siglo quince, resultado de la lucha por el control de Egipto y el reparto de las tierras ocupadas, en el cual se pacta dividir el centro del imperio entre los dos líderes principales y su séquito, ocasionando una migración de los pueblos centrales hacia la periferia, para su control. China, Japón y parte de América restan bajo el poder intruso tártaro/mongol, junto a la India persa y Europa, pero está en juego el dominio del centro del imperio, el Gran Egipto. Hasta entonces Israel es todo el mundo. El pueblo hebreo protagoniza parte de la expansión inicial, la documenta y participa del pulso entre dos poderes en competencia, que acaban sellando la paz de Salomón. Se erige como tercer gran poder, ocupa espacios estratégicos y construye a su vez una escuela mística propia. El imaginario politeísta domina pero se extiende el poder del rey Sol o Dios omnipotente asociado a un proyecto imperial, dando lugar al Dios Yahveh.

2o. Templo: representado por Babilonia, resultado de un pacto de paz, del Arca de la Alianza que custodia las tablas de la Ley de Moisés. De lo contrario, Troya se convierte en Constantinopla y aparece Hierusalem en Palestina, junto con la Meca y Medina, donde se honra a los emperadores que labraron el imperio y el Arca, respectivamente, haciéndolos semidioses: Cristo y Mahoma. Las rocas sagradas honran su fundación. Paralelamente, desde Georgia y Aviñón se honora a la figura de la reina María Magdalena, haciéndola un icono asimilable a la Madre de Dios, quien recompone la autoridad del imperio asociado al linaje del rey David, de Georgia. Israel adquiere una de sus principales representaciones en Iberia y Occitania, conciliando a los pueblos árabe y cristiano, por medio de la autoridad judía, que se ubica en las tierras fronterizas entre los mahometanos y los cristianos. En el terreno simbólico, los reinos bíblicos de Israel y Judea representan a los dos poderes principales, de Occidente y de Oriente, en honor de esta hazaña. Se reescribe la Torah y después de ella surgen otros libros a medida que la epopeya continúa, dejando paso a la ciencia, el derecho y la mística cósmica con diferentes variantes. El pueblo judío convive con otros pueblos al servicio de los gobiernos, el cultivo de la ciencia y de la cultura, la administración y el comercio, asumiendo su propio destino. A su vez, nacen varias cortes sacerdotales para la universalización de la paz de los emperadores, en el seno de la tradición genuina de un imperio sacerdotal de raíz egipcia sobre la que se acaban erigiendo iconos equivalentes, con distintos nombres y representaciones, asociados todos ellos a la autoridad terrenal que dibuja el mapa geopolítico (en cada gran región una gran escuela). El Templo evoluciona y se mantiene hasta que se resquebraja la paz en el corazón del imperio, donde se asientan cristianos y mahometanos y la Casa de David, a lo largo de los siglos diecisiete y dieciocho, resultado de la competencia política, económica y simbólica, en todos los sentidos. Como resultado, desde Europa se propone una unificación de los poderes simbólicos que resultan ser más poderosos para el control de las conciencias, alrededor de un profeta principal mesiánico que sirva de guía. Jesús y Mahoma enaltecen. Roma toma la iniciativa de Babilonia. Italia substituye a Egipto, y el Papa al Preste Juan. Jesús el Mesías sustituye al Templo de Salomón con otra alianza simbólica: la Santa Cena.

3r. Templo. Es un proyecto. Primero es un proyecto papal que se llama Nueva Jerusalén pero se representa en Roma, y ahora es el proyecto de las Naciones Unidas, con el Estado de Israel en Tierra Santa. Nace y evoluciona en gran medida en la tierra occitana (que llega hasta Ginebra, Suiza), resultado de una purga simbólica que afecta a los cátaros, los judíos y los templarios, todos ellos herederos del Templo de Salomón, que luego enfrenta a los cristianos contra los mahometanos en Iberia y el norte de África, mientras un conflicto equivalente se desarrolla en el este europeo. Israel se tambalea. El nuevo Templo fracasa en su misión global pero sienta las bases de la colonización y el actual mapa cronológico, que termina absorbiendo todos los calendarios místicos (con pasados ​​simbólicos). Los pueblos y tradiciones mutan, y los que no lo hacen son destruidos y/o estigmatizados. La empresa de Napoleón se enfoca a reconstruir el imperio perdido, pero fracasa y con ello reescribe de nuevo la historia. Se desmantelan el Imperio Español, el Sacro Imperio Romano Germánico y la República de Génova, e Italia se fractura junto con la autoridad del catolicismo, que se ve obligado a renunciar a parte de sus privilegios y propiedades de todas partes. Suiza y la Francmasonería toman vigor. A lo largo del siglo diecinueve se recomponen los poderes, los Estados Pontificios desaparecen y el Papa se hace más débil, mientras se reaviva la Casa imperial etíope y el sionismo político judío, y aparece la Cruz Roja y de la Media Luna. A su vez, el régimen capitalista colonial crea una sociedad desigual, y emergen el comunismo y grandes revoluciones sociales. La Primera Guerra Mundial es un aviso para los poderes imperiales herederos del segundo Templo, que se ven todos ellos debilitados, en especial el ruso, el chino y el otomano. Turquía y Grecia se dividen, mientras Rusia y China abrazan el comunismo tras las agresiones y el colapso del proyecto colonial. El Sacro Imperio Romano Germánico y el Papa no pueden resurgir. Asimismo, se sienta la raíz del nuevo Israel, bajo el protectorado inglés. El fascismo, nazismo y el catolicismo se levantan en España, Alemania, Italia y Japón, y se construye un contrapoder. La Segunda Guerra Mundial es el intento de reponer un poder al modelo imperial, al estilo del primer Templo y bajo el ideal del proyecto católico del tercero, a costa de los pueblos y naciones que representan al segundo Templo y aún sobreviven, y a costa de la libertad de conciencia. Por esta razón, Japón invade Manchuria y desde Italia se invade Etiopía y se destruye la Casa imperial de los reyes Salomón y Saba, mientras que en Grecia y en España el fascismo toma el poder al republicanismo; y el nazismo somete a los judíos y luego a otras naciones hermanas, hasta que estalla la Gran Guerra. Pero el proyecto de un nuevo orden imperial fracasa y aparece Israel como una nación estratégica que no renuncia a rehacer el Templo de la sabiduría y de la paz, en nombre de un tercer templo alternativo con una renovada visión mesiánica, de la mano de las Naciones Unidas, a la vez como refugio del pueblo judío.

Pero empieza la Guerra Fría y Oriente no lo ve con buenos ojos. El sacrificio ruso, chino, árabe y otomano, tras las incursiones inglesa y francesa de los últimos dos siglos, y de una larga lista de desprecios acumulados por parte del bloque cristiano europeo, en especial el católico, hace que la paz de la postguerra se encuentre en crisis y en desunión. El pueblo judío (y el gitano), se recuperan de las heridas del genocidio, desde diferentes posiciones de poder. El Papa recapacita y acepta la diversidad religiosa, en el Concilio Vaticano Segundo de 1959 a 1965. Se acumulan muchas heridas y el nuevo escenario nace hostil y se mantiene inestable hasta la actualidad, resultado del sistema político, económico y simbólico imperfecto que entre todos y a lo largo de múltiples generaciones hemos creado. La construcción de la historia oficial, a medida de un proyecto cristiano que rompe con el valor de la comunión imperial egipcia (a diferencia de la tradición judía), no facilita esta reconciliación. Pero, sobre todo, no lo facilita la construcción de los poderes simbólicos y su constante mutación, en la medida en que se han convertido en instrumentos de un poder que ha abusado de ellos, enfrentando a los pueblos entre sí. La Nueva Cronología, en especial la línea X-185, ayuda a comprenderlo. 

El éxodo, la diáspora, el genocidio y la reconstrucción de Israel es el hilo de Ariadna de la Cronología X-185.

EPÍLOGO

El objeto de este trabajo ha sido desarrollar los significados de Israel y del Templo de Salomón a lo largo de la historia, en la medida que ambos conceptos transcienden el significado que les otorga los textos sagrados, y por ello es necesario redefinirlos. No fueron un reino junto al Sinaí ni un templo para custodiar unas leyes en Jerusalén.

El marco de referencia principal de la investigación ha sido el proyecto científico de reconstrucción del mapa cronológico de la historia documentada, dirigido por los matemáticos Anatoly T. Fomenko y Gleb V. Nosovskiy. Dicho mapa es mucho más breve que el oficial. Se concentra en el último milenio y cuestiona la veracidad de toda la historia documentada hasta el siglo diecisiete, destacando que es entonces cuando empieza la reconstrucción definitiva de la historia oficial, dilatada, en un proceso que se mantiene hasta el siglo veintiuno. Los textos sagrados y toda la antigüedad se refieren a hechos de la Edad Media, y la Edad Moderna apenas existió, tal y como la entiende la historiografía académica, de modo que el imaginario medieval conviene ubicarlo en un espacio temporal más cercano.

Israel, en este contexto (la Nueva Cronología de Fomenko y Nosovskiy), se refería a todo el mundo conocido, labrado por Dios, y el éxodo hebreo se enfocó a tomar posesión de él en base a unas leyes sagradas. En cambio, el Templo de Salomón, asociado al Arca de la Alianza de Moisés, se considera un símbolo, que se habría instaurado junto con una alianza entre Oriente y Occidente en el siglo quince real. Pero, según la línea de investigación complementaria de la Cronología X-185, sí que existió, y desde sus inicios ha estado custodiada por el Preste Juan, que hasta el siglo diecisiete dignifica a la Casa imperial de Etiopía, y por el pueblo judío, siendo su principal garante el Egipto babilónico. El Arca construyó un Templo, de la sabiduría y de la paz sagrada, emplazando a la comunidad judía, desde Egipto, a labrar la voluntad de Dios, quien es considerado el artífice de esta empresa. Pero, tras la implosión del imperio que se creó con él, Oriente y Occidente armaron de nuevo sus fronteras, y Egipto perdió su centralidad. Europa retomó el desafío de construir otro Templo. Hizo de Cristo un Mesías y construyó el templo de su iglesia en la Roma italiana, para lo cual trasladó allí la autoridad del Preste Juan, quien se transformaría en Juan el Bautista. En su lugar se construyeron los máximos poderes para el Papa de Roma, mientras que el emperador de Etiopía dejó de ejercer la función del Preste Juan. Pero este proyecto requirió sacrificar al Templo de Salomón y reconstruir la historia creando el personaje histórico del Jesús mesiánico y sus apóstoles, que desde entonces substituirían al rol de las doce tribus de Israel, con la misión de evangelizar de nuevo el mundo según la voluntad de Dios, dejando de un lado la misión judía, y mutando con ello el significado de Israel.

Para su reconstrucción se han reconstruido varios episodios y se han explorado diversos documentos. De forma especial, destacan la interpretación del Apocalipsis y la obra póstuma de Isaac Newton, dedicada a las profecías apocalípticas de Daniel y de Juan. Dichas obras narran, con parábolas, la historia real, y ambas la ubican en la Edad Media. Por otro lado, en base a la reinterpretación documental que permite el mapa cronológico de Fomenko y Nosovskiy, se ha desarrollado el significado alternativo al del pacto del Arca de la Alianza, en el espacio europeo. Con el pacto se instauró la monarquía europea, que se vió dignificada por la gloria de una unión matrimonial que formó parte de la alianza. Los mitos de París y Helena, de Elena y Constantino, y de María Magdalena son esta historia, que los une a los poderes de los Anjou y los Aragón, que se habrían unido al linaje de una princesa de Oriente, del rey David (de Georgia) y de la Casa imperial etíope. Por ello, en este trabajo se ha puesto en valor el ámbito territorial de Occitania, desde el cual se introdujo el proyecto de Israel en Europa Occidental, y la importancia que tuvo para el pueblo judío.

El trabajo se ha enfocado a dar a conocer esta historia y su fundamento, mostrando las bases diferenciales de la reconstrucción de Fomenko y Nosovskiy respecto a la línea X-185, y ha completado su análisis identificando tres etapas en la historia. La primera y la tercera son el antes y el después a la etapa del Templo de Salomón. La primera responde al Templo de los dioses emperadores, la segunda al Templo de Salomón, y la tercera al Templo de Jesús. El segundo fue el resultado de una mutación del primero y un éxito, hasta que entró en crisis. El tercero se concibió con una cosmovisión mesiánica y ha tenido un éxito parcial, sin llegar a unificar a judíos, cristianos y mahometanos, provocando la instauración de un orden hostil, pero, sin embargo, ha sido capaz de crear el mapa oficial de la historia, fusionando todos los calendarios. Por esta razón, la humanidad se encuentra sin un templo válido, desde el siglo dieciocho, y esto ha conducido a múltiples conflictos bélicos, a pesar del avance del ideal de las Naciones Unidas.

En última instancia, este trabajo permite realizar un sano ejercicio para comprender los desafíos de la calidad del conocimiento de la historia y repensar el presente, para de este modo reorientar el futuro, poniendo en valor el significado y los retos del proyecto de paz de las Naciones Unidas.

Andreu Marfull Pujadas
6 de Octubre de 2019

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