El último suspiro del Imperio romano, catalán

Imagen anterior: Fernando Cortés, con las barras catalanas en el centro y el escudo de los Láscaris-Comneno (o Habsburgo) en la parte superior izquierda.

En este trabajo se explican las razones que apuntan al borrado de la aportación catalana a las empresas papales de la orden de San Juan, del descubrimiento de América y de la Compañía de Jesús, siendo todas ellas la última etapa no reconocida de la recomposición del Imperio romano, antes de ser una empresa usurpada por las naciones europeas y distorsionada en el relato histórico. En el texto principal se muestran los datos y las piezas que hay que recoser. Al final del texto se muestran los enlaces que le aportan una radical explicación.

El último suspiro del Imperio romano, catalán

La edad moderna, iniciada oficialmente en 1453 con la ocupación de Constantinopla por parte del Imperio otomano, tiene como punto de inflexión el desafío de una autoridad religiosa en el Imperio romano (de oriente). Roma, que se convierte en la principal autoridad religiosa del cristianismo, se renueva y tiene lugar una reestructuración del capital precedente, así como de la representación simbólica del poder y el significado del arte. El Renacimiento, símbolo de una cosmovisión del mundo renovada, expresa una monumentalidad inspirada en las antiguas Grecia y Roma, y ​​la ciudad de Roma incorpora hasta 13 obeliscos egipcios. El culto al “Creador” se traslada al culto a la figura y la creación humanas, en el que el Hombre de Vitruvio (dibujado por Da Vinci en 1490) es una representación indicativa de esta evolución. Paralelamente, emerge la autoridad de los monarcas, que asumen nuevos poderes, en especial militares y gubernamentales. En este proceso, el arte y la cultura del Principado de Cataluña (el principado de la Corona) y del reino de Valencia, así como de los reinos de Sicilia y Nápoles, inician un Renacimiento incipiente de gran valor (Joan Margarit i de Pau, Ausiàs Marc, Joanot Martorell, Joan Lluís Vives , etc.), que se ve interrumpido de manera repentina en los territorios catalanes a partir del siglo xvi. Sin causa evidente, se deja de publicar en catalán.

Castilla se apropia de la empresa colonizadora y (según dice la historia oficial) el poder estratégico de los monarcas se traslada al centro, sur y oeste peninsular, precisamente cuando el monarca ostenta el poder en media Europa (inaudito). Los nuevos monarcas Habsburgo (de la familia imperial de  los Habsburgo) asumen el control del estamento militar que, hasta entonces, se encuentra capitalizado por el estamento nobiliario y controlado (a efectos internacionales) por la Iglesia romana, en un proceso materializado antes en Castilla por parte del conde de Barcelona, Fernando el Católico. Paralelamente, el conde y rey ​​Fernando el Católico, con el fin de controlar sus dominios, establece nuevas instituciones de gobierno, como es el caso del Consejo Supremo de Aragón (en 1493), y crea, por primera vez, una institución representativa de la dimensión de una Corona que hasta entonces se concibe como una confederación de estados. Es decir, facilita la transformación de la Corona en una autoridad internacional pero, a pesar del éxito de sus acciones, su nieto del clan de los Habsburgo, heredero también de los dominios de Castilla y de media Europa, centra su estrategia en el fomento de Castilla para el liderazgo de la colonización, que comparte estratégicamente con el rey de Portugal. Sin duda, se trata de un sinsentido histórico. El hecho de no usar todo el poder europeo para la empresa colonial, como lo es no hacer uso del poder financiero, marítimo y militar catalán, por no decir el poder simbólico, en lo religioso e imperial, que llega a acumular, es una contradicción.

Con la muerte de Fernando el Católico, conde de Barcelona, ​​rey de Aragón y regente de Castilla, en 1516, el rey y posterior emperador Carlos une a los dominios de los Habsburgo los principales poderes de la corona catalana, que son el Principado, los territorios del Rosellón y el resto de la “Cataluña Norte”, los reinos de Aragón, Valencia, Sicilia, Nápoles y, de manera singular, las dignidades (titulares) de duque de Atenas y Neopatria, rey de Hungría, rey de Jerusalén y emperador del Imperio romano, junto con una acumulación (inédita e imposible durante la edad media) de condados, ducados y reinos procedentes de los dominios Habsburgo, y de Castilla (Morales-Roca, 1988). Según el historiador Jerónimo Zurita (1580), Fernando el Católico recibe los derechos de emperador del Imperio romano de Andrés Paleólogo, en 1502, mientras que según otras fuentes la dignidad de emperador romano es compartida con el zar de Rusia, como legítimo heredero (por eso luce en su bandera el águila bicéfala romana). Por otro lado, es Fernando quien, con sus tropas, ocupa Granada en 1492 y la Alta Navarra en 1512, con la colaboración de Castilla, del mismo modo que toma posesión de parte del norte de África, en Túnez, Argelia y Marruecos. En este sentido, destacar que en su testamento de 1516 indica que deja a su hija Juana (entre otros poderes) las ciudades de Bujia, Argel y Trípoli y “la part Nos pertany a las Indies de la Mar Oceana” (escrito en catalán) (Sans, 2012), sin aclarar si se trata de una parte compartida con Castilla o con Portugal. Y esto es significativo. Si se refiere a la parte compartida con Portugal, resultado del Tratado de Tordesillas (1494), querría decir que se trata de la totalidad de la empresa que la historia oficial ha terminado atribuyendo a Castilla y que el conde de Barcelona y rey de Aragón declara propia. Si se refiere a la parte compartida con Castilla, no hay ningún documento que lo avale.

¿A qué se debe, pues, este reequilibrio singular de los poderes? ¿Por qué Castilla y no todo un “imperio”? ¿Es una desposesión de la autoridad catalana ante Europa y de su monarca? La historia oficial, pese exponerlo como un hecho relacionado con el orden feudal catalán y el carácter jerárquico y militar castellano (según se dice más óptimo para la empresa colonial) no da una explicación satisfactoria. Se muestran numerosas contradicciones, que desautorizan a la historia oficial. De algún modo, el poder del rey Fernando que acumula su hija Juana es desposeído, como lo es la dignidad histórica de la reina Juana, que la historia oficial ha convertido en una “loca”. Por otro lado, numerosas dudas aparecen respecto a la unidad del dominio de los Habsburgo en la Europa de los siglos XVI y XVII y la empresa castellana de la colonización.

Pero hay un hilo que aporta significado. Cataluña, la orden de San Juan, el Papa de Roma y Constantinopla caen como autoridades simbólica, eclesiástica y militar aliadas a lo largo de los siglos xiv y xvi, coincidiendo con la inflexión del traslado de los poderes a los imperios español (que es castellano) y portugués. Como reflejo de esta singularidad catalana, el Principado es el único Estado de la Corona que integra en las Cortes a procuradores de la orden de San Juan, la orden militar más relevante de la Iglesia romana en la edad media, una vez capitaliza a sus órdenes las posesiones y la misión de la orden del Templo de Salomón (Morales-Roca, 1983, p. 20-22). En este sentido, cabe destacar que la presencia del brazo eclesiástico en el Principado tiene una singularidad preferente dentro de los reinos de la Corona de Aragón, ya que en el resto no preside la Generalitat por defecto ni se encuentra representada la orden de San Juan (la orden principal del papa de Roma), que tiene en Cataluña el Gran Priorato. El Gran Priorato le otorga el control de la autoridad papal y geoestratégica sobre el conjunto de la Corona pero, a su vez, la autoridad de este orden se extiende sobre todos los reinos de Hispania (incluidos Portugal, Castilla y Navarra) en nombre de la Corona de Aragón, antes de subdividirse, en 1462, entre las organizaciones territoriales de Castilla (que incluye Portugal) y Aragón (que incluye Navarra) ([1]), en una división que se mantiene efectiva hasta el siglo xviii, momento en que la orden se transforma en otra entidad de menor rango y entra en crisis. Estos hechos tienen lugar una vez Europa se reordena, tras las largas luchas entre los Habsburgo y los Borbones que coinciden, de manera sorprendente, con una época en la que los principales grandes maestros de la orden son catalanes mallorquines, en contraposición al dominio tradicional de la órbita francesa. Es el caso de los grandes maestros de la orden de San Juan: Rafael Cotoner de Olesa (1660-1663); Nicolás Cotoner de Olesa (1663-1690) y Raimon Ravassa Parellós Rocafull (1697-1720), este último sobrino de los Rocabertí, la máxima autoridad catalana en el orden del Templo de Salomón, y descendiente de los Rocafull, la máxima autoridad de la Casa de Montpellier en tiempos de Jaime I, por su condición de estar unidos en la casa imperial romana de los Comneno, que se emparenta primero con los señores de Montpellier y luego con los condes de Barcelona. Los Rocafull son los herederos legítimos de los dominios de la Casa de Montpellier en el caso de que Jaime I (hijo único) no pueda recibir los poderes, según el testamento de María de Montpellier y Comneno, la madre de Jaime I.

Es decir, los catalanes dominan la autoridad papal de la orden de San Juan dentro de una Corona que controla los reinos de Hispania bajo su tutela hasta el 1462, año en que se divide su dominio entre las “lenguas” de Castilla y de Aragón. Desde la creación de este reparto territorial (al inicio del siglo xiv) hasta el 1462, la provincia de la orden de San Juan de Hispania es una conjunta y es la de Aragón.

En esta línea, cabe añadir que Cataluña, junto con Aragón, Valencia, Cerdeña y Navarra, tiene estructuradas las Cortes bajo la forma de estamentos independientes (Iglesia, nobleza y síndicos de ciudades o villas), mientras que Castilla no tiene estructura estamental, es decir, el rey tiene poderes casi absolutos (Morales-Roca, 1983, p. 14). Por otro lado, hay que resaltar que, en los reinos de Portugal y de Valencia, la orden del Templo se estructura en órdenes alternativas a la orden de San Juan y mantiene la independencia hasta el siglo xvi. Se trata de las órdenes de Cristo y Montesa, en los reinos de Portugal y Valencia, respectivamente (Sans i Travé, 1999). Asimismo, lo que diferencia más a Cataluña de Castilla es su integración en el proyecto papal a través de insignes representantes del orden eclesiástico internacional y cargos significativos al servicio de la orden de San Juan, así como la autoridad de los papas Borja, el último de los cuales impulsa (junto con los Della Rovere) el proyecto de San Pedro del Vaticano y la empresa evangelizadora que acabará legitimando los dominios de Castilla y Portugal en medio mundo (provocando, o materializando, un cisma en Europa). La siguiente relación de personalidades catalanas asociadas a la empresa papal dan fe de ello:

  • Hug de Pinós (1067-1117), eminente caballero de la orden del Templo de Salomón, contemporáneo y de nombre similar al del fundador de la orden, Hugues de Payns, que significa lo mismo (“Pinós”). A título informativo, cabe resaltar que el manuscrito núm. 7.377 de la Biblioteca Nacional de Madrid, fechado en 1662, indica que fue el primer Maestro. Se titula “Declaración de la inscripción griega de la cruz de San Esteban de Bagà, cabeza de las baronías de Pinós, guión de la armada que tomó Tierra Santa, año de 1110. Hugo de Bagà, primer Maestro del Temple” y hace referencia a la Cruz de Bagà (Barcelona) que aún custodia la iglesia de San Esteban, en los Pirineos catalanes.
  • Ramon Berenguer III de Barcelona y de Provenza (1082-1131). Casado con Dulce de Provenza (1113-1131), unifica las barras rojas en ambos condados, en tiempos de la fundación de la orden del Templo de Salomón, en la misma Provenza. Fue el primer conde que formó parte de la orden templaria.
  • Pedro el Católico (1177/78-1213), conde de Barcelona y rey ​​de Aragón, señor de Montpellier por su matrimonio con María de Montpellier y Comneno (en 1204), de sangre imperial bizantina. Fue Estandarte de la Iglesia Católica por la hazaña de la batalla de Navas de Tolosa, en 1212, pero fue muerto por una cruzada papal dirigida contra los cátaros, que él defendió el 1213. Pedro y María son los padres de Jaime I el Conquistador y María fue enterrada en San Pedro del Vaticano, junto a la hija Petronila del Apóstol San Pedro (a día de hoy se ha perdido el rastro).
  • Roger de Flor (1266-1305), caballero templario italiano al servicio de la corona catalana, que participó en la defensa de Constantinopla ante los turcos, llegando a convertirse en César. Fue muerto junto con su séquito en una traición y llevó el dominio catalán a los ducados de Atenas y Neopatria, en nombre de los Almogávares. Su escudo es una flor de lis roja sobre fondo blanco, el escudo de Florencia. Se trata de un personaje icónico del cual se conoce poco, que defendió el cristianismo como lo hizo San Jorge, en Anatolia, de hazaña similar a la narrada en la crónica de Tirante el blanco.
  • Juan de Aragón (hijo de Jaime II, rey los años 1304-1334) – Patriarca de Alejandría (1328-1334).
  • Papado de Aviñón (1307-1377), y posterior cisma con Roma (1377-1417) en la época de máxima influencia de los dominios de la orden de San Juan en el Mediterráneo, con sede en San Geli, junto de Aviñón, capitalizando la misión de la orden del Templo de Salomón, desmantelada en 1307 y suprimida en 1312. Destaca el papa Luna (1328-1423), cercano a la Casa de Barcelona y, según otras fuentes, linaje real catalán, que fue el último papa de Aviñón, siendo refugiado en Barcelona. Época de esplendor de la casa condal y real catalana, con capital en Barcelona a lo largo de toda la edad media.
  • Bernat de Gualbes i de Nager (siglos xiv-xv) – Cónsul de Alejandría, embajador del rey ante el sultán de Egipto y de Babilonia (“El Cairo”, de nombre Babilonia y conocida como Al-Qahira en árabe, que significa “la victoriosa”).
  • Lluís de Gualbes (hijo del anterior) (? -1439?) – Gran prior de Cataluña de la orden de San Juan (1427-1439). Su hermano Bernat votó a favor (oficialmente) de Fernando de Antequera (sobrino de Martín I el Humano) en el Compromiso de Caspe (1412), en una época en que la casa real catalana es condestable de Castilla (de 1382 a 1453), la máxima autoridad en ausencia del Rey, siendo el primero el conde de Ribagorza, de sangre imperial bizantina, y el último Álvaro de Luna, del linaje del papa Luna. [Cabeza del linaje Gualbes: Pons de Gualbes i de Rovira, casado con Catalina Llorai; los Llorai y los Gualbes fueron las familias más ricas del Principado en el siglo xv, seguidos de los Bertran (emparentados con los Colom); familia integrada al control de la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, última resistencia cristiana ante el avance otomano, y última fuerza militar de los últimos papas del siglo xv como protagonistas de la última cruzada cristiana contra el Islam, que nunca se llegó a hacer].
  • Francesc Climent Sapera (?-1430) – Patriarca de Jerusalén (1419-1427).
  • Antoni de Fluvià (?-1437?) – Gran maestro de la orden de San Juan (1421-1437).
  • Bernat de Vilamarí (?-1463) – Almirante de la Corona y comendador de la orden de San Juan en Constantinopla en tiempos de la conquista otomana (1453), que combate activamente contra los turcos al servicio de la orden de San Juan durante las décadas de 1440 y 1450, y señor de Boadella (el Empordà, Cataluña). [Los Vilamarí fueron una importante familia implantada en el Empordà en el siglo xiv, de raíz incierta; su escudo de armas son cuatro barras rojas sobre fondo blanco. En el siglo xv, hasta principios del siglo xvi, fueron los almirantes de la Armada del Rey de Aragón, por derecho hereditario, y defendieron todos los ataques otomanos en la isla de Rodas, sede de la oden de San Juan. Otros Vilamarí fueron Bernat de Vilamarí, obispo de Girona (?-1312), que asistió al concilio de Viena (Delfinado), donde se decidió suprimir la orden del Templo de Salomón (templarios) y entregar sus posesiones y misión a la orden del Hospital de San Juan (Bautista) de Jerusalén; Berenguer de Vilamarí (?-1305) fue capitán de una galera de la Compañía Catalana de Oriente, que conquistó media Grecia, siendo muy probablemente ex-templario; la reina Sibila de Fortià i de Vilamarí (1350-1406), la última mujer del rey Pedro el Ceremonioso (1319-1387), con quien tuvieron a Isabel de Aragón y de Fortià (1376-1424), que casó con Jaime II de Urgel (1380-1433), el pretendiente de la Casa de Barcelona al trono de la Corona de Aragón durante el Compromiso de Caspe; Ramon de Vilamarí, Doméstico de la Reina (1386), Castellán de Perpiñán (1396), Comendador de la Orden del Hospital en Avinyonet y Castellán de Ampurias].
  • Jaume de Vilaragut i Vilanova (1403-1464), barón de Albaida, corsario. Nombrado general de la armada del papa Calixto III (Alfons de Borja i de Llançol, que significa “luna y sol” tal y como lo proclama su escudo, Papa entre los años 1455 y 1458). Corsario que informó de sus aventuras a Joanot Martorell, quien las incluyó en su famoso libro Tirante el Blanco, donde es destacable la historia con Carmesina, hija (en la novela) del emperador de Constantinopla, de quien Tirante se enamora.
  • Calixto III (Borja) (?-1458) – Papa (1455-1458).
  • Pere Ramon Sacosta (?-1467) – Gran maestro de la orden de San Juan (1461-1467).
  • Arnau Roger de Pallars (1408?-1467?) – Patriarca de Alejandría (1457) y embajador en Roma (1455), obispo de Urgell y hijo del conde de Pallars (descendente catalán de los poderes imperiales bizantinos los Láscaris-Comneno desde el siglo xiii), fiel a Carlos de Viana.
  • Fray. Pere-Antoni Ferrer (1421?-1472/73?) – Portaestandarte de la Iglesia Católica y Almirante de la Armada Pontificia en la campaña contra los otomanos de 1456, siendo Presidente de la Generalitat entre 1458 y 1461. Ascendente de los Ferrer que emparentan con los Colom y devienen brazos fundacionales de la Compañía de Jesús al servicio de la orden de San Juan, tal y como se narra más adelante.
  • René de Anjou (1409-1480) – Conde de Barcelona (1466-1472), rey titular de Jerusalén (1435-1480) y gran maestro del Priorato de Sión (1418-1480). Su hija Iolanda de Bar también fue Gran Maestro (1480-1483). [Los orígenes de los duques de Bar conviene encontrarlos en el matrimonio entre Matfred de Orleans y Tuntematon (nacida entre el 685 y el 739), de origen desconocido. En 1354 se convirtió en ducado y en 1431 lo heredó Renato de Anjou, y se integró en el ducado de Lorena; en 1766 se anexionó a Francia. Eduardo de Bar fue Gran Maestro del Priorato de Sión (1307-1336), así como Juana de Bar (1336-1351)].
  • Jaume de Gialtru i de Gualbes (?-1481) – Gobernador militar de la isla de Rodas (1453-1479), gran prior de Cataluña de la orden de San Juan (1460-1481), y gran refrendario y lugarteniente del gran maestro de la orden de San Juan (1453-1481).
  • Alejandro VI (Borja) (1431-1503) – Papa (1492 hasta 1503). El linaje Borja emparentó con la casa real catalana y el bisnieto Francisco de Borja fue el III General de la Compañía de Jesús.
  • Bernat Boïl (1440?-1507?) – Primer patriarca, arzobispo y vicario apostólico de las Indias Orientales y Occidentales (en 1493).
  • Alfonso de Aragón (hermano del rey Fernando II) (1417-1495) – Conde de Ribagorza y ​​de Cortés. Gran maestro de la orden de Calatrava (1443-1445) y primer capitán general de la Santa Hermandad (1476).
  • Fernando de Aragón (hijo del anterior) (?-1495) – Gran prior de Cataluña de la orden de San Juan (1481-1495). Hermanos, hijos y sobrinos fueron caballeros de la orden de San Juan, en el siglo xvi.
  • Fernando II el Católico (1452-1516) – Rey titular de Jerusalén (1504-1516) y emperador del Imperio romano (antes de 1502, ya que compró los derechos al último emperador, Andrés Paleólogo).
  • Alfonso de Aragón (hijo de Fernando el Católico y de Aldonça Roig) (1470-1520) – Patriarca de Jerusalén y gran prior del Santo Sepulcro (1507-1520).
  • Ramon Marquet – Capitán de la Guardia del Gran Maestre de Rodas, de la Orden de San Juan, durante el asalto de Solimán el Magnífico de la isla de Rodas los años 1522-1523. Fue Comisario del Gran Maestre de Alemania y Embajador del Gran Maestre ante la Corte del sultán Solimán II para negociar la paz (Morales-Roca, 2004a). Los años 1525-1529 fue el Gran Prior de la orden en Cataluña. Descendente de insignes almirantes catalanes desde el siglo XIII en las luchas del Mediterráneo, con el Almirante Roger de Llúria. Otro Ramon Marquet, en el siglo XIV, participó con la Compañía Catalana de Oriente (los Almogávares) para el control del Imperio, con el Almirante Roger de Flor.

Así pues, los catalanes (junto con los genoveses y venecianos, representativos de la autoridad marítima medieval) defienden el cristianismo y el Imperio romano, antes de que su conde y rey ​​alcance las dignidades titulares del reino de Jerusalén y del Imperio bajo la figura de Fernando. Con esta contextualización se comprende mejor, pues, la equivalencia entre los dos papas valencianos y la defensa del orden de San Juan tras caer Constantinopla (1453), ya que mantiene su compromiso con la orden papal hasta la caída de Rodas (1522).

Pero esta no es la última aportación catalana al servicio del imperio cristiano medieval.

La Compañía de Jesús se funda oficialmente en 1540 y (oficialmente) es ideada por un vasco-navarro, Ignacio de Loyola, que recibe la inspiración en Montserrat y Manresa (Cataluña). Como es sabido (y no suficientemente difundido), la financiación de esta empresa es en gran medida una obra de las mujeres de la alta nobleza catalana, que son las que le pagan el viaje a Jerusalén (Leonor Ferrer) y los estudios en Alcalá de Henares (Isabel Ferrer), ambas de Barcelona. El resto de nobles catalanas que financian Ignacio de Loyola son también familia directa o indirecta de los Ferrer, de nombre Anna de Gualbes (o de Rocabertí); Isabel d’Orrit (o de Josa i de Cardona) (cercana a Isabel Ferrer); Aldonça de Cardona i Enríquez; Guiomar (o Jerónima) d’Hostalrich (o de Gralla i Desplà); Estefania de Requesens i Roís de Liori; Isabel (o Isabel) de Requesens (o de Boixadors) y Francesca de Cruïlles (compañera de Isabel Ferrer). Isabel Ferrer, incluso, acompaña a Roma al fundador y hasta 1546 consigue liderar una rama femenina de la Compañía de Jesús. Sin embargo, el 3 de noviembre de 1546 el Papa le comunica que, como monja, pasa a depender del obispo diocesano y se abandona la rama femenina que hasta entonces ella lidera (Vila Despujol, 2010, p. 110). En cambio, otra mujer es (en secreto) miembro de la Compañía de Jesús (la única de la historia desde 1546). Entre los años 1556 y 1573 la archiduquesa de Austria (1535-1573) -que llega a ser regente de España- ingresa en secreto a la Compañía, desde donde impulsa la reforma cristiana en “las Españas”, por voluntad de Ignacio de Loyola (Vila Despujol, 2010, p. 120). Joana es (oficialmente) hija del emperador Carlos V (1500-1558) y la madre del rey de Portugal. Su primera dama es María Manrique de Lara i de Cardona, hija de Joanna de Cardona, pariente de los condes de Barcelona, ​​cuando los Cardona abarcan las máximas dignidades nobiliarias, militares y religiosas de la Corona en el Principado. Del mismo modo, Leonor Ferrer es familiar suya.

Pero la singularidad de la familia Ferrer requiere una atención especial. Las mujeres Ferrer mencionadas están emparentadas con los grandes priores de Cataluña de la orden de San Juan (o de Malta) y con la familia de los Colom de Barcelona, ​​que diferentes autores vinculan al descubridor Cristóbal Colón. Y esta información ni se conoce ni se difunde, por razones que se ignoran. Por un lado, la historia oficial afirma que la inspiración del fundador, Loyola, en Cataluña, fue el origen de la Compañía, y se desvincula radicalmente de la orden de San Juan (continuadora de los templarios). Por otro, la historia oficial que se crea con motivo de la beatificación del fundador, en el siglo xvii, crea su mito y se atribuye su financiación a la admiración que despierta en varias damas. Lo que ninguna parte se explica, en ninguna, es que estas damas forman parte de la nobleza militar, y representan a los poderes de la orden de San Juan. Es decir, en base a la información que aquí se da, se crea la hipótesis razonada de que se trata de una forma sutil de ocultar el verdadero pulmón financiero del origen (o los primeros pasos) de la Compañía: el proyecto templario, y que éste fue de señal catalana. Los vínculos indirectos con los Colom añaden interés a este planteamiento. De hecho, esta descripción es, quizá, la primera vez que se menciona de manera precisa. Isabel Ferrer, hija de Francí Ferrer y Caterina Alzina, es la hermana del comendador de Barcelona (1532) y bailío (prior) de Mallorca de la orden de San Juan (1539-1548), Francesc Ferrer Alzina, y tía del caballero de la orden de San Juan, Mateu Benet Ferrer, también bailío de Mallorca. Leonor Ferrer es una prima de Isabel, y su nieta Leonor de Sapila i de Torrelles se casa (1552) con Galzeran de Ferrer i Colom, sobrino-nieto de Francisco Colom Bertran, casado con María de La Cavalleria. Los padres de Galzeran son Isabel Colom (?-1553) y Galzeran Ferrer i Marimon, el bailío (juez) general de Cataluña que participa en las cortes de 1520, 1537, 1542, 1547 y 1553, quien es el hermano de Miguel Ferrer y Marimon, gran prior de Cataluña de la orden de San Juan entre los años 1537 y 1550, y también hermano de Gaspar Ferrer y Marimon, gran prior de Cataluña de la orden de San Juan entre los años 1552 y 1562. Sorprendentemente, Jaume Ferrer de Blanes, el cosmógrafo que delimita el meridiano del tratado de Tordesillas (oficialmente en 1494), es a su vez sobrino de Leonor Ferrer, hijo de Miquel Ferrer, señor de Cabrera, y de Joana de Blanes.

Es decir, los Ferrer, alineados con la orden de San Juan, son también los Ferrer que delimitan el reparto del mundo entre España y Portugal, y miembros fundadores de la Compañía de Jesús, que a su vez se encuentran vinculados con los Colom de Barcelona (que podrían ser la familia del descubridor). Y esta última información no es gratuita. Francesc Colom Bertran y María de La Cavalleria son los padres de Joan Cristòfor Colom i La Cavalleria, un corsario al servicio de Renato de Anjou que, por nombre, hechos y cronología, se corresponde con el personaje del descubridor, según informa el heraldista, historiador y noble Morales-Roca (1999). María de La Cavalleria es una sobrina de los poderosos La Cavalleria (no suficientemente conocidos por la historiografía popular catalana). Son de origen judío (de apellido Aben Levi) y se implantan en tierras gerundenses, donde acumulan poderes de manera significativa en el siglo xv. Son consejeros reales y los administradores del patrimonio real, después de haberlo sido (oficialmente) de los templarios aragoneses, y son los que recomiendan al rey Fernando sacar adelante el proyecto de Cristóbal Colón. [Pedro de La Cavalleria fue doctor en derecho, maestre racional de Aragón y procurador fiscal del reino de Aragón (murió asesinado en 1464); Alonso de La Cavalleria (?-1508), nieto del anterior, fue vicecanciller del reino de Aragón (1479), y de Cataluña y de Valencia (1484), presidente del Consejo de Aragón (1494-1508) y aconsejó a los Reyes Católicos para apoyar el proyecto de Cristóbal Colón; Pablo de La Cavalleria, hermano del anterior, fue el obispo de Malta; Gonzalo de La Cavalleria fue cosmógrafo y geógrafo, en el siglo xv].

Los La Cavalleria, por otro lado, se emparentan con los Santángel, también protagonistas oficiales del descubrimiento de América, y con los condes de Ribagorza (Serrano y Sanz, 2009), que a la vez acumulan los poderes de los condes de Pallars y los Láscaris-Comneno bizantinos (Láscaris-Comneno, 1954; 1956; 1990; 2011; Pano, 1958; 1971), que son caballeros de la orden de San Juan y condes de Cortés (el mismo nombre que el del descubridor Fernando Cortés, siendo el III Conde de Cortés de nombre Fernando (1507-1568) y contemporáneo a Fernando Cortés (1485-1547), príncipe de Salerno, la máxima dignidad de Nápoles después de la del Rey, que casó con Isabel de Vilamarí, hija del flamante almirante Bernat II de Vilamarí , jefe de la Armada Real). Fernando (Hernán), el conde de Cortés y príncipe de Salerno, de linaje real, acabó (oficialmente) perseguido por la Santa Inquisición, sin descendencia y refugiado en Aviñón.

Asimismo, respecto a los Colom Bertran, un añadido importante: Joan Cristòfor Colom i La Cavalleria (hijo de Francesc Colom i Bertran) fue primo segundo del primer gobernador de las Indias Occidentales, en 1493, Pere Margarit Olim i Bertran, que antes fue el capitán de los Tercios en la Conquista de Granada, en 1492, siendo también el procurador real de Torroella de Montgrí. Respecto a los Colom de Barcelona, indicar que se los hace oriundos de Génova y forman parte de una poderosa familia de la que destaca el hecho que tuvieran un hospital y sobre él, en 1401, se construyese el Hospital de la Santa Cruz, que daría lugar a la primera universidad de Barcelona: el Estudio General de Medicina y Artes. El hospital, junto con la Tabla de Oro, el primer banco público de la Corona, son promovidos por la familia Colom. Guillem Colom es su primer administrador. Y, respecto al linaje de los Bertran: más allá de resaltar su enorme riqueza, indicar que eran judíos conversos (provenientes de Marsella a principios del siglo xiv, el primero en llegar a Barcelona fue Cónsul de Marsella, en 1331). Con casa en la Calle Ample (de Barcelona), junto al Palacio Gualbes y el Palacio Marquet, fueron banqueros del Rey y mercaderes, y el Rey empeñó a su favor la Corona en varias ocasiones. Ocuparon cargos religiosos y militares de relevancia a lo largo del siglo xv, hasta ocupar el Consejo de Ciento antes del descubrimiento de América. Su prestigio se consolidó al ser decisivos (oficialmente) en el Compromiso de Caspe, donde Pedro Bertran fue Compromisario y se abstuvo en la votación.

¿Y quiénes eran los Láscaris-Comneno? pues los legítimos herederos del imperio griego, reconocidos por toda la nobleza europea, por patriarcas ortodoxos y por el poder político y espiritual griego, desde el siglo xvii hasta el siglo xx. Los años 1922, 1935 y 1945 promueven la reconstrucción de sus derechos pero, por razones que ahora no se exponen, no alcanzan el éxito deseado (en 1953 entran en desgracia con el régimen franquista, quien los ridiculiza, en tiempos de las negociaciones del regreso de la monarquía Borbónica que acabaría uniéndose con la casa real griega, intrusa y familia de la casa real británica, y el mismo año en que España y EEUU acuerdan una alianza geoestratégica). Los Láscaris-Comneno tienen por emblema el águila bicéfala de color negro sobre fondo amarillo, propia del Imperio de Nicea y (muy importante) del linaje de los Habsburgo. Es decir, los Láscaris y los Habsburgo tienen el mismo escudo (¿porque son el mismo linaje?). Del mismo modo, resaltar que el emblema del Imperio de Trebisonda (águila bicéfala amarilla sobre fondo rojo) equivale al actual escudo de Rusia. En ambos casos (los poderes de los zares y los poderes de los Habsburgo) se trataría, pues, de los poderes del linaje principal del imperio original, de la misma familia perteneciente al Imperio romano de Oriente o, mejor dicho, de la Imperio griego medieval, que fue también turco: los imperios de Trebisonda y de Nicea, que se convertirían en los brazos imperiales de los Paleólogo aliados con los genoveses desde 1260 a 1453, la época de mayor esplendor del comercio euroasiático y los dominios catalanes, junto con los genoveses y venecianos. Por otro lado, este linaje bizantino presenta elementos de gran paralelismo con la historia de los condes catalanes. Los Láscaris-Comneno se proclaman: emperadores de Grecia, duques de Atenas y Naupaktos; duques de Hesperia (Italia e Hispania); y condes de Ribagorza (a través de los condes de Palas, o Pallars).

Joan Cristòfor Colom La Cavalleria es poder templario, judío y catalán, pertenece a tres poderosas familias: los Colom, los Bertran y los La Cavalleria; es pariente de Pere Margarit, los Santángel y los condes de Cortés, que son también poderes imperiales bizantinos; y todo apunta, evidentemente, a que fue el descubridor de América, o siquiera el Colón al que se le atribuye la hazaña. Por esta razón Colón lo anuncia en Barcelona. Y los Colom La Cavalleria eran parientes de los Ferrer que ocupan los poderes de la orden de San Juan en Barcelona y participan, financian, la Compañía de Jesús, después de protagonizar el reparto del mundo en Tordesillas. Todo esto está documentado, si bien el probable vínculo de los Cortés condes de Ribagorza, de sangre real y bizantina, con los Cortés descubridores de México no se reconoce oficialmente (se niega), del mismo modo que se quiso borrar el apellido La Cavalleria entero, como se expone a continuación.

Por razones dudosas, poco después del “descubrimiento”, los La Cavalleria son sistemáticamente condenados a la hoguera por la Santa Inquisición, como los Santángel, (oficialmente) por su ascendencia judía, y acaban desapareciendo para siempre como estirpe dentro de los dominios del Imperio español. El libro El libro verde de Aragón, del que habla Manuel Serrano y Sanz (2009), es un libro donde se deja constancia de la importancia de la familia La Cavalleria, y que describe sus principales ramas, pero se declara un libro proscrito por la Santa Inquisición. Forma parte de la llamada “lista negra”. Actualmente quedan algunos ejemplares, pero incompletos, donde se ha ocultado prácticamente toda la traza de su presencia en el Principado de Cataluña. No se conoce el título, y se llama “El libro verde” porque el que se conserva mejor tiene las tapas verdes. En una de estas versiones se narra su vínculo con los Santángel y los Aragón (Ribagorza).

Asimismo, es digna de resaltar la acumulación de poderes del emperador Carlos I de España y V de Alemania en 1519 en Barcelona, ​​con los capítulos de la orden del Toisón de Oro, que representan la incorporación de la nobleza castellana a la principal orden de influencia de los Habsburgo, cuyo rey Carlos es el gran maestro (Morales-Roca, 2004b). Por este motivo, el símbolo principal de la autoridad monárquica en España es, desde entonces, el collar del Toisón de Oro, que está omnipresente en los monumentos de España y (de manera explícita) en lugares emblemáticos de la ciudad de Barcelona, como el friso frontal del Arco de Triunfo en el paseo de San Juan y en el centro del escenario del Palau de la Música. Este hecho, tal y como aquí se manifiesta, incorpora la duda razonable de la equivalencia entre los poderes Habsburgo y los de Fernando Cortés, del linaje Láscaris-Comneno, pese a la negación de la historia oficial.

De acuerdo con la información aportada, es tan significativo el vínculo entre la Roma imperial y los catalanes, así como entre las familias catalanas con el descubrimiento de América y la fundación de la Compañía de Jesús, que, a menos que sea un descuido, el hecho de no formar parte de la historiografía popular no deja de ser una “gran paradoja”. Pero, si hacemos una lectura crítica, resulta muy significativo que la historia de España lo ignore, en tanto que invita a pensar que parte del poder que se atribuye a Castilla pueda ser, realmente, derivado de la autoridad catalana (y ésta, procedente de la romana) y, debido a poderosas razones, se ha ocultado, manipulando, la realidad ocurrida.

Estos hechos no están estudiados, como sí lo está la Guerra Civil catalana, que (según la historia oficial) representa un conflicto menor de carácter interno (entre los años 1462 y 1472) que se dice (en especial desde tiempos del franquismo) vierte los catalanes a la depresión histórica, es decir, a perder el hilo de la autoridad medieval. Pero esta teoría tiene fallas, muchas, como aquí se constata, y oculta una realidad muy distinta. Como colofón a lo ya expuesto, los Ferrer mencionados son descendientes de los mismos Ferrer que lideran los ejércitos catalanes que se levantan contra su rey, precisamente en esta “guerra civil”. Y, de forma significativa, destaca el hecho de que el padre de Joan Cristòfor Colom i La Cavalleria, Francesc Colom, fue presidente de la Generalidad de Cataluña los años 1464-1467, y por lo tanto él fue quien ofreció la corona del Principado a René de Anjou, en 1466, para quien el descubridor Cristóbal Colón sirvió, según afirma el propio descubridor. Antes, fue Consejero Apostólico y Asistente al Solio Pontificio, refrendario del papa Borja Calixto III.

Por estas razones poderosas, su análisis (y una elaborada reconstrucción histórica apropiada) requiere un trabajo aparte. Sólo, como curiosidad añadida, resaltar que el hijo de Leonor Ferrer y Bernat Sever Çapila (un caballero que asiste a las Cortes Catalanas de 1528 a 1553, de nombre Pere Miquel Àngel Çapila i Ferrer), nace en Sant Andreu de Palomar, y la hija de éste, Leonor Çapila Ferrer, casa con la descendencia de los Ferrer Colom de Barcelona, ​​concretamente con el doncel Galzeran Ferrer Colom, quien llega a ser oyente de condes de la Ciudad Condal. ([2])

Este texto está extraído del libro Història urbanística de Sant Andreu de Palomar, segles xiii-xxi, del Centre d’Estudis Ignasi Iglésias (Marfull, 2018, pp. 48 -53), y muestra las razones de la invención de una gran historia que oculta otra muy superior: el último suspiro del Imperio romano. Pero esta historia oculta se expone en un trabajo paralelo, que participa de un proyecto de reconstrucción que altera el mapa histórico de la historia humana (por ejemplo, explica que el Imperio español castellano sólo existió en tiempos de los Borbones), y por esta poderosa razón (la radicalidad de este planteamiento) se deja el enlace en este material complementario:

X-185, la doble manipulación cronológica de la historia humana (CLICAR)

Anatoly Fomenko y la invención de la Historia (CLICAR)

La Nueva Cronología Global de la Historia los Catalanes (y de los Láscaris-Comneno) (CLICAR)

La invención de España: obra de traductores y cronistas de los siglos xvii, xviii, xix y xx (y de los Alba) (CLICAR)

¿Quién fue María Magdalena? Una aproximación a Eudoxia Comnena (CLICAR)

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Andreu Marfull
2019-02-04

Notas

[1] Fuente: web oficial de la orden de Malta. En línea: https://www.orderofmalta.int/es/historia/de-1048-a-nuestrosdias/?lang=es [Consulta: septiembre de 2018).

[2] Fuente de la información: Francisco José Morales-Roca, en 2015, con motivo de un intercambio documental para la tesis doctoral del autor (Marfull, 2017).

 

Bibliografía citada

Láscaris-Comneno, T. (1954). “La familia imperial Láscaris desde el siglo xviii hasta principios del siglo xx”. En la revista Hidalguía, núm. 4, p. 73-96. Madrid: Instituto Salazar y Castro.

– (1956). “Participación catalana en la defensa de Constantinopla durant super último asedio”. En la revista Argensola. Revista de Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Altoaragoneses, núm. 27, p. 259-266. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses.

Marfull (2017). La ley de la plusvalía urbanizadora y la urbanización marginal en Sant Andreu de Palomar (Barcelona). Tesis doctoral dirigida por la Dra. Maria Antònia Casellas Puidemasa, en la Universidad Autónoma de Barcelona. En línea: https://www.tdx.cat/handle/10803/403767 [Consulta: septiembre de 2018].

—- (2018). Història urbanística de Sant Andreu de Palomar, segles xiii-xxi. Colección Llibres de Finestrelles, nº 10. Badalona: Centre d’Estudis Ignasi Iglésias. ISBN: 978-84-09-06388-8.

Morales-Roca, FJ (1983). Próceres Habilitados en las Cortes del Principado de Cataluña, siglo xvii (1599-1713), Tomo I. Madrid: Ed. Hidalguía.

—- (1988). Caballeros de la Espuela Dorada del Principado de Cataluña. Dinastía de Trastámara, 1412-1555. Madrid: Ed. Hidalguía.

—- (1995). Ciudadanos y burgueses honrados Habilitados como síndicos del Brazo Real en las Cortes del Principado de Cataluña. Dinastías de Trastámara y de Austria: siglos xv y xvi (14101599). Madrid: Ed. Hidalguía.

—- (1996). Dignatarios de la Corona asistentes a las Cortes del Principado de Cataluña. Dinastías de Trastámara y de Austria: siglos xv y xvi (14101599). Archivo del Sr. Fco. José Morales-Roca.

—- (1999a). Prelados, abades mitrados, dignidades capitulares y caballeros de las ordenes militares Habilitados por el brazo eclesiástico en las cortes del principado de Cataluña: dinastías de Trastámara y de Austria: siglos xv y xvi (1410-1599), Tomo I. Madrid: Ed. Hidalguía.

—- (1999b). Prelados, abades mitrados, dignidades capitulares y caballeros de las ordenes militares habilitados por el brazo eclesiástico en las cortes del principado de Cataluña: dinastías de Trastámara y de Austria: siglos xv y xvi (1410-1599), Tomo II. Madrid: Ed. Hidalguía.

— (2004a). “Orden de San Juan de Jerusalén. Gran Priorato de Cataluña. Grandes Priores (1319-1805)”. En Anales Melitenses I (2002-2003). Madrid: Academia Melitense Hispana.

—- (2004b). Armoria catalana, concesiones heráldicas otorgadas a los caballeros del Principado de Cataluña, dinastías de Austria y de Borbón (1515-1836). Barcelona: STEMMATA, Agrupación de Bibliófilos.

—- (2013). “Oficialium Cataloniae (I). Regidores del Ayuntamiento de Barcelona. Dinastía de Borbón (1716-1833)”. En Hidalguía, núm. LX, p. 87-225. Madrid: Ed. Hidalguía.

Pano, R. (1958). “Los Láscaris Ribagorza”. En la revista Argensola. Revista de Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Altoaragoneses, núm. 33, p. 49-54. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses.

—- (1971). Genealogía de la Casa Imperial Láscaris Comneno. Tunja (Colombia): Fondo Rotatorio Imp. Deptal.

Serrano y Sanz, M. (2009). El linaje hebraico de La Cavalleria, segun el “Libro Verde de Aragón” y otros documentos. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Sans, E. (2012). Fernando “El Católico”, Rey de Aragón, Conde de Barcelona y Señor de las Indias: El protagonismo de las instituciones catalanas en el descubrimiento de América. Ponencia del 54 Congreso Internacional de Americanistas, celebrado en Viena (Austria), los días 15-20 de julio de 2012. Cercle Català d’Història. En línea: http://www.cch.cat/pdf/54ica_ponencia_esans.pdf [Consulta enero de 2019].

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Vila Despujol, I. (2010). La Compañía de Jesús en Barcelona en el siglo xvi. El Colegio de Nuestra Señora de Belén. Burgos: INSTITUTUM HISTORICUM SOCIETATIS IESU.

Zurita, J. (1580). Historia del rey Don Fernando el Católico. De las empresas, y ligas de Italia. Zaragoza: Oficina de Domingo de Portonariis, y Ursino impresor de la Sacra, Real, y Católica Majestad, y del reino de Aragón.

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